sociales
Lunes 24 de Agosto de 2015

Club el Bochazo: porque el amor es más fuerte

Gracias a la pasión de un grupo de vecinos, esta entidad inscribió su nombre en la sociedad un 10 de agosto de 1943. Con 72 años de vigencia recién cumplidos, apuesta a la continuidad de un espacio de contención y esparcimiento.

Esta historia comenzó un 10 de agosto de 1943 cuando un grupo de vecinos fanáticos de las bochas se propusieron crear un espacio para realizar esta actividad más formalmente y que esté cerca de sus casas. Lograrlo no era sencillo, todo lo contrario, ya que era plena expansión en Santa Fe, por lo tanto se debieron tocar muchas puertas para concretarlo.
En primera instancia todo se realizaba en un campo que estaba en 1ª Junta y Juan Díaz de Solís, pero varios años después, la siguiente comisión adquirió los predios de su ubicación actual (Juan Díaz de Solís 2331).
Los que impulsaron esta iniciativa fueron los hermanos Viscuci, quienes eran apasionados por este deporte. En primera medida, las edificaciones se realizaron en lo que era un campo de importantes dimensiones. Allí fue donde se levantaron dos canchas de tierra y al aire libre. Lo único que había era una casilla donde luego funcionó el buffet. Poco a poco todo fue tomando un color más prometedor con el cercado que le dio el toque necesario para erigirse en un epicentro para los más granados bochófilos.
Así fue como luego se fueron construyendo más cosas, entre ellas el salón, para que este club comenzara a inscribir su nombre dentro de la sociedad. A raíz de todo esto, llegó la posibilidad de inscribirse en la Asociación Santafesina, de la cual tomó parte con gran suceso. Este es un detalle que se mantiene vigente, ya que es uno de los principales animadores en cada uno de los certámenes regionales, con título de real valía, como el Interasociaciones de Coronda (por tríos), que es considerado el máximo torneo en esta parte de la provincia. 

Gen de esta pasión
La elección de los colores (rojo y azul) no tuvo que ver con algo en particular, más bien se los eligió por decantación y el impulso que lo creó. En este caso no es muy claro el porqué, aunque nadie lo cuestionó y quedó marcado a fuego para siempre.
Su aparición fue algo determinante en sus primeras épocas para un barrio muy popular, donde los vecinos, muchos de ellos invadidos por la curiosidad, le dieron vida con su presencia. Incluso varios de ellos se quedaron y actualmente sigue participando para que las actividades se sigan fomentando.
Es así como, en la actualidad, los más chicos van agarrándole el gusto y la pasión por un deporte súper entretenido, demostrando que el legado seguirá latente pese al paso del tiempo. Es verdad que el transcurrir de los años le puso un sinnúmero de obstáculos en el camino y que casi le hizo peligrar su existencia, pero la fuerza de voluntad fue más fuerte y El Bochazo sigue más vivo que nunca, fomentando la camaradería y el amor por una disciplina que tiene a grandes exponentes, actuales ejemplos de constancia y dedicación a poco de cumplir 72 años de historia.