Ovación
Domingo 26 de Abril de 2015

Un reclamo de peso

El santafesino Hugo Catalán, el mejor exponente nacional, no logra salir del estupor que le causó quedarse –por ahora– fuera de los Panamericanos luego de que el entrenador elegido por la Federación Argentina, el búlgaro Konstantin Darov, formara una Selección Argentina de manera unilateral.

La Federación Argentina de Pesas (FAP), a través del ENARD (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo), designó el pasado 5 de enero al prestigioso búlgaro Konstantin Darov como entrenador en jefe de la Selección Argentina, con el fin de dar el golpe de timón definitivo hacia la excelencia. Esto viene de la mano con que en el horizonte aparecen los Panamericanos de Toronto y los Juegos Olímpicos de Río 2016. 
Darov recaló con pergaminos que lo sitúan en el pedestal de la halterofilia a nivel mundial, algo que brinda confianza pensando en el futuro. Su último trabajo fue comandar a la delegación mexicana en los distintos campeonatos internacionales; sin embargo de buenas a primeras la federación de dicho país le puso fin a su ciclo en 2014, situación que nunca pudo ser clarificada, dejando inclusive muchas dudas en el ambiente.
Aunque el trabajo lo precede, su estadía en la Argentina ya marcó un antes y un después; no por haber forjado nuevos talentos, sino por designar de manera arbitraria y por simple óptica –algo que es discutible– a los nuevos integrantes con vistas a los torneos antes mencionados. De esta manera, el próximo campeonato clasificatorio para Toronto del 9 de mayo quedó descartado. Solo se participará con el fin de apuntar al crecimiento y a la superación propia. 
Lógicamente esto hizo saltar el fusible en los diferentes atletas, quienes entendieron como “discriminatoria e injusta” esta determinación. Lo que sucedió en concreto es que los representantes nacionales no se ganaron su lugar a fuerza de marcas –sin menospreciar el talento de los elegidos–, como debería ser, sino más bien por el gusto de un tercero. Por consiguiente, muchos de los buenos talentos del interior del país quedaron, por ahora, fuera de consideración.
Esto afectó directamente a Santa Fe, quizás la provincia que más atletas de elite forma y que cuenta actualmente con los dos mejores exponentes en sus dos ramas: Hugo Catalán y Malvina Verón. Precisamente Catalán, el único represente criollo en los Mundiales de Polonia 2013 y Kazajistán 2014, fue uno de los que más sintió el golpe, ya que sueña con medirse otra vez con los mejores de este deporte. Pero por más que sea poseedor del récord argentino en la categoría hasta 69 kilos y que desde los 16 años mantenga su condición de campeón nacional ininterrumpido, no está dentro de la nómina.
En pie de guerra
En diálogo con Ovación, Hugo plantó bandera y, casi abatido por la noticia, inició un reclamo en busca de alcanzar lo que cree justo: ganarse un lugar por mérito propio en la palestra.
—¿Tenés bronca o entendés cómo viene la mano?
—Comprendo las decisiones, pero me parecen injustas. No entiendo cómo en un deporte de marcas se hagan estipulaciones y no se basen en registros reales. Hace dos años, el único representante en un mundial fui yo, ya que soy el que logra las marcas para clasificar. Es una locura que, por decisión personal sobre nada más que el pensamiento o sentimiento de alguien, pese a que es muy capacitado, se designe una selección y no se le permita al resto realizar un clasificatorio.
—¿Hay una idea sobre lo que se quiso conseguir?
—Sinceramente no sé. Si fuera por querer profesionalizar el deporte, hay muchos puntos por donde se podría empezar, como por ejemplo pagándole a los entrenadores de todo el país y que están trabajando de corazón; y después mejorar a los atletas para que puedan dedicarse de lleno a la actividad. Es ilógico y ni si quiera se está intentado tener una buena representación nacional, porque para hacerlo tenés que llevar a los mejores exponentes y me parece que eso no se está cumpliendo.
—¿Te sorprendió o es algo que esperabas venir?
—Ya no me sorprende nada. Lamentablemente, a través de los años, se fueron tomando decisiones dudosas por parte de la Federación y que en cada torneo importante suceda algo similar a esto, no es algo nuevo.
