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Viernes 22 de Abril de 2016

Seducidos y abandonados: lo que dejó la visita de la vicepresidenta

Vecinos de la Vieja Tablada fueron reunidos por aparentes agentes de seguridad vestidos de civil para que esperen a las autoridades ayer por la tarde pero nadie se acercó. “No se si nos dijeron eso para que no vayamos al poli, no se que pasó ni porque nos reunieron a todos”, comentaron los inundados

Minutos antes de las seis de la tarde del jueves, dos personas vestidas de civil pero portando armas en la cintura del pantalón pusieron sus pies en la calle Teniente Loza. Dejando atrás un auto de color oscuro, se acercaron a uno de los vecinos más afectados que se encuentran reubicados al borde de la ruta y le pidieron que reúna a todos los inundados porque la vicepresidenta iba a llegar para escuchar sus reclamos.
Como estaba previsto con un día de anticipación, la conferencia de prensa en el centro de evacuados que funciona en el Polideportivo La Tablada comenzó a las seis de la tarde. Ocho cuadras al oeste, a la misma hora, 140 personas de La Vieja Tablada se encontraban preparadas para pedir ayuda y mostrar su situación.
Por otro lado, justo antes que llegara la caravana oficial, vecinas autoconvocadas de barrio La Ranita le explicaban a dos miembros de seguridad vestidos de civil su estado de desesperación por tener durante 20 días agua dentro de sus casas. “Estamos viviendo peor que los chanchos”, comentaron. Los hombres, cargados de diplomacia tranquilizadora, contuvieron a las mujeres argumentando que sus problemas ya eran escuchados.
Terminado el evento político, llegando a las siete de la tarde, arribaron dos motos con cuatro personas a bordo. Un hombre con largas botas mojadas pregunta cuando viene la vicepresidente. “Ya se fueron”, contestan de la camioneta del Cobem que está de guardia en el polideportivo. Los recién llegados se miraron en silencio con humedad de impotencia en los ojos, “la estábamos esperando, queríamos contarle cómo vivimos. Que vea”.
“La situación es crítica, la gente está muy preocupada por las criaturas. Acá hay más de 12 familias, que a veces no tienen qué comer”, dijo a Diario UNO Enrique Ríos, vecino de la vieja Tablada. “Nos pusimos tan contentos cuando nos dijeron que venía la vicepresidenta. Porque pensábamos que le íbamos a poder mostrar cómo vivimos, pero no vino… pasó de largo”.
Mientras Gabriela Michetti abrió la conferencia de prensa diciendo que “son momentos de malestar, molestia, tristeza y de mucha complicación, así que por lo menos tenemos la alegría de poder acompañar y de estar cerca", los vecinos reunidos hablaban sobre el mayor problema que tienen en este momento: “unas víboras muy grandes. Sabemos que hay dos, y una el otro día se comió a un perro mediano. Las trae el río. Ayer a la noche la más grande entró a la casa de Miguel, que tiene una bebé y tuvo que salir corriendo a la mitad de la madrugada”.
Enrique hace una copa de leche, por sus propios medios, todos los domingos para 82 nenes del barrio. “La mayor preocupación son los chicos. A veces tienen para comer y a veces no. La municipalidad trae dos o tres veces por semana alimento y agua, si. Pero acá todos los días se necesita agua. En el barrio son más de 200 los chicos. Y el río está subiendo de nuevo, nos damos cuenta que subió diez centímetros”.
“Otro problema es el matadero. Antes de la lluvia la municipalidad trajo basura y la dejó acá, entonces ahora la mugre está contaminando el agua acumulada”, contó Enrique. “Por los desechos que dejaron se formó barro color azul”, describió.
Con agua dentro de las botas de goma verde, Valeria Ojeda contó que “yo armé una carpa para mis hijos dentro del frigorífico arriba de una loza. Tuve que hacer eso porque si yo me retiro de ahí me roban todo, es así. Antes de ayer saqué el caballo para que coma, y cuando volví ya no estaba. Era mi herramienta de trabajo”. “Si nos vamos de acá no nos queda nada. Dentro de todo lo malo que se vive acá tenemos nuestra fuente de trabajo”, dijo a Diario UNO.
“Lo que es de salud, estuvo la ambulancia todos los días acá. Ahora hace un par de días que no viene, pero estos días estuvieron trabajando y atendiendo a los chicos. Acá lo que es es, y lo que no es no es. Pero igual esto no es vida. Cuando podemos comprarle una cama a un hijo para que no duerma en el piso, viene el agua y la arruina”, agregó Valeria.
Los vecinos armaron carpas sobre la calle con lonas de plástico que les dio la municipalidad y ramas de árboles que tuvieron que buscar. “Somos gente trabajadora. Y acá a los que no perdieron todo por el agua, les robaron. Porque ni la policía entra”, comentaba Enrique de espaldas al ex frigorífico con agua hasta las rodillas. “Muchos estamos dispuestos a salir de acá. La gente necesita un lugar donde vivir. Si es verdad que hay gente que trabaja hace 30 años en los hornos (de ladrillo) y otros que viven de los animales que tienen, esos son los más difíciles de encontrarles un lugar en la ciudad porque viven de su trabajo. Pero estamos abiertos a encontrar una solución y muchos a moverse”.
Valeria también contó que “si vamos al polideportivo a pedir pañales nos dicen que no. Que para eso nos tenemos que evacuar ahí ¿Y lo poquito que tengo que me costó tanto sacrificio qué?, si me voy me roban todo. ¿Después que hago?”. “Dentro de lo malo que estamos pasando, la visita de los políticos fue una alegría muy grande porque pensamos que podíamos encontrar una solución. Lo ideal sería que veamos que fuente de trabajo nos encuentran para poder trasladarnos. Pero pasaron de largo”.
“Nos sabemos que hacer”, concluyó Enrique.

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