Ovación
Jueves 25 de Agosto de 2016

Una experiencia inigualable

Los santafesinos Santiago Grassi (natación), Germán Chiaraviglio (atletismo) y Rubén Rézola (canotaje), integrantes del proyecto deportivo Objetivo Río, que se creó para brindarle un plus a sus preparaciones para la cita en Brasil, contaron las sensaciones de formar parte de la elite internacional

Los primeros Juegos Olímpicos en Sudamérica realizados en Río de Janeiro marcaron un antes y un después en la vida de muchos santafesinos. No solo en el ciudadano y aficionado por los deportes, sino también en los deportistas, quienes sintieron en carne propia –en algunos casos por primera vez– lo que es codearse con las verdaderas figuras del planeta.
Justamente hubo tres que se dieron el gusto de representar al país en la cita máxima del deporte mundial. Ellos son Santiago Grassi (natación),
Germán Chiaraviglio (atletismo) y Rubén Rézola (canotaje), quienes integraron un proyecto deportivo con el fin de generar el golpe de efecto en sus carreras. El mismo se denominó Objetivo Río, que le permitió tener nuevos elementos para competir en el más alto nivel.

Esto fue producto del apoyo que brindaron varias empresas de la ciudad, con el fin de encontrar un espacio de conexión de cara al futuro. Desde ya los frutos están a la vista y se avizora un próspero año tras semejante proyección, que seguramente será en ejemplo a seguir para otros.

De regreso ya en la capital provincial, los atletas dieron ayer una conferencia de prensa en el patio de la Cervecería (Calchines 1398), donde contaron sus experiencias y sensaciones de actuar en un lugar al que solamente los privilegiados pueden asistir.

"La sensación que uno tiene ahora es de tranquilidad; eso nos permite hacer un balance un poco más fríos sobre lo que fue nuestra participación y que la verdad fue muy buena. Estoy contento con todo lo que se vivió. Obviamente que me hubiese gustado haber estado más cerca de mis mejores tiempos, que era mi gran meta, pero el deporte tiene estas cosas; un día te sale todo y otro día no. Uno muchas veces entrena tanto para algo y todo no sale como se lo espera, o al revés, entrena poco y salen. Por eso hay que entender que todo puede pasar y apuntar a corregir los errores. Nadar en un Juego Olímpico es una experiencia que no se compara con nada.
Escuchar a toda la gente y demás es algo que no había vivido nunca. Después, en cuanto a los nervios, poco y nada, porque ya tenemos algunas competencia en el lomo, así que lo supimos controlar. Ahora hay que seguir entrenando para todo lo que se viene", comentó Santi Grassi.

Vale destacar que el nadador del club Unión fue 7º en su serie de los 100 metros mariposa, con un tiempo de 52"56/100, ubicándose 24º en la general, a 48/100 del 16º y último clasificado para las semifinales. Números que no fueron los deseados (su plusmarca personal es de 52"09/100) para un chico que, a los 19 años (cumple 20 el próximo 25 de septiembre), está lejos de conocer su límite.

"Ahora el techo para los próximos Juegos es más alto, con lo cual habrá que trabajar mucho más de cara a la siguiente ilusión, que es llegar a Tokio 2020", agregó.

Salto de altura
"Estamos recién llegados, incluso algunos todavía no caímos sobre todo lo que dejó Río. En cuanto al balance, desde ya es altamente positivo. Se podría decir que me fue muy bien, ya que en la clasificación pude pasar de instancia, algo que tenía como meta principal. Saltar 5,70 es casi estar a mi ciento por ciento y eso por suerte ocurrió. Me puso muy contento, más teniendo en cuenta que había tenido un buen año, pero sin tantas grandes marcas; ni hablar de las complicaciones que tuve en las competencias previas en Europa. Sabía igualmente que estaba bien, pero necesitaba confirmarlo y lo logré. Creo que fui de menor a mayor y eso me dio confianza. Después en la final, todos vieron que fue un tanto atípica por los problemas que hubo en los parantes para ubicar la vara y que me exceden, pero amén de eso, el 11º puesto fue muy bueno. Estoy muy feliz por haber sido protagonista", expresó Germán Chiaraviglio.

El representante del club Velocidad y Resistencia se metió en la final de salto con garrocha al sobrepasar los 5.70 metros (su mejor registro personal es de 5.75, logrado en los Panamericanos de Toronto). Una vez en ella alcanzó el 11º puesto, con 5.50 metros.

Segunda experiencia
"Estoy contento más allá de que no pude mejorar mi puesto en Londres (Juegos de 2012), que era mi mayor meta. Por esas cosas del destino, justo en el día de competencia no me sentí bien físicamente, pero así y todo disfruté mucho de la carrera. Fue incluso más lindo que mi primera cita olímpica, cuando no tenía idea de su dimensión, que realmente es increíble. Estoy muy alegre por ser uno de los 16 mejores del planeta, pese a que no pude meterme en una final, que sin dudas hubiese sido maravilloso. De todas maneras, estar es un logro muy grande", expuso Rubén Rézola.

A los 25 años, el palista fue 7º en su serie preliminar, no pudiendo llegar a la final A (solo accedían los cuatro primeros), por lo que participó de la B, donde alcanzó la 8ª ubicación, concluyendo 16º en la general del K1 200 metros de canotaje, competencia desarrollada en el Estadio de Lagoa.

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