Escenario
Martes 26 de Julio de 2016

Un ataque furioso con clima de festejo

Attaque 77. La banda de rock nacional dará un recital el viernes a las 21 en el Molino Marconetti (Dique II Puerto de Santa Fe). Como invitados, se presentarán los locales de Cuatro Cuartos. Beneficios UNO regala entradas a los que se suscriban a la tarjeta y sorteará otras a los que ya son titulares.

Después de varios años de ausencia en la ciudad, Attaque 77 dará un recital este viernes a las 21 en el Molino Marconetti (Dique II Puerto de Santa Fe), en el marco de los festejos del 25º aniversario de "El cielo puede esperar", segunda y resonante placa de la banda. Como banda invitada se presentarán los locales de Cuatro Cuartos. Para el recital, las entradas se encuentran a la venta de manera anticipada a 250 pesos; y también on line a través de Eventos Santa Fe http://www.eventosensantafe.com

El cielo puede esperar
Actualmente, el trío se encuentra liderado por la voz y guitarra de Mariano Martínez, junto a Leonardo De Cecco en batería y Luciano Scaglione en bajo y coros, y se encuentra trabajando en la producción de nuevo material, próximo a salir a la luz. En agosto del año pasado tuvo lugar la conmemoración oficial de "El cielo puede esperar", el disco que marcó un antes y un después en la historia del grupo y de sus seguidores, con un repertorio de casi 30 canciones sumado a las presencias como invitados de Juanchi Baleiron (Los Pericos) y de los exintegrantes del grupo, Ciro Pertusi (Jauría) y el Chino Vera (exbajista).
Mariano Martínez habló con Escenario sobre las claves de un disco inolvidable, los efectos colaterales de la sobreexposición a principios de los 90 ("fue traumático", aseguró) y la rebeldía después de los 40 años.
—¿Cómo se armó el show aniversario de "El cielo puede esperar"?
—Nosotros fuimos a bucear a esa época, no solo lo que pasaba en el disco sino lo que tocábamos en la sala de ensayo. En el show tocamos algunas canciones de esa época que nunca se grabaron. Se trata de recrear lo que pasaba en ese momento con el grupo, además del disco. Otra cosa importante es la siguiente: el disco tiene una producción que está buenísima, por el laburo que hizo Juanchi Baleirón. Nosotros éramos muy chicos, y él hizo que sonáramos como una banda madura. Hoy podemos tocarlo y que suene más parecido al disco. En aquel momento no lo podíamos lograr en vivo: todo sonaba más desprolijo, más acelerado. Eso es interesante, porque hay un montón de chicos que no vivieron esa época, y recrear el disco de la forma más fiel posible ahora tiene sentido. El recital no es solo un evento para evocar otras épocas. La mitad de las canciones de ese disco no las volvimos a tocar y quedaron ahí. Muchos chicos jóvenes agradecen que toquemos el disco completo.
—"El cielo puede esperar" fue un disco emblemático para una generación, que descubrió el punk –a los Ramones, a los Clash– a través de ustedes. ¿Qué ingredientes tiene el álbum para haberse convertido en un clásico?
—El disco tiene un sonido al que no estábamos acostumbrados en la Argentina. Fue toda una novedad. Incluso en esa época los Ramones empezaron a ser un boom acá en el país. Nosotros combinábamos melodías pop con un sonido un poco más fuerte y pesado. Y eso fue una puerta que se abrió para descubrir todo un estilo y una parte de la historia del rock. Que lo haya producido Juanchi Baleirón fue muy importante también, porque le dio una sutileza que lo hizo exitoso a nivel comercial. Con Juanchi tenemos gustos musicales parecidos. El es muy beatlero. Nuestro anhelo de alguna forma era funcionar como una banda de los 60, donde todos cantan y hay armonías vocales. El interpretó eso y logró un gran resultado. El disco suena atemporal. No suena a los 80 o los 90. Jamás sonó desactualizado.
—El disco salió en una época difícil, con el país golpeado por la hiperinflación del 89. ¿Creés que en ese contexto de crisis la música de Attaque pudo haber funcionado como una válvula de escape?
—Sí. La música en general funciona de esa manera, te acompaña. Cada uno tiene la banda de sonido de su vida más o menos identificada. En todos nuestros discos se expresan frustraciones y desamores, y también hay canciones que son más optimistas. Nuestros discos son un paseo por todos los estados de ánimo. A nivel de energía y de sonido me parece que el disco fue un sacudón, una inyección de energía y una respuesta a la situación social que vivíamos en aquel momento.

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