santafe
Domingo 10 de Enero de 2016

Se incrementan los casos de una molesta lesión en la piel causada por un insecto

Es por las altas temperaturas y las condiciones climáticas de esta temporada. En el servicio de Dermatología del Iturraspe representan el cinco por ciento de la totalidad de las consultas en el verano 

En verano, el cinco por ciento del total de las consultas en el servicio de Dermatología en el hospital Iturraspe de la ciudad de Santa Fe se debe a casos de dermatitis Paederus, causada por un insecto Coleóptero del género Paederus, comúnmente conocido como “bicho del fuego” o “bicho de los vigilantes”.
La directora de este servicio, la dermatóloga Mónica Prida, quien proporcionó el dato, explicó que la dermatitis por Paederus es una dermatitis (inflamación de la piel), que si bien no es peligrosa, provoca una lesión extremadamente molesta. 

Se trata de una dermatitis denominada “por contacto”, que en este caso inflama e irrita. En las primeras 48 horas puede aparecer un edema (hinchazón) de apariencia rojiza que a veces presenta pápulas y prurito (picazón); luego, continúa con eritema, formándose vesículas o ampollas que pueden tornarse purulentas.
 En general presentan mucho ardor y hasta dolor. Después de ocho días el eritema comienza a disminuir y se forman costras que luego caen. (Ver fotos). 
“El insecto es de colores atractivos, generalmente negros y rojos (o anaranjados) que miden entre 9 y 15 mm. Poseen alas con lo que pueden volar aunque prefieren correr y son sumamente ágiles. Las especies presentes en la región tienen hábitos diurnos pero también pueden aparecer de noche atraídos por la luz artificial. No pican ni muerden pero cerca de la región anal tienen glándulas cargadas de una sustancia irritante llamada paederina con lo que al rozarlos o aplastarlos la liberan produciendo la dermatitis”, dijo por su parte Mariana Maglianese, licenciada en Saneamiento Ambiental. 
Prida explicó que las consultas por dermatitis producidas por este insecto se incrementan significativamente en los meses de calor y que las lesiones en ocasiones adquieren una disposición lineal, lo cual constituye una clave para el diagnóstico y se conoce como signo del “latigazo”.
También, que una forma de presentación característica son las lesiones “en beso” o “espejo”, que ocurren al apoyar la zona afectada con piel que no lo está, como puede observarse en las flexuras o en la cara interna de los muslos, o en pliegues de mamas, entre otras zonas. 
Además, que muchos lo confunden con el herpes zóster o “culebrilla”, por la forma de la lesión y la sintomatología. 

El Niño
En opinión de Maglianese, la proliferación de este insecto se debe “a las alteraciones ecológicas y sus consecuencias, como el fenómeno climático de El Niño, se han dado brotes inusitados y epidémicos de dermatitis provocadas por algunas especies de estos insectos”, dijo. 
Y prosiguió la profesional: “Estos cambios climáticos, que provocan grandes precipitaciones y como consecuencia el incremento de la vegetación en zonas deforestadas y el cambio de la temperatura y la humedad, traen consigo modificaciones de su hábitat natural, la migración y proliferación de estos insectos hacia zonas más urbanizadas, donde son atraídos especialmente por la luz artificial”. 
“También –consideró la especialista– ha contribuido a estas modificaciones de hábitat el desequilibrio ecológico generado por la eliminación de sus depredadores naturales”.

Adónde se crían
Estos insectos ponen huevos individualmente en sustancia húmeda como materia orgánica en descomposición, ocupando casi todos los micro hábitats terrestres como hojarasca, flores, frutos, musgos, troncos en descomposición y excremento, con un ciclo de vida que pasa por los estados de larva, pupa y finalmente adultos, en un período de 3-19 días, dependiendo de la temperatura y las lluvias.
Habita normalmente en el suelo de áreas boscosas como también en campos de cultivo, entre el follaje de las plantas hojas secas y en potreros, en climas tropicales y subtropicales y se alimenta de pequeños insectos, especialmente de larvas, comportándose como verdaderos depredadores.
Maglianese consideró fundamental no crear las condiciones para que se desarrolle este insecto en los domicilios. “Para ello es necesario: mantener los patios limpios, barriendo y descartando periódicamente las hojas y heces de mascotas que se recogen;no dejar basura, especialmente orgánica, en las inmediaciones del domicilio; en caso de disponer de la basura en tachos, mantenerlos tapados herméticamente; recoger y desechar periódicamente las frutas que caen de los árboles”, enumeró.
Y por último, enfatizó: “Dado que estos coleópteros son atraídos por la luz artificial es importante contar con telas mosquiteras en puertas y ventanas para evitar el ingreso a los domicilios”.


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