—¿Es un acto discriminatorio para el resto de los pesistas?
—Totalmente. Incluso así se lo hice saber a todos. ¡Ojo! Esto no es contra los que fueron elegidos, porque los respeto y sé que están dando lo mejor, pero me parece injusto que a todas las personas del interior se les quite la posibilidad de participar de un Clasificatorio y en el que gane solo el mejor. No sé si me siento un boludo (sic), pero sí me quitaron las ganas de continuar. Estábamos pensando en Toronto 2015 y luego en clasificar a los Juegos Olímpicos del año que viene, incluso con una planificación que veníamos llevando muy bien, pero de qué me sirve prepararme y estar listo si al final las marcas no valen, sino más bien agradarle a una persona. Te saca las ganas de seguir trabajando.
—¿Qué medidas tomaron ustedes y cuáles, si es que las hay, son las herramientas con las que cuentan para reclamar por lo que creen justo?
—Lo primero fue llamar a la Federació
n, a través del ente madre santafesino. Esto llegó y fue recibido bien, pero nos pidieron un justificativo que luego les resultó insuficiente. Así que lo próximo será una medida legal con abogados para que esto dé marcha atrás y se cumpla con lo estipulado al principio, que era el Clasificatorio del 9 de mayo, el cual hoy está caído. Se va a realizar, pero como un simple certamen, ya que es la segunda fecha del calendario nacional. La importancia que tenía es que las mejores marcas iban a estar homologadas para clasificar a los atletas al Panamericano.
—Eso quiere decir que, sino hay nada en juego, nadie va a ir...
—Seguramente. Lo que sí está claro es que los mejores no estarán. Los protagonistas que forman parte del desarrollo competirán, algo que es muy lindo, pero los que nos estábamos preparando para cosas mayores no sé. En mi caso, yo voy a ir igual para demostrar qué estoy reclamando y después veremos lo que pasa.
—¿Quién es Konstantin Darov?
—Es un entrenador que trabajó en varios países del mundo, con pergaminos muy importantes y por lo que sabemos se lo contrató para mejorar el desarrollo de las pesas en el país. Por todo esto, no entiendo las medidas que tomó, que considero son incorrectas, ilógicas e injustas. Más que eso no puedo decir; no soy quién y no tengo derecho a hablar mal de él. Su trayectoria lo avala. 
—Ya armada a dedo la Selección, ¿se terminó tu año deportivo?
—Sin dudas, al igual que el de muchos de mis colegas. Pero voy a ir más allá, para mí le puso fin al deporte del interior, porque si su decisión se basa en que solamente van a viajar los atletas que entrenen con él, todo se terminó. Por ejemplo, si yo vivo en Tierra del Fuego y no me puedo ir a vivir a Buenos Aires para entrenar, no podré ser tenido en cuenta.
—¿Pensás que puede haber represalias para aquellos deportistas que protesten?
—Ni hablar. Considero que esto va a ser un antes y un después. Tras estos reclamos se
guramente se nos cerrarán muchas puertas, pero no me interesa, porque estoy luchando por lo que es justo. Quizás también hablo por los demás chicos de Santa Fe, que es una provincia que siempre tiene buenos pesistas y la verdad estamos todos indignados. Si los exponentes más destacados del país están acá y se considera que hay que trabajar el mayor tiempo posible, que venga él (por Darov) acá y no nosotros ir para allá. Qué mejor para nosotros para crecer. Sin embargo no es así, solo nos borra del mapa para alimentar su ego.
—¿Es el impedimento máximo que tenés ahora para clasificar a los Juegos Olímpicos?
—El sueño de mi vida es estar en un Juego Olímpico y creo que Río es mi última oportunidad. Si esta medida continúa, creo que acá se termina mi carrera. No tendría sentido seguir. A pesar de que me estoy ganando el lugar no me permiten estar. Más vale dejo de perder el tiempo y me dedico a otra cosa, porque gano más, laburando en lo que sea, que me posibilitaría ganar más dinero que en las pesas, que sinceramente lo practico porque es una pasión para mí. 
—¿Tenés fe en que esto cambiará?
—No. Veo que la cosa no tiene pinta de variar. Por lo pronto voy a seguir peleando por mis derechos y no me voy a quedar con la espina de que por lo menos intenté cambiar una determinación injusta.

Por Juan Diego Ferrante / juandiego.ferrante@uno.com.ar

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