Ovación
Jueves 18 de Febrero de 2016

Tiene una cuenta pendiente

Colón recibirá, desde las 19, a Belgrano, equipo que le impidió hace un par de meses su regreso a un torneo internacional. Ambos vienen de ganar y mantienen una buena base en sus formaciones.

La historia es distinta. Si hay que mirar atrás, precisamente es un sabor agridulce con el cual terminó 2015 el plantel de Darío Franco. 
Es que al buen juego desplegado le agregó resultados positivos (cuatro victorias al hilo con 12 goles incluidos), que le permitió mantener la categoría y ganarse una chance de ponerse cara a cara con Belgrano por un cupo en la Copa Sudamericana.
Y la historia de partidos donde sus pupilos iban al frente pero defendían mal tuvo su primer capítulo aquel 26 de septiembre de 2015.
 El Pirata venía herido a Santa Fe (cinco partidos sin victorias) y se levantó en el estadio Brigadier López (gol de Jorge Velázquez tras una clara falla defensiva). 
Cada cual siguió su curso pero los sabaleros hicieron ese sprint ganador y fue el equipo de Ricardo Zielinski el encargado de frenar el envión el 28 de noviembre. También fue 1-0, esta vez con anotación de Fernando Márquez. Eran los primeros 90 minutos de una serie que continuaría en Córdoba y donde lo apretado del resultado le ponía signo de interrogante al vencedor final.
Colón quiso sacar chapa en el Mario Alberto Kempes y durante 63 minutos llevó la serie hasta la definición por penales, por aquel gol de Pablo Ledesma. 
La posibilidad de concretar el regreso a un certamen internacional era terrenal, aunque Mauro Óbolo, otro de los especialistas en amargar a los santafesinos con distintas camisetas, decretó el empate que le dio el pasaporte a los de Ricardo Zielinski.
El equipo de Franco se marchó con ese sabor agridulce pero la frente en alto. Sabía que había dado todo y su estratega era consciente de que esa presión inicial empezaba a enterrarse. En todo momento se mantuvo convencido de que los resultados llegarían y fue justo a tiempo donde aparecieron para conservar el lugar en Primera División, en un torneo donde más de uno de los 10 ascendidos padeció mucho.
Filosofías definidas
El Ruso Zielinski viene de cumplir 200 partidos en el banco celeste nada más ni nada menos que con un 3-2 frente a River. 
Desde su llegada el equipo cordobés pasó de la mediocridad en la “B” Nacional al plano internacional, con una identidad formada.
Muchas veces no luce, pero los resultados siempre se hicieron presentes. Cuando los números no acompañaron –fueron pocas veces–, habrá que reconocer que sus jugadores, pero fundamentalmente Armando Pérez, lo respaldaron para que se convierta en un caso “extraño” en esta picadora de carne que es un puesto de técnico en el fútbol argentino.
Y lo primero que hizo la actual conducción de Colón, cuando Marcelo Ferraro ganó las elecciones en diciembre pasado, fue ratificar la continuidad de un proyecto de fútbol vistoso y ofensivo que trajo Darío Franco a Santa Fe. 
Esto se proyectó en el cierre de 2015 y también en el comienzo de 2016, de la mano de triunfos importantes, ese gran oxígeno para intentar inculcar una idea que deje de lado el amarretismo o error del rival para llegar a la victoria.
Entonces este Colón que se torna muy temible de mitad de cancha hacia adelante (seis tantos en dos cotejos), sufre muchas veces cuando lo atacan. 
Gerónimo Poblete se desdobla pero en ocasiones pierde con los volantes de marca del rival y hasta aquí, Fatura Broun evitó muchos goles, dejando al desnudo un funcionamiento que no termina de amoldarse atrás. 
Son estos también los riesgos de una propuesta como la que siempre intenta plasmar Franco. 
De lo que no quedan dudas: Colón puede jugar muy bien, bien, regular o mal, pero jamás se le podrá achacar al DT que este juego no se gana con goles y sus equipos siempre contaron con jugadores de buen pie y vocación ofensiva. El famoso equilibrio, ese que tienen muy pocos equipos a nivel mundial, es el que busca en cada compromiso.
Por lo pronto, esa ilusión de ver al equipo arriba era algo que necesitaba la gente, algo que estaba faltando. Dejar de lado irregularidad y mediocridad para, de una vez por todas, luchar de igual a igual con los poderosos del fútbol argentino. Eso procura hacer el Rojinegro, en un certamen corto donde ya le sacó provecho a los dos cotejos iniciales que ganó con absoluta justicia.
Partido de ajedrez
Colón tiene por ser local la obligación de salir a ganar aunque su DT reafirmó que a ese objetivo sus pupilos lo tienen en cualquier cancha.
Estos partidos son los que se definen por el talento de los jugadores, con la ayuda del que está afuera del campo. En eso el Ruso demostró sobradamente su inteligencia para plantear los partidos.
Belgrano pierde fútbol pero puede ganar en recuperación con el ingreso de Sebastián Prediger.
Colón, atento a lo que finalmente ocurra con Conti, nuevamente puede sufrir modificación de nombres. Si esto sucede, en tres fechas no habrá podido repetir nunca los nombres. Este año el estratega quiso nutrirse con refuerzos por las bandas. Iberbia no desentonó frente a Arsenal pero Rodríguez es el titular. De Villafañe poco se pudo ver y se espera mucho más. Primero Garnier y ahora Benegas, pero el tema del segundo marcador central no deja conforme a nadie, excepto el DT que piensa que pueden rendirle.
En la mitad de la cancha, la lucha entre santafesinos y cordobeses puede terminar inclinando la balanza. Etevenaux viene de romperla frente a River y Velázquez es uno de los jugadores más regulares junto a Farré, otro que se raspa de lo lindo y tiene acompañante, en este caso a Prediger para combatir mucho.
Colón cuenta con jugadores de buen pie, que saben del sacrificio como Sperduti, pero no son adeptos tanto a la marca (Ledesma y Figueroa).
Adelante, ambos cuentan con jugadores de jerarquía. La vuelta de Alan Ruiz le dará mucha fluidez al fútbol rojinegro, en tanto y en cuenta disponga del balón. El exjugador de San Lorenzo demostró en el cotejo inicial armar una linda sociedad con Figueroa. 
Belgrano con Márquez y Óbolo adentro, pero los conocidos Pereyra y Bieler, por ahora esperando, pero siendo alternativas de lujo para el Ruso. Cada movimiento se estudiará, la visita es de los que saben aprovechar y jugar contra el error del rival. Colón lo sabe y lo padeció hace poco tiempo. Los intérpretes tendrán todas las respuestas para imponer estrategias o salirse del molde y lograr el desequilibrio.

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