sociales
Domingo 03 de Abril de 2016

Raíces de una leyenda

Emplazada en el casco norte, esta institución se encuentra en un punto importante de la historia santafesina. Después de mucho trabajo, hoy es un lugar que congrega todo tipo de actividades

Todo esto nació producto de la iniciativa de un grupo de personas del barrio Villa Setúbal que pensaron en la posibilidad de crear una vecinal para abordar diferentes necesidades. Dicho lugar se encuentra al norte de Juan Pablo López (por la vereda sur); al sur de Salvador del Carril (por la senda norte); al este de la laguna que lleva el mismo nombre; y al oeste con las vías del Ferrocarril Belgrano (límite este).
En esa parte de la ciudad se encuentran instituciones educativas públicas y privadas a las cuales concurre la mayoría de los chicos y adolescentes.
Pero siguiendo con la narración, el fin fue el de reunir fondos para adquirir terrenos donde cristalizar su deseo. Impulsaron todo tipo de bailes en la calle Ángel Cassanello –que anteriormente era la 26 sin nombre–, la única asfaltada en la zona, donde se cerraba el tránsito para llevar adelante la idea.
Es así como el 29 de octubre de 1952 se conformó la primera Comisión Directiva, dándole inicio a la vida de la Vecinal Villa Setúbal, cuya denominación se debió al arraigo que existía por el lugar. Esto fue el paso previo a la construcción de la sede, que llegaría un tiempo después.
Asimismo, estaba la popular pista de baile de Mario Millán Medina, en Cassanello al 990, que también les sirvió a estos soñadores como epicentro –con previa autorización, claro está– para celebraciones especiales de las fechas patrias, donde se servía chocolate caliente para los chicos.
Esto también oficiaba de efecto contagio para continuar con estas iniciativas en las calles, donde también se realizaban las famosas kermeses, con pruebas como carrera de embolsados, de enhebrar la aguja y demás.
De tanto laburar y motivar todo tipo de actividades, se compraron los terrenos en calle Antonia Godoy al 6500, donde paulatinamente se fueron levantando los cimientos de lo que es actualmente un lugar modelo en Santa Fe.
Casi como onda expansiva, lo primero que se hizo fue levantar una pista de baile con un escenario (hoy se ubica ahí la secretaría) para los tradicionales Carnavales, con control de entrada y salida.
En su momento, fue un lugar donde se llevaba a cabo un montón de campeonatos de baby fútbol, además de certámenes internos de bochas (fuera del ámbito oficial de la Asociación Santafesina), que congregaban a un sinnúmero de adeptos de todas las edades.
Así fue como aparecieron varias subcomisiones, como la de folklore, que deparó en un festival trascendente que acaparó la atención de bandas de otras localidades.
Con el paso del tiempo se le dio lugar a la creación de diversas obras edilicias, entre ellas un bar en el frente para el placer de los vecinos, más la construcción de los salones de usos múltiples, que hoy albergan muchas de las bondades que la Vecinal Villa Setúbal tiene para ofrecer, como el taekwondo ITF, disciplina deportiva milenaria que forma a chicos y adultos espiritual, física y mentalmente. Un detalle de todo lo amplio que puede ser una institución decana.