Ovación
Domingo 20 de Noviembre de 2016

Una corona no era suficiente

Henry Jackson, Junior, más conocido como Henry Armstrong, fue el único boxeador de la historia que reinó simultáneamente en tres categorías –pluma, welter y liviano, consagrándose en este orden– cuando solo había ocho divisiones profesionales y no las 17 actuales

Henry Melody Jackson, Junior –tal era su verdadero nombre– nació el 12 de diciembre de 1912 en la granja de sus padres –América, una india iroquesa, y Henry, negro y con sangre irlandesa e india–, unos muy humildes agricultores que residían a unos siete kilómetros de Columbus, Mississippi, y que tuvieron 14 hijos más. Desde muy pequeño debió trabajar para ayudar al sostén de su familia y, a los 12 años, cuando hacía rato que había aprendido a pelear en las calles, se compró su primer par de guantes de boxeo.
El futuro monarca en tres categorías simultáneamente debutó como aficionado a los 17 años de la mano de Harry Armstrong, un expúgil profesional. El 27 de julio de 1931, a los 18, disputó su primer combate como rentado y PKO 3 (2'27") ante el zurdo Al Iovino en el Meyers Bowl de North Braddock, Pennsylvania.
Entrenador y pupilo se mudaron a Los Angeles, donde debieron hacer malabares para subsistir. Como Junior, utilizando el apellido Jackson, solo podía combatir en California como amateur, decidieron cambiar de nombre para que lo hiciera como profesional y, haciéndose pasar por el hermano menor de Harry, se convirtió en Henry Armstrong, a quien todos conocerían como Homicida Hank y, por siempre, recordarían como uno de los más extraordinarios campeones de todos los tiempos.

Inicios difíciles
Con nuevo nombre retomó su carrera profesional y, su estilo agresivo y coraje a prueba de balas, lo hicieron muy popular. El 3 de noviembre de 1934 –cuando hacía dos años que se había casado con Willa Mae y ya era padre de Lanetta–, enfrentó a uno de los plumas más duros y respetados de la época, el mexicano Alberto Baby Arizmendi, en el DF azteca. Armstrong PPP 10, pero no sería la última vez que chocaría con él: el 1 de enero de 1935, volvió a caer ante el mismo adversario, que le GPP 12.

Con algo de dinero en los bolsillos regresó a Los Angeles y compró una casa, donde vivía con su esposa, hija, padre y su abuela, Henrietta Chapman quien, en su juventud, sufrió en carne propia el oprobio de la esclavitud. El 4 de agosto de 1936, y esta vez en Los Angeles, Armstrong peleó por 3ª vez con Arizmendi, a quien le GPP 10.
Henry

Camino a la gloria
Ya con Eddie Mead como manager –también lo representaron Wirt Ross y George Moore–, la carrera de Armstrong creció a pasos agigantados. El 27 de octubre de 1936 le GPP 10 a su compatriota Mike Belloise, campeón mundial para la Comisión Atlética de Nueva York pero, como el combate fue a 10 rounds y no a 15, el moreno no fue considerado monarca. Por su parte, la NBA reconocía como campeón al estadounidense Petey Sarron, quien derrotó a su zurdo compatriota Freddie Miller el 11 de mayo de 1936. Cuando Belloise fue desposeído del título, Sarron se convirtió en campeón unificado.

Así, el 29 de octubre de 1937, en el Madison Square Garden –del que se convertiría en su nueva estrella–, Armstrong le GKO 6 (2'36") a Sarron y, con 24 años, se convirtió en monarca pluma (126 libras o 57,153 kilos), alzándose con el primer cetro de los tres que conquistaría.

El 15 de marzo de 1938, Homicida Hank puso 2 a 2 su serie de enfrentamientos con Arizmendi (le GPP 10 en Los Angeles) y, como le costaba dar la categoría pluma –ya que Armstrong era un liviano natural, cuyo límite es de 135 libras o 61,235 kilos–, su próxima meta fue el título mundial welter.

El campeón de las 147 libras o 66,678 kilos era otro monstruo que quedó en la historia, el estadounidense Barney Ross (se llamaba Beryl David Rosofsky, y que se coronó en liviano, welter junior y welter). El 31 de mayo de 1938, en el Long Island Bowl, estadio dependiente del Madison y, en una de las mejores peleas de su trayectoria, Armstrong le GPP 15 a Ross. Así, ya era el monarca de dos divisiones al mismo tiempo pero, aún, le faltaba reinar en otra.

