Policiales
Lunes 30 de Mayo de 2016

Una prueba de vida de Natalia Acosta que la Justicia pasó por alto

En el expediente hay dos pruebas que mostraron actividad electoral de la joven desaparecida en 2009, durante las elecciones del 2013

El domingo 11 de agosto de 2013, podría haber sido un día clave en la búsqueda de Natalia Acosta, una chica santafesina, de 21 años, que para ese día ya llevaba cuatro años desaparecida. Aquel domingo, los argentinos tuvieron que participar de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso) y en la Justicia Electoral, quedaron dos registros de Natalia: un certificado en el que justificaba que no iba a ir a votar, y un certificado de que efectivamente sí había emitido su voto. 
 
Más allá de la contradicción entre ambos documentos sobre si el voto fue emitido o no, ese día de sufragio podría haber acercado a la Justicia al paradero de la joven, siempre y cuando esos registros hubieran sido solicitados por el juez Darío Sánchez, que investigaba la desaparición. Como no lo hizo, la información que completa la justificación de la no emisión del voto –como por ejemplo dónde se realizó ese trámite y qué motivos esgrimió Natalia– se perdió. 
 
Recién el año pasado, por iniciativa propia, las abogadas que integran el Programa de Género de la Universidad Nacional del Litoral, que están ayudando a la familia de Natalia en la búsqueda de la joven, y en conjunto con la Oficina de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata, se solicitó el certificado a la Secretaría Electoral de Santa Fe. 
 
La Secretaría envió el certificado pero anexó, además, un comprobante de emisión de voto de Natalia en las elecciones primarias de 2013. Es decir, para la Justicia electoral Natalia a la vez que votó, se excusó de hacerlo. Cuando solicitaron explicaciones, desde la Secretaría Electoral de Santa Fe les contestaron que las actas de las mesas electorales fueron destruidas por disposición 10/14 y que, por lo tanto, ya no era posible reconstruir lo que había pasado. 

Los familiares de Natalia Acosta la buscan desde hace siete años / Foto: José Busiemi - Uno Santa Fe
 
Tres derivaciones
“Lo grave es que hay abierta una búsqueda de paradero, de un posible caso de explotación sexual, se genera un movimiento vinculado a la actividad electoral de esa persona y el juez que está a cargo de la causa, no lo haya ni registrado. Ese es uno de los ejemplos de fallas en la investigación que estamos denunciado. Revisar la actividad electoral de una persona que está con pedido de paradero es casi una cuestión de rutina”, cuestionó la abogada Paula Spina. 
 
Y consideró que los certificados de aquel 11 de agosto de 2013 tienen tres derivaciones muy importantes. La primera es que la justificación de no emisión de voto, que es un trámite personal, significaría una prueba de vida de Natalia. Este no es un detalle menor sobre todo para poder justificar el pedido de paso de la investigación al fuero federal: “Cuando la causa fue trasladada a la Justicia provincial, fue porque ya se creía que se estaba ante un homicidio. Si ella está con vida, se refuerza la idea de que podría ser víctima de trata de persona y es la Justicia federal la que debe investigarlo”, analizó Spina