Policiales
Sábado 18 de Junio de 2016

Servián: cómo se gestó el circo que hace más de 20 años recorre el país

Jorge Yovanovich dirige desde 1993 junto a su familia al grupo de artistas que noche a noche brinda un gran espectáculo. Abrió las puertas de su mundo y contó cómo nació el proyecto. También se animó a relatar su historia de amor con su esposa, Elena. Anécdotas y vivencias en cada rincón de la Argentina. En Santa Fe, se quedarán hasta después de las vacaciones de invierno.

La tarde comenzaba a despedirse y el frío se hacía más intenso. Entre casas rodantes, equipos generadores de electricidad y perros de distintas razas que esperaban que sus dueños los lleven a dormir, Jorge Yovanovich (63) o más conocido como Jorge Servián invitó a Diario UNO a ingresar a su mundo. Con una personalidad muy particular y un estilo único, fanático de la indumentaria tejana, contó detalles sobre cómo nació el circo que hace más de dos décadas dirige junto a su familia –aunque vale aclarar que es cuarta generación de cirqueros–, pero también dejó que parte de su intimidad fuera descubierta.
Desembarcó en Santa Fe hace más de un mes y no deja de cosechar éxitos. Entusiasmados y felices por los resultados decidieron quedarse hasta después de las vacaciones de invierno. Ubicados en el Puerto, la gran estructura despierta curiosidad y Diario UNO se metió en las entrañas de Servián, el Circo y mientras gran parte del elenco practicaba saltos y acrobacias, su creador contó como nació este sueño que desde la década del 90 recorre la Argentina y países limítrofes.
Jorge es descendiente de yugoslavos de parte de su bisabuelo y abuelo quienes llegaron a la Argentina y trabajaron en la calle con animales, haciendo acrobacias, payasadas y todo lo relacionado con el circo: "Hasta que mi tío y mi padre comenzaron con una carpa", contó Jorge. Su padre conoció a su madre –santafesina, de Arteaga– y él nació en San Isidro de Lules, en Tucumán. "Me crié por toda la Argentina. A los ocho años comencé a vender caramelos entre el público y a empezar a ver el movimiento del circo, y a los 13 comencé a hacer de payaso, luego números de equilibrio, subirme a los trapecios como payaso, a trabajar con animales, arrojador de cuchillos, y por último fui equilibrista. Pero además, armaba las carpas, manejaba los camiones, es decir todo el movimiento del circo que lo amé y lo sigo amando con mis 63 años", relató.
Su padre era el dueño del circo Australiano que fue conocido por mucho tiempo porque tenía entre sus atracciones un canguro boxeador. A los 40 años, Jorge Yovanovich decidió ser dueño de su propio circo. "Me quería probar junto con mis cuatro hijos y mi esposa", agregó. En ese momento se lanzó como el circo Súper Servián, después pasó a llamarse Circo Hermanos Servián por mis hijos. Hasta que en 2008 aproximadamente y tras conocer al reconocido coreógrafo y bailarín, Flavio Mendoza, le dan un giro al espectáculo y adquiere el actual nombre: Servián, el Circo.
"Llegamos a Mar del Plata con el circo y conocimos a Flavio Mendoza y nos llamaba la atención que era cirquero y trabajaba en el teatro. Él nos invitó a un espectáculo que hacía con Moria Casán y Nito Artaza. Hicimos una gran amistad y detrás de eso vino el negocio. En 2010 me propuso llevar el circo a Puerto Madero. Yo tenía miedo porque a Buenos Aires hay que respetarlo y en ese momento estaba el Cirque Du Soleil y con el material que tenía me arriesgué. Con la publicidad que él nos hacía en todos lados, y con la coordinación suya sobre cómo se hace un espectáculo, empezó el gran éxito de Servián, el Circo, se potenció y creció mucho", contó más adelante.

