Ovación
Viernes 13 de Mayo de 2016

Sigue de buena racha

Unión extendió su grato presente al igualar este viernes como visitante 1-1 con Huracán, que tuvo en el segundo tiempo el regreso de Toranzo, ya recuperado del accidente que sufrió en Venezuela en febrero pasado. Espinoza marcó para el Globo, en tanto Claudio Riaño lo hizo para el Tate.

En el estadio Tomás Adolfo Ducó de Parque Patricios, Unión sacó un valioso empate como visitante ante Huracán 1-1 para seguir con la racha positiva y que le permitió sumar para acomodarse aún más en la tabla de posiciones, en el comienzo de la 15ª fecha de la Zona 2 de Primera División. 
 
Cristian Espinoza puso en ventaja al Globo (PT 30’), pero Claudio Riaño estampó la igualdad (46’) para el Tate. En la próxima fecha, el Rojiblanco cerrará el campeonato recibiendo a Estudiantes; en tanto Huracán visitará a Lanús.
 
En una noche gélida, el inicio fue trabado y sin un dueño absoluto del trámite, aunque a los 5’ se presentó la particularidad de que el árbitro detuvo las acciones por algunos minutos por una bandera ubicada en la cabecera de la parcialidad local, con una frase agresiva que citaba: “Cuando se mate a un árbitro van a dejar de robarnos”. Esto enfocado precisamente a lo que sucedió por los octavos de final de la Copa Libertadores (cayó en Colombia ante Atlético Nacional 4-2, con un arbitraje super localista) y algunas situaciones también en el torneo doméstico. 
 
En la reanudación, las cartas en la mesa reflejaban lo que todos preveían: Huracán siendo protagonista y manejando la pelota, ante un Unión atento y parado para salir de contra. Es verdad que el Globo tenía el dominio territorial, pero las opciones de peligro fueron casi todas del Rojiblanco. A los 13’ casi llega el primero, después de una rápida salida de Lucas Gamba por derecha, que asistió a Ignacio Malcorra que, a la carrera, disparó de zurda, pero la acción quedó en la nada por el cierre oportuno de un defensor en la línea. De esta manera, el Tate se mostró mucho más vertical a su rival, con una buena tarea de Martín Rolle y la movilidad y Gamba –sobre todo por la derecha–, que solo tenía a Daniel Montenegro como eje y a Espinoza por el carril derecho.
 
Después de la iniciativa que tuvo el Quemero en los 15’ iniciales, Unión poco a poco fue adueñándose de la pelota, adelantándose unos metros, con Mauricio Martínez como bandera, en sociedad con Malcorra, para dividir la historia. Justo fue un pasaje donde el dueño de casa perdió injerencia y claridad para complicar a Nereo Fernández.
 
Pero el fútbol siempre da sorpresas y es por ello que, a los 30’, apareció Cristian Espinoza en una jugada individual para, con un derechazo que se desvió en Santiago Zurbriggen, poner el 1-0 para un Huracán que hasta ese momento no había hecho prácticamente nada. 

 
Con el correr de los minutos y, tras la apertura del marcador, el elenco de Leonardo Madelón no se desesperó, continuó con su idea de manejar la bocha y abrir la cancha. Fue así como a los 41’, lo tuvo Gamba luego de un centro preciso de Nacho Malcorra, pero su cabezazo fue defectuoso ante el arco de Marcos Díaz y terminó yéndose por línea final. Fue una manera más para esclarecer que el resultado era injusto.
 
Unión no se detuvo en su objetivo y, pese a la falta de justeza en la definición, de tanto ir se llegó al cometido cuando, a los 46’, Claudio Riaño estampó el 1-1 después de empalmar un buen centro de Malcorra, en una excelente combinación para poner más acorde el resultado. Así se extinguieron los 45’ iniciales, con un marcador que no le quedaba mal, pero con la sensación de que Unión fue mucho más a un Huracán que solo hizo el gol.  
 
Siempre sólido
El complemento presentó a los mismos protagonistas, pero con la diferencia de que fue mucho más abierto. Los santafesinos salieron decididos para jugar en campo contrario, con Rolle como manija y Malcorra y Gamba como wines, imponiéndose todo el tiempo en el mano a mano contra los laterales. Pero Huracán adoptó la misma tesitura, tampoco se quedó a través y, otra vez Romero Gamarra y Espinoza, sacaron la cara para vulnerar a una defensa Rojiblanca que se había mostrado muy sólida. Es más, ambos pudieron convertir: primero con Gamba y después con Espinoza. Por consiguiente, el duelo era de ida y vuelta.
 
Pasados los 10’, el equipo de Madelón paulatinamente perdió injerencia y por eso ingresó Diego Villar en lugar de Rolle, que ya no era tan gravitante. Así las cosas, Martínez y Acevedo se pararon bien cerca de los centrales, siendo Villar y Malcorra los extremos para formar un 4-4-2.  Sin dudas que la idea pasó por cortar el circuito de un Globo que ya era más incisivo.
 
 Montenegro y Bogado se apoderaron del manejo y el Tate, casi por inercia, se  fue metiendo peligrosamente atrás, dejando a Gamba y Riaño muy aislados. El adelantamiento quemero era más evidente y no extrañó que Nereo Fernández comenzara a ser clave con sus oportunas tapadas. Una de ellas fue un derechazo de Ramón Ábila. Pero lo más preocupante fue los metros que cedió Unión y por eso no demoró demasiado el ingreso de Mauro Pittón para darle frescura a la contención. 
 
Lógicamente no se trató solo producto del crecimiento el equipo de Domínguez, sino porque Gamba y Malcorra dejaron de ser verticales, facilitando el trabajo de los laterales del Globo, que encontraban los resquicios para enviar centro peligrosos que, por suerte, fueron abortados por los zagueros santafesinos.
 
Los minutos fueron pasando y Huracán buscó el gol de la victoria a través de la vía rápida, con pelotazo lejano para que Wanchope se imponga en ataque, pero esto no le dio réditos y el partido se terminó extinguiendo, pese a Unión también arrimó peligro con un par de contras.
 
En ronda general, el empate no termina siendo del todo malo para un Tate que sigue sumando y extendiendo su buena racha en este final de campeonato. Aunque sabe que tendrá mucho más valor si en la próxima jornada en casa puede ganarle a Estudiantes.
Claudio Cáplan /  claudio.caplan@uno.com.ar / Ovación

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