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Viernes 08 de Enero de 2016

Se prepara la 3º edición de la Fiesta de la Chopera

Se realizará el sábado 23 en la Estación Belgrano. La fiesta concuerda con la fecha en que se celebra el día nacional de la chopera, todos los 22 de enero.

Un justo homenaje a la incondicional de siempre “La popular Chopera”, símbolo de amistad y alegría, de familia reunida y camaradería, y que detrás de una Chopera hay una historia para contar, será justamente homenajeada este viernes 22 de enero como todos los años.
Como no podía ser de otra manera, el Día Nacional se instituyó en nuestra ciudad, la de mayor cultura cervecera. Vaya una reverencia entonces a ella, la incondicional, la Chopera de siempre, ícono santafesino como pocos. Quienes vivimos en estas tierras no somos enteramente conscientes de las esencias que nos constituyen. Podemos balbucear algunos intentos: el río, los deportes sobre todo el fútbol que se disputan sabaleros y tatengues, la magnífica maratón Santa Fe-Coronda, el pintoresco bulevar, la característica costanera, la amable peatonal, los amplios parques, el reconstruido puente colgante; la belleza de las mujeres; las chanzas por las etnias que nos conforman. Otros subrayarán el privilegio de haber sido y ser la cuna de la Constitución, además de un faro universitario de notable relieve que, junto a una actividad comercial incesante, empuja los cambios aunque la realidad se empecine en mostrársenos esquiva.       

También, cómo no, en el ADN santafesino aparecerán cepas de la tierra de campeones, metáfora de todo aquello que queremos ser, de nuestros sueños de trascendencia, de los anhelos por elevarnos del vuelo rastrero, ese inconformismo que nos impulsa a proyectar en nuestros hijos lo bueno que quisimos y no pudimos ser, nuestras materias pendientes. Tenemos frustraciones, es cierto.      
La diferencia es que no nos quedamos de brazos cruzados: buscamos superarlas. No nos dejamos derrotar tan fácilmente. Esa catarata de desengaños de los últimos tiempos nos ha cuestionado fuertemente y eso ha ayudado a que entendamos mejor de qué madera estamos hechos. Descubrimos así una nota central que nos caracteriza: la camaradería. Ser buenos anfitriones nos desvela. Encontrarnos. Formar racimos. Aprender a tolerarnos. Armar equipos. Juntarnos. Escucharnos. Hacernos bromas. Darnos una mano. Atender bien a la gente. Y, en todos esos gestos, como quien no quiere la cosa, aparece la cerveza como una especie de facilitador de las juntadas.       
Excusa propicia también, elixir hecho a la medida del clima. Efectivamente, en este territorio han florecido maestros cerveceros que han hecho escuela, venerados por legiones anónimas de hombres y mujeres de todas las edades que aprenden del otro, sin necesidad de ir a ninguna academia, cuáles son los secretos de un liso bien tirado. Así como acá no se comen galletitas sino masitas, no hay dudas de que la cerveza se toma en barril, a partir de unas instalaciones modestas, de casera sofisticación, en las que la chopera ocupa un lugar fundamental para enfriar la bebida y servirla.      
Nos pareció, entonces, que un buen homenaje a tantas ganas de seguir juntos es promover una fecha en la que la homenajeada sea ella, la Chopera, que ha tenido tantos cambios a lo largo del tiempo y que sin embargo sigue siendo esencialmente la misma. Como los santafesinos.
La Chopera, que nadie lo dude, nos ha ayudado a ser más organizados a los santafesinos.

      
Expliquémonos
Ciertamente, la costumbre de reunirse a tomar cerveza está atravesada por la necesidad de que un dispositivo esté en condiciones óptimas: la limpieza de la serpentina, el gas en la medida justa en el barril, tema no menor, motivo de discusiones entre las corrientes tiradoras de lisos, y el infaltable hielo, obliga a tomar previsiones que, seguramente, deben haber colaborado en la tarea de volvernos más responsables. Además, nos ha inducido a planificar mejor a los santafesinos cerveceros, lo que constituye un beneficio extra. Es que el lugar de la reunión no se resuelve de cualquier modo: obliga a un trabajo intelectual no siempre valorado que, en muchos casos, termina inclinando la balanza hacia aquellos salones o espacios donde exista un rincón a resguardo donde instalar la Chopera. Luego, al terminar el encuentro, cuando los aplausos y el griterío se acallan, ya debe estar previsto quiénes y de qué forma se desmontará el teatro: los que ordenarán sillas, los que devolverán las mesas a sus lugares habituales y los que pasarán una escoba que lave culpas, pero también debe ser resuelto con anterioridad quién desarmará la chopera, en qué vehículo se transportará, quién devolverá el barril y, cómo no, quiénes llevarán a sus domicilios a los que hicieron un abuso constante y sonante del consumo de la bebida en base a malta, sea para apagar una pena, por la euforia que provocó una alegría o simplemente porque tampoco es conveniente dejar pasar semejante tentación helada. El día después traerá comentarios risueños y anécdotas, que volverán eterno el momento compartido.

La Chopera también es inspiradora de ingenio popular, es en la familia santafesina objeto de disputa en testamentos. Ciertamente, grupos de denodados e ignotos investigadores se dedicaron a desarrollar su propia Chopera, con los materiales que tenían a mano, ya sea una simple conservadora abandonada o la heladera a hielo de la abuela, perdida en el altillo. Como se ve, la Chopera tiene mucho que ver con lo que somos. No en vano, esta es la zona del país de mayor cantidad de choperas per cápita. Y, obviamente, la que más intensamente consume cerveza.
Es así, decir Chopera es nombrar a Santa Fe de otra forma. La Chopera es esa especie de ángel de la guardia que media entre el ser humano que mendiga clemencia en un mundo desolado y la satisfacción elemental de esa súplica mundana. La Chopera, amigos, es sinónimo de que todo irá mejor, es buen augurio, es la familia reunida, los amigos juntos de nuevo, los compañeros de trabajo sin distinción de rango o categoría. Ella, que lo da todo, no pide nada a cambio. Se desgrana en el puro gesto de servir.
Se queda a un costado en las fiestas, no reclama reconocimiento alguno, de esos que, en general, dispensamos al asador o al cumpleañero, al bautizado y su padrino, al graduado y su esfuerzo de años, al gracioso de la peña. Por eso, el viernes 22 de enero celebraremos como corresponde el Día Nacional de la Chopera y el Sábado 23 de Enero todos a la Estación Belgrano a festejar con cerveza, amigos y buena comida.

Nos encontremos para compartir nuestro amor por ella, la incondicional. Invitamos a todos los santafesinos a que traigan su chopera, esa que los acompaña desde siempre, no importa lo viejita que sea, no importa lo modesta que sea, no importa lo rara que sea. La idea es armar una galería, exhibirlas con orgullo, contar y escuchar historias. Compartir. Y, sobre todo, volver a encontrarnos para bucear en nuestras más profundas y extendidas esencias culturales"

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