sociales
Domingo 06 de Diciembre de 2015

Santa fe Rugby Club: “Continuar la idea del compromiso y el trabajo”

El vicepresidente Ricardo Baragiola contó cómo es el presente y dio algunos detalles que hacen de esta entidad uno de los modelos a seguir

El refrán dice que el que no arriesga no gana. Es puro y simple y se podría aplicar en cualquier orden. Pero en la vida de las instituciones va mucho más allá de eso, ya que además de iniciativa y compromiso, se necesita esa chispa para salir adelante en pos de seguir creciendo y darle a la sociedad un espacio de integración y esparcimiento.
 
Lógicamente que en este caso los clubes no se forman de la noche a la mañana, ya que hubo y hay mucho trabajo detrás, pero sí creció por los carriles de la honestidad y la responsabilidad, es una fija que los cimientos perdurarán por muchos años. Es casi un axioma que diferencia a los que se mantiene firmes y enfáticos.
 
Tranquilamente este podría ser el caso de Santa Fe Rugby Club que, emplazado en Sauce Viejo se erige como uno de los modelos a seguir en la región. Con el rugby y el hockey sobre césped como insignias, se muestra siempre protagonista y con ansias de trascender.
 
 “Hoy la gente se encuentra con un club muy sólido desde lo deportivo. Con un programa deportivo y de educación física. Con todas las divisiones hasta Primera División, comenzando con chicos de cuatro años. La idea es transmitir todo lo importante del rugby y su formación. Lo mismo sucede con el hockey, siendo el único en Santa Fe con su cancha de carpeta sintética. Un sueño hecho realidad para nosotros y que fue concretado por todos, porque la gente del rugby también brindó su apoyo. Esta es una institución organizada; ahora se viene una temporada de verano muy fuerte, con una pileta que le da vida por su amplia concurrencia”, expresó el vicepresidente, Ricardo Baragiola.
 
Pura administración
Con una sencillez a flor del piel y con un arraigo muy fuerte por el club, explicó los porqués de su vigencia en estos casi 29 años de vida: “Somos un club muy bien administrado, con lo cual financieramente se podría decir que estamos bien. Esto se debe a una política que implementaron los más viejos, de transmitir los ideales del trabajo y el sacrificio. Todos tenemos que tirar para adelante. Como fue creciendo el número de gente, con 750 jugadores federados, tranquilamente podemos ser considerados como uno de los más grandes de la ciudad teniendo solamente dos deporte. Entonces tratamos de educar a toda esta gente en seguir la idea del compromiso y el trabajo. Acá el secreto está en el amateurismo. Todo se construyó de tal manera para que la familia siempre esté unida”.

Seguidamente, contó los pasos que se tienen en cuenta para prosperar: “Para que las cosas funcionen tiene que haber sentido de pertenencia, porque es mucho el tiempo que demanda. Esto es un segundo laburo que tiene las mismas o más responsabilidad que el propio y encima no ganás un sueldo; se hace por amor a la institución”.
 “El claro ejemplo se ve reflejado todos los días. El jugador de rugby hoy es un profesional en su manera de entrenar y jugar, pero totalmente amateur, porque paga para jugar. Los cambios en este deporte son muy constantes y lamentablemente el espíritu de amateurismo será difícil de mantener. Nosotros desde nuestro lugar tratamos de que continúe, porque es lo que nos transmitieron desde chicos y, de igual modo, queremos hacerlo nosotros. Lógicamente que algunas modificaciones serán claves, pero apostamos aún por nuestras creencias”, acotó.
 
Infló el pecho
Siempre se dice que el sentido de pertenencia es fundamental para que el compromiso esté todo el tiempo latente. En ese sentido, Ricardo fue tajante: “Soy entrenador desde los 16 años; hoy tengo 52 y dejé la función para pasar a ser coordinador durante 12 años en fila. Y sinceramente es desgastante, por eso si no tenés fanatismo por esto y pertenencia costaría un montón”.
 
En el final, con una sonrisa cómplice que lo único que hizo fue graficar su amor por la institución, echó por tierra con los fantasmas de la saturación sobre este trabajo y apuntó a una vida más prolongada ligada a Santa Fe Rugby Club.
 
“Todavía no se me pasó por la cabeza no querer estar más acá. El día que no sea más dirigente probablemente sea otra vez entrenador, como la última vez, que me tocó trabajar con chicos de siete u ocho años. Pero jamás se me ocurrió dejar. Quizás a lo mejor cuando sea más grande, pero lo dudo mucho, porque iré a seguir disfrutando de la parte social y mis amigos”, concluyó.