Por qué Servián
En la charla surgió la duda sobre por qué Servián y Jorge contó con orgullo los motivos. "Mi bisabuelo y mi abuelo eran de Serbia y yo a mi hijo le puse Cristian Servián justamente por eso. Pero además cuando hacía el espectáculo de cuchillos me anunciaba como Servián, entonces cuando me separo de mi padre le puse ese nombre", relató de manera muy simple.
Hoy Servián, el Circo ya tienen un reconocimiento a nivel país y eso se debe a los grandes éxitos obtenidos "a pesar de la situación que se está viviendo", dijo Jorge Servián y luego agregó: "Yo vivo para el circo, me acuesto y me levanto pensando en el circo, es una pasión y sobre todo una responsabilidad por las casi 80 personas que tengo conmigo como mecánicos, choferes, artistas –que es la mitad–, capataces, electricistas, representantes, es una gran familia la que estoy manejando".

Una historia de amor
En distintos tramos de la charla nombró a Elisa Elena Dupoux, su esposa y compañera de toda la vida. Con orgullo, recordó cómo y cuándo la conoció y destacó la tolerancia y sobre todo el gran amor que ambos sienten. Todo comenzó hace 43 años en Jáchal, un pueblito de San Juan, en el que había desembarcado el circo de su padre. Mientras él armaba la carpa vio pasar a una hermosa jovencita y tan fuerte fue el flechazo, que ella –de apenas 16 años– y él –un trotamundos de 20– decidieron vivir la historia de amor. Estuvieron dos meses de novios a escondidas porque las familias se oponían. Jorge quería pedir "su mano" a los padres, pero ella se negaba y ante este panorama planearon fugarse. Hubo persecuciones policiales, desencuentros, sacrificios y perseverancia, digno de un buen culebrón, pero tuvo un final feliz.
"Llegamos a Jáchal con un circo muy chico, yo estaba armando cuando veo que una linda piba pasa por el frente y como todo hombre, la quise conquistar y lo logré. Ella tenía 16, estaba estudiando pero también se enamoró y fue a primera vista porque estuvimos dos meses de novio a escondidas sin que se enteren los padres. Hasta que se enteraron, nos quisimos casar para estar juntos y lo logramos", relató.
Y para continuar con la historia, Jorge dijo: "Yo quería hablar con los padres y ella no. Entonces decidimos escaparnos, agarramos un taxi y nos fuimos a un pueblito de La Rioja y hasta tuvimos persecuciones y participación de la policía, hubo un movimiento bastante grande. Ella fue a una jueza de Menores y esta mujer cita a los padres que no querían firmar. Entonces les dijo que lo que habíamos hecho era porque nos queríamos de verdad y si él no firmaba ella igual nos casaba. De esta manera accedió y así arrancamos una vida juntos y con el circo".
Esta familia se completa con cuatro hijos: Ivana, Cristian, Ginet y Gabriela; y siete nietos: Aylén, Guadalupe, Lucas, Mateo, María Eva, Paris y Gael. Además, están Andrea,nuera y los dos yernos, Tino Lorenzo y Vicente Ventura. "Ella (Elisa Elena)se sumó al circo y se aguantó muchas cosas. Vivimos en una carpita, después en una casillita de tres metros y hasta que fuimos creciendo, siempre fui un laburante y me gusta estar bien y cómodo. Y ella soportó, dejó todo y se amoldó a la vida del circo y es admirable hasta el día de hoy", agregó.
Elisa Elena o simplemente Elena como él la llama también trabajó en el circo pero siempre como partenaire. "Acompañaba en los trucos de magia y hasta se aguantó que yo le tirara los cuchillos. En definitiva es la vida que elegimos; amamos y vivimos del circo y sobre todo, para el circo. Nosotros reunimos a la familia y vendemos alegría que es en realidad lo que sabemos hacer", aseguró Jorge Servián.

