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Domingo 03 de Abril de 2016

Una enfermera santafesina hace historia en Roma

Se trata de Blanca Viera, quien hace 12 años partió hacia Italia y hoy prepara su regreso a su amada Santa Fe. Una experiencia internacional que devela la reconocida capacitación de los enfermeros argentinos

Blanca es la que se puede definir como la “clásica gringa santafesina”: rubia, piel clara y ojos profundos azules. Elegante, lo demuestra no solo como se presenta al saludar, sino también la postura y sus aros de perlas, símbolo ancestral de femineidad, que no es fácil encontrar en las nuevas generaciones. Después de un capuchino y un “cornetto” (clásica medialuna italiana) Blanca Viera contó que nació en Santa Fe, comenzó su vocación de enfermera como auxiliar en el Hospital Cullen: “No recuerdo bien el año, yo era muy joven, fue hace bastante tiempo”. Su marido médico ayudó a esta decisión, que poco a poco fue tomando una forma más concreta, inscribiéndose en la Universidad Nacional de Rosario y logrando su Diploma de Licenciatura. 
Otra experiencia que recuerda con gran orgullo fue cuando, con su esposo, fueron llamados para ocuparse del Centro Asistencial en el pueblo de San Agustín. “Era todo nuevo, y nosotros hacíamos de todo, desde pequeños controles hasta partos. Fue ahí que conocí la gente de campo, fue una experiencia hermosa”. La llegada a Roma fue en el 2004 y casi por casualidad, una casualidad que dura 12 años y que está por concluirse con su jubilación y sucesivo regreso a Santa Fe donde la esperan sus familiares. 
“Mientras estaba haciendo un curso de actualización en enfermería, me llega la noticia de una empresa interesada en enfermeros argentinos, que ofrecía pasantías remuneradas en Roma”, explica Blanca. El interés de esta empresa se funda principalmente en el alto nivel de estudios y capacitación de los enfermeros argentinos. Fue así que inició sus trámites para trabajar en Europa, conocer su profesión en otra parte del mundo y experimentar nuevas vivencias. 

Un año después fue llamada para iniciar esta aventura en Italia, tuvo 15 días para preparar las valijas, 12 horas de viaje y de repente ya se encontraba en una de las ciudades más hermosas del mundo. “No fue para nada fácil el inicio, el inconveniente mayor fue el idioma, las técnicas de trabajo eran distintas, y había competencia con los colegas italianos”, aseguró Blanca. 
Su llegada a Italia. Con argentinos en el “Policlínico Umberto Primo”.

Por otro lado comentó que el personal de la empresa que la había contratado y muchos colegas latinoamericanos fueron muy amables y la ayudaron a insertarse porque de otra manera, habría pegado la vuelta mucho antes a la Argentina. 
Es evidente que su capacidad le dio sus frutos. Trabajó muchos años en el Policlínico Umberto Primo de Roma uno de los hospitales más importantes de toda la región; luego fue transferida al Hospital de Rehabilitación San Giovanni, y desde hace algunos años trabaja en un gran centro para ancianos Casa di Riposo RM3 en donde asistió entre otros, a la hermana del expresidente italiano, Giorgio Napolitano.
Conocer las raíces y viajar por toda Europa, fueron otras de las grandes satisfacciones que logró Blanca en estos años. Londres, París, Barcelona, Berlín entre otras grandes ciudades que llegó a conocer y que la enriquecieron mucho como persona. Pero el viaje que más la gratificó emocionalmente fue al de sus raíces en las Islas Canarias. 
“Viajé por primera vez en el 2013, donde nació mi abuelo paterno Crecencio Viera, en Las Palmas de Gran Canaria. Fue hermoso conocer mis raíces españolas”, explica Blanca. Un abuelo que como muchos llegó a Argentina para trabajar y ayudar a construir el país que hoy se conoce, en este caso emigrando a Coronda donde inició los cultivos muy particulares de frutillas.
Sin darse cuenta, con la mirada lúcida, Blanca confiesa: “Volver a Santa Fe es una gran alegría, pero Italia y Roma están en mi corazón, y después de 12 años de vida aquí no va a ser fácil, voy a extrañar mucho”. Tuvo la oportunidad de tramitar su jubilación, y es ahora que quiere disfrutarla junto a toda su familia en la tierra donde nació, a orillas de la laguna Setúbal, que no será tan famosa como el río Tevere de Roma, pero que la vio crecer junto a sus hijos y sus nietos que hoy son su don más grande.


Por Valeria Fornari - Periodista / Especial para Diario UNO Santa Fe

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