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Sábado 11 de Junio de 2016

Terremoto en Ecuador: cuaderno de crisis de un santafesino en el lugar

Carlos Sejas pertenece a la Cruz Roja, Filial Santa Fe. Se encuentra  coordinando la asistencia humanitaria y psicosocial. “Hay días muy difíciles”, confiesa. El desafío: trabajar en medio del dolor. El sostén: los compañeros de trabajo

El 20 de abril sonó el teléfono de Carlos Sejas, quien pertenece a la Cruz Roja Filial Santa Fe, aunque se encuentra trabajando en la delegación de Ushuaia. La nueva misión ya tenía destino: Ecuador. Como en muchas otras situaciones de emergencia o catástrofe, fue convocado para coordinar las tareas de logística por el término de tres meses. Luego del alerta enviado por la Federación Internacional de la Cruz Roja, los Equipos Regionales de Respuesta a Desastres fueron solicitados. Al igual que otros argentinos, Carlos se encuentra en el campamento base de operaciones, ubicado en Manta, una de las ciudades más castigadas por el terremoto. 
 
En una charla con Diario UNO, contó el trabajo que lleva adelante la Asociación luego de la catástrofe. “En 90 segundos las familias perdieron todo; viviendas, edificios, escuelas, hospitales”, afirmó. Carlos reconoció momentos difíciles pero las tareas no se detienen nunca. “Aliviar el sufrimiento humano es la misión”, dice con seguridad. Trabajar en medio de tanto dolor y a miles de kilómetros de la familia no es sencillo pero al final de cada día la recompensa en grande:“Los compañeros hacen que puedas seguir adelante”, asegura. 
 

Ayuda. Cruz Roja brinda asistencia a más de 20.000 familias / Foto: Gentileza Carlos Sejas
 
La vuelta a casa para Carlos será el 22 de julio, cuando finalice la misión asignada. En sus horas de descanso, encontró la oportunidad para relatar y contar en primera persona cómo un país intenta ponerse de pie luego del terremoto que provocó, hasta el momento, 660 muertes.
 
 
—¿Cuál fue la primera impresión o las primeras sensaciones que tuviste cuando llegaste al lugar?
Desde muy joven pertenezco a Cruz Roja Argentina y he vivido muchas experiencias y desde entonces estuve en distintas situaciones de emergencias en Argentina y fuera del país. Uno llega con el fin de cooperar al lugar con la mente un poco mas fría. Uno cree que por haber estado en escenarios de desastre no va a ser afectado. Pero cuando llegue a Mata, provincia de Manabí, una de los lugares más críticos, alcance a tomar dimensión de lo devastador del terremoto.
 
—Obviamente, el impacto tuvo repercusión internacional en un primer momento y con el tiempo se fue apagando.  ¿Crees que existe una toma de conciencia real sobre lo que pasó?
—Francamente no tengo respuesta a esa pregunta. Mis días de trabajo son muy largos, cuando termino solo quiero bañarme y descansar, la única información internacional que sigo es la de Federación Internacional de la Cruz Roja con los cargamentos que nos envían por barco o avión.
 
—¿Cuál es el trabajo que lleva adelante la Cruz Roja en el lugar?
El trabajo que está realizando actualmente la Cruz Roja es el de asistir a 20.000 familias con ayuda humanitaria y apoyo psicosocial  en las provincias afectadas. Mi tarea específica es brindar apoyo a la  Unidad Regional Logística en diferentes temas tales como procedimientos de compra, manejo de almacenes, transporte de mercancías, coordinación en la movilización de suministros y mapeo logístico son algunas de las actividades.

Destruidos. Uno de los edificios céntricos completamente dañado / Foto: Gentileza Carlos Sejas
 
—No debe ser nada fácil trabajar con el dolor de tanta gente. Es la tarea de ustedes, está claro, pero ¿qué les pasa por dentro cuando termina un día de trabajo o cuando terminan una misión?
Todos tenemos en algún momento algún problema, ya sea personal, familiar, de salud o de trabajo, pero son los compañeros los que hacen que puedas seguir adelante; ellos son los que terminan dándote fuerza y te cuidan. Al finalizar la jornada nos volvemos a juntar en una reunión de coordinación. Muchos de nosotros no nos vemos durante el día.
 
—Se produjeron muchas réplicas, luego del episodio central. ¿En algún momento se asustaron por este tipo de eventos?
Fueron más de 1.500 réplicas, de diversas magnitudes. Recuerdo una madrugada. Eran las 2.57. En ese momento se produjo una de las réplicas más grandes. Estaba durmiendo y lo primero que hice fue salir y activar las comunicaciones con los compañeros dispersos por todo el país.

Búsqueda. 113 personas fueron rescatadas con vida y 20 continúan desaparecidas / Foto: Gentileza Carlos Sejas
 
—¿Qué hiciste en ese momento?
—Salimos del lugar ya que no había un alerta por tsunami, nosotros estamos próximos al mar. Empezamos a caminar por la noche hasta llegar a nuestro punto de encuentro. Nos encontramos con gente que caminaba y lloraba recordando lo que sucedió aquel 16 de abril.
 
—Imagino que es difícil borrar esa experiencia estando en el lugar. Mucho más para ellos. 
—Esa misma mañana, luego de la réplica de la madrugada, tuvimos que evacuar un hospital con todos los pacientes. Era una nueva réplica que se estaba manifestando. Nos asustamos bastante, la población estaba sin rumbo, salía a las calles, caminaba. Tuvimos que suspender las actividades de distribución. Son momentos en que entre los compañeros nos damos apoyo para seguir,  a pesar de  que casi teníamos dos días sin dormir.
 