Momentos lindos y otros no tanto
Durante todos estos años en el circo y en cada lugar donde estuvo recogió anécdotas, algunas lindas y otras no tanto, pero cada una ocupa un lugar en el cajón de los recuerdos. "Una no muy linda, pero que no me olvido es que a mi hijo de tres años lo agarró un león y lo marcó en toda la cara. Mi esposa, para salvarlo, porque ella estaba dentro del circo ensayando un baile, puso el pie para pegarles una patada y soltaron a mi hijo y la agarraron a ella. Eran cuatro leones, pero gracias a Dios todo salió bien", rescató como un momento triste que todos juntos lograron superar.
Pero también recordó cuando en 1997, en San Juan, mataron a su hermano Juan Carlos. "Él tenía el circo con mi padre ubicado detrás de la terminal, entraron a robar y mi hermano no se quedo atrás, se agarró a pelear y lo mataron, y a mi cuñada le pegaron un tiro en el estómago. Hacia cuatro años que estaba separado de ellos", contó con cierta nostalgia. También recordó por ejemplo cuando se cayó del trapecio: "Y estuve desde las 12 de la noche hasta las 7 de la mañana con muerte cerebral", dijo, pero aclaró que "hubo muchas gratificaciones como la llegada de cada uno de los nietos".
Pero a la hora de poner todo en la balanza, Jorge Servián dijo: "Sigo invirtiendo y luchando por el circo. Lo amo pero lo hago por mis hijos y mis nietos que son la fuerza para seguir viviendo. Queremos que sigan con la tradición. Veo la pasión también en ellos, no solo en mis hijos y nietos sino en mis yernos y nuera. Sin ir más lejos, el más chiquito cumplió dos años y vive vestido de payaso y haciendo payasadas y eso me emociona y me llena de alegría, significa que las cosas no se hicieron mal".

Por todos lados
Desde que la familia Servián arrancó sola no paró de recorrer el país y hasta cruzó las fronteras para conquistar otros públicos. "Anduve por cada rincón de la Argentina, estuve seis meses en Chile y no fue un gran éxito porque no conocía el país y entré mal, no por el espectáculo y el circo sino porque no sabía cómo se manejaba y entré mal a los lugares. Es decir que fue una experiencia bastante fea y después agarré el sur de la Argentina, en Bariloche, Comodoro, sin la carpa trabajando en salones y gracias a Dios todo fue repuntando", manifestó.
"A Santa Fe hacía años que no venía. Había estado con mi padre hace más de 20 años y después en 2002 pasé camino a Mar del Plata pero fue una movida muy poco gratificante, no era conocido como el Servián y estaba en un terreno muy feo", contó Jorge y luego agregó: "Ahora sí nos sorprendió, lo que ayuda es el material que tenemos, el lugar es espectacular; y le agradecemos a la gente del Casino, a Prefectura y a la Municipalidad que nos deja trabajar libremente, nos cobra lo que corresponde, pero muy bien. Con esto nos sentimos tranquilos, cobijados también con el tema de la seguridad. Hoy dormimos tranquilos".
El próximo destino es Santiago del Estero, pero primero pasarán y se quedarán unos días en Paraná, Entre Ríos. "Nos alquilan un terreno que está en pleno centro; y desde allí partiremos para Corrientes y así llegar a Santiago y después cruzaremos a Tucumán con la idea de ir cerrando el año y proyectando los nuevos puntos para 2017. Seguiremos trabajando en nuestro mundo", contó más adelante el impulsor de todo esto.
Aprovechó para contar que Flavio Mendoza quiere traer el espectáculo Stravanganza a la carpa y están "negociando la fecha", dijo y aclaró: "Si es para las vacaciones y sino nos quedaremos para concretarlo después, pero será en Santa Fe". Y sobre la respuesta en Santa Fe, Jorge Servián dijo: " Estamos muy contentos de estar en Santa Fe, teníamos miedo de venir por las lluvias que tuvieron y la crecida de los ríos y toda la situación de la emergencia, pero la verdad nos sorprendió la respuesta, la voy a tener siempre en mi mente y a recordar como un gran éxito porque fueron cinco semanas con un gran éxito y seguro serán más".
Para tener en cuenta
Las funciones son los jueves a las 21; y los viernes, sábados y domingo es doble: a las 17 y a las 21. Las entradas se pueden adquirir anticipadas en las boleterías. Hay una promoción que un menor de tres a 10 años acompañado con un mayor no paga entrada.
Los integrantes de la familia forman parte del espectáculo. Algunos están sobre el escenario y otros detrás de escena, pero todos tiene un rol más que importante en Servián, el Circo.


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