El 17 de agosto de 1938, el Madison fue el escenario de la consagración del moreno como campeón liviano, al GPP 15 al estadounidense Lou Ambers (su nombre real era Luigi Giuseppe D'Ambrosio) tras una dura batalla. El mundo era testigo de que un púgil, en la época en que solo había ocho divisiones, reinaba simultáneamente en tres. Hoy, con 17 categorías, las entidades mundialistas no lo permiten. Insólito, absurdo e inentendible...

Armstrong renunció al título pluma y expuso el welter ante el filipino Ceferino García, inventor del bolo punch y que popularizara el inolvidable cubano Kid Gavilán (cuyo nombre real era Gerardo González).
Fue el 25 de noviembre de 1938, en el Madison y, 11 días mas tarde, en Cleveland, lo retuvo ante Al Manfredo. Este ritmo de combates se prolongó en 1939, donde realizó 12 peleas (y totalizó 87 rounds), incluida la defensa ante Baby Arizmendi, cerrando 3 a 2 su duelo con el valiente azteca.
El 22 de agosto de 1939, en el Yankee Stadium neoyorquino, Armstrong PPP 15 ante Lou Ambers y resignó la corona liviana en la 8ª defensa de la misma. Era la primera derrota que sufría desde que PDesc 8 ante Tony Chávez el 3 de diciembre de 1936 en Saint Louis, Missouri. Hasta la revancha con Ambers, su racha fue de 46-0 (39 ko). Formidable.

Siete semanas después, expuso el cetro welter ante Al Manfredo en Des Moines. Así, en octubre de 1939, defendería el título ¡cinco veces! (el 9, 13, 20, 24 y 30) y, el 11 de diciembre, lo retuvo nuevamente al GKO 7 (1'19") a Jimmy Garrison en Cleveland.

El 1 de marzo de 1940, Armstrong fue al Gilmore Stadium de Los Angeles por su cuarta corona en otras tantas categorías. Intentó convertirse monarca mediano (160 libras o 72,574 kilos) ante Ceferino García: pesó ¡64,500 kilos! y le dio 5 de ventaja al filipino. Si bien empataron en 10 rounds, todos recuerdan que el fallo lo perjudicó: hasta los periodistas al borde del ring abuchearon la decisión de los jueces y del árbitro, George Blake.

Decepcionado, Armstrong continuó defendiendo la corona welter. Pero, tantos combates –hizo 23 peleas titulares en dos años y medio–, terminaron por pasarle una factura que no pudo pagar. El 4 de octubre de 1940, el Madison vio cómo uno de sus boxeadores predilectos perdía su condición de campeón mundial. El estadounidense Ferdinand (Fritzie) Zivic, quien pasó a la historia como el monarca más perdedor en el profesionalismo (con 65 derrotas en 230 combates), le GPP 15, incluso derribándolo en el último asalto. Tres meses y 13 días más tarde, el 17 de enero de 1941, Zivic volvió a derrotarlo en el Madison pero, esta vez, le GKOT 12. Así, la época de gloria del excepcional moreno había llegado a su fin.

Sus últimos años
Anunció su retiro pero, acuciado por las deudas, regresó 18 meses más tarde. Hizo algunas exhibiciones benéficas a fin de recaudar fondos para la guerra que afrontaba Estados Unidos y, después, volvió al ritmo que lo caracterizó.

Hizo 27 peleas en 14 meses (entre junio de 1942 y agosto de 1943), de las que ganó 23. Entre ellas, se dio un gran gusto: el 26 de octubre de 1942, le GPP 10 a su verdugo, Fritzie Zivic, en el Civic Auditorium de San Francisco. El 27 de agosto de 1943, en Nueva York, PPP 10 ante el fenomenal Ray Sugar Robinson quien, en todo momento, evitó humillar a la leyenda en que Armstrong se había convertido. En 1944 disputó 19 peleas más, con solo dos derrotas y, el 14 de febrero de 1945, colgó definitivamente los guantes tras PPP 10 con Chester Slider (quien lo derribó en el 3º) en el Auditorium de Oakland, California.

Homicida Hank tenía 32 años y había disputado 181 combates, con un récord de 151-19-9-2 SD (101 ko). Solo en la revancha con Zivic y en su debut ante Iovino, no había logrado llegar a la campana final. Un auténtico grande.

En 1951 fue ordenado pastor baptista y pasó los restantes 37 años de su vida predicando el Evangelio hasta que, el 24 de octubre de 1988, uno de los más grandes púgiles de la historia (quien ingresó al legendario Hall de la Fama del Boxeo) murió a los 75 años en Los Angeles y, sus restos, descansan en el cementerio de Rosedale de dicha ciudad californiana.

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