sociales
Domingo 12 de Abril de 2015

Club Velocidad y Resistencia: Donde el objetivo es la superación constante

Con 82 años de historia junto al atletismo, esta institución continúa formando a los mejores valores de élite transmitiendo los valores fundamentales del deporte amateur

El club Atlético Velocidad y Resistencia se fundó el 2 de febrero de 1933 por la iniciativa de un grupo de entusiastas que tenían el afán de realizar diversas disciplinas. La reunión de estos se llevó a cabo en el domicilio de la familia Kirschner, en calle 4 de Enero 1653, donde luego funcionó durante varios años la secretaría. En 1934, la entidad fue fundadora de la Federación Atlética de la Provincia de Santa Fe –nuclea a las asociaciones departamentales– y luego de la asociación local.
Las principales organizaciones deportivas en sus primeros años fueron los tradicionales Torneos Intercolegiales, iniciados en la década del 40 y que se prolongaron hasta 1958, de los que surgieron excepcionales valores del atletismo santafesino.
Los Torneos Pedro Candioti –comenzados en 1983 y declarado de interés provincial por la Ley Nº 10.837/92–, que llegó a su 30ª edición, son reconocidos como uno de los más importantes en Sudamérica. Además, organiza el Torneo Día Provincial del Deporte, celebración instituida por la Ley Provincial Nº 10.221/88 y dedicado a las categorías limitadas por edad, y el Torneo Internacional para Veteranos Elbio David Porta. En el exterior participa de los Torneos Adhemar Ferreira da Silva, organizado por la Universidad Sant’Anna de San Pablo, Brasil, y en el Darwin Piñeyra, programado por Defensor Sporting, Uruguay; también en Chile y Paraguay.
Actividad institucional
Velocidad y Resistencia es un club abocado netamente al atletismo. Sin perjuicio de la realización de otras disciplinas, el fundamento de su existencia radica en dichas actividades. Quizás, por las características amateurs de las mismas, no logró aún del todo captar el interés de sponsors, dificultándose así el mantenimiento y la realización plena del deporte, los cuales demandan de importantes recursos económicos. A contrapartida, muchos fueron los éxitos que trascendieron las fronteras llevando a la provincia hacia lo más alto.
Durante muchos años fue una entidad nómade –es un grupo de personas o comunidad que se mueve de un lugar a otro, sin residencia fija y que no se asienta de manera permanente en algún lugar–, pese a que contó con varias sedes temporales. Así, sin contar con un espacio físico propio, funcionó hasta 1968 cuando adquirió el inmueble en el límite del distrito La Guardia y Colastiné, al asumir la presidencia Ramón Sureda Bordas, tras el deceso de Pedro Candioti y el interinato de Alfredo Güemes.
En dicho predio (más de 11 hectáreas) poco a poco fueron construyéndose distintos espacios. Primero fue la confección de un pequeño salón; luego los vestuarios, cantina, secretaría, sala de reuniones y demás, hasta lo que es actualmente.
En las primeras épocas se construyeron dos amplios natatorios (uno de 25 x 16 x 2 metros y otro para niños de 4 x 8 metros) que se inauguraron en 1970, agregándose el buffet y los sanitarios. Se sumó el playón polideportivo que permite la práctica de varios deportes, la cancha reglamentaria de fútbol y, como no podía ser de otra manera, los cajones de salto y círculos de lanzamiento.
Periódicamente se realizan jornadas de esparcimiento, colonia de vacaciones durante el verano, escuelas deportivas, en adhesión a planes oficiales del gobierno provincial y municipal, facilitándose gratuitamente las instalaciones a escuelas de la zona para el desarrollo de sus clases de educación física y a otras instituciones de diverso tipo. 

Sus atletas
En sus 82 años, el club cosechó numerosos éxitos y aportó brillantes atletas. Seis de ellos fueron olímpicos y colocan a la ciudad en el primer plano. Esto arrancó con Antonio Pocoví (medio fondista), quien participó en los Juegos Olímpicos de Londres (1948) e integró como entrenador 20 años más tarde la representación nacional en Juegos de México 1968. Gladys Erbetta y Lilián Buglia (velocistas y saltadoras) actuaron en Helsinki (1952) y, Alicia Kaufmanas, (en las mismas especialidades) tuvo la designación olímpica en Tokio (1964) y México (1968). Finalmente, Juan Ignacio Cerra intervino en el lanzamiento de martillo en Sydney (2000), Atenas (2004), Beijing (2008) y y Londres (2012), agregándose el garrochista Germán Chiaraviglio y su padre Guillermo como entrenador. Nueve nominaciones de atletas y dos entrenadores para la cita máxima del deporte mundial.
El Torneo Pedro A. Candioti
El año 1982 fue de gran importancia para Santa Fe. La provincia fue sede de los II Juegos Deportivos Cruz del Sur (hoy Odesur). Pero para el atletismo local significaron un reconocimiento especial con la construcción de la pista de solado sintético del Centro de Alto Rendimiento Deportivo (Card), que después recibiera el nombre de Pedro A. Candioti.
Culminados los Juegos, la ciudad se convirtió en el meridiano atlético del país, casi una meca, por donde pasaba, no solo el deporte de la Argentina, sino también de Sudamérica. Básicamente, porque es la única pista que reúne las óptimas características.
Aprovechando estas circunstancias, surgieron dos importantes certámenes: El Santa Fe de la Vera Cruz (con alguna discontinuidad) y el Pedro A. Candioti. Precisamente en 1983, cuando se cumplieron las bodas de oro, se proyectó festejarlas con un torneo que llevara el nombre del deportista, que con el tiempo se transformó en un emblema. 
Esta es la reseña de un fragmento de su vasta historia que, año tras año, sigue forjando a los mejores talentos del atletismo sudamericano, quienes portan con hidalguía su divisa en cada compromiso al que acuden.
Juan Diego Ferrante / Uno Santa Fe