—¿Cómo observás la reacción del Gobierno Nacional de Ecuador?
—Cabe mencionar algunos de nuestro siete principios: imparcialidad y neutralidad. No  me detengo a observar mucho ese tema, solo tratamos de continuar con nuestra misión: el de aliviar el sufrimiento humano a las personas que se encuentran en estado de vulnerabilidad.

Inhabitable. Por cuestiones de seguridad, muchos edificios y casas deberán ser demolidas / Foto: Gentileza Carlos Sejas
 
—¿Cuál es la reacción de la población ante semejante desastre? ¿Están con fuerzas para levantarse? 
—Hay un espíritu muy grande de salir adelante. Un ejemplo: uno de los mercados más grande de Manta, que cayó por completo, los comerciantes decidieron de ese lugar decidieron-en un terreno- levantar pequeños stands con caña de bambú y trabajan. En condiciones no aptas, seguro, pero con mucha fuerza. Es una demostración.
 
—¿Existieron problemas con las comunicaciones desde el inicio. ¿Continúan estos inconvenientes?
—Los problemas de comunicación son muy complejos, nuestro personal en algunas zonas aún tienen problema de emisión de datos, solo encendemos los teléfonos satelitales para enviar información precisa y en caso de emergencia.
 
Según información oficial del Gobierno ecuatoriano, hasta el momento son 660 las personas fallecidas, 113 personas fueron rescatadas con vida y 20 personas aun continúan desaparecidas. Por otro lado, hubo 190.394 atenciones en salud por distintos motivos. 4.605 personas sufrieron heridas y 28.439 personas albergadas. Por otro lado, 166 escuelas se vieron con afectación media y en situación grave 560. En cuanto a la ayuda humanitaria, 331.949 kits de alimentos se entregados.

Tragedia. Hasta el momento son 660 las personas fallecidas / Foto: Gentileza Carlos Sejas
 
Cronología
 El día 16 de abril de 2016 se presentaron eventos sísmicos ubicados entre la zona de Pedernales y Cojimíes, provincia de Manabí. El principal evento ocurrió a las 18:58 (tiempo local). Tuvo una magnitud 7.8 en la escala Richter, ubicado a 20 km de profundidad. Este fue antecedido por otro evento de magnitud de 5.0 y seguido por una serie de réplicas sentidas sobre todo en la zona epicentral. Se reportan daños en la zona epicentral y también en puntos distantes como la ciudad de Guayaquil.
 
 Mediante el Decreto Presidencial No. 1001 del 17 de abril del 2016 se Declara el estado de excepción en las provincias de Esmeraldas, Manabí, Santa Elena, Santo Domingo de los Tsáchilas, Los Ríos y Guayas, por los efectos adversos de este desastre. Se han declarado 6 Provincias en Emergencia: Esmeraldas, Santo Domingo, Manabí, Guayas, Los Ríos y Santa Elena. Además, se declaró “Alerta Roja” en las 6 Provincias en Emergencia: Esmeraldas, Santo Domingo, Manabí, Guayas, Los Ríos y Santa Elena.
 
Carlos Sejas opinó sobre las consecuencias que dejó el fenómeno y consideró: “La situación sigue siendo crítica, las autoridades están muy preocupadas por las brotes de Sika o Dengue que podría agravar la situación. Desde mi punto de vista  las personas tendrán que pasar mucho tiempo en los albergues y carpas”. 
 
En este sentido, aclaró que todavía hay casas que no han sido derribadas por el terremoto pero que por su estado de deterioro deben ser destruidas. “No es lo mismo reconstruir una casa que los edificios en las zonas céntricas. Además, muchas de las casas que no han caído tienen que ser demolidas por el estado de deterioro de la estructura”, señaló el integrante de la Cruz Roja que se encuentra en Ecuador.
Sobre los problemas referidos a la conectividad, Sejas informó que los caminos se encuentran transitables, ya que fue lo primero que se trato de reparar de forma provisoria, aunque aclaró: “Para los camiones con ayuda humanitaria es muy dificultoso, provoca que nuestro trabajo sea mucho mas lento”
 
El santafesino explicó cómo y de qué forma se organizan los campamentos con aquellas personas que perdieron su vivienda. “Muchas de las familias están en los campamentos oficiales en carpas, pero la mayoría realizan pequeños campamentos donde conviven en grupos pequeños de vecinos” contó Carlos Sejas, y subrayo la decisión que toman muchas familias de vivir en carpas, ubicadas en los patios de sus viviendas, a pesar de que la misma no tuvo inconvenientes. “Hubo otras familias que no se les destruyo la vivienda pero tienen una carpa fuera de su hogar ya que temen dormir en la vivienda por las constantes replicas”
 
Por último, quien se encuentra trabajando desde el 20 de abril en Ecuador y continuará hasta el 22 de julio, intentó describir los efectos causado por el sismo. “En menos de 90 segundo las familias perdieron todo, desde viviendas muy precarias hasta edificios de mas de 10 pisos, hospitales; escuelas totalmente destruidas, los lugares afectados quedaron paralizados”, finalizó.
Aquiles Noseda / aquiles.noseda@uno.com.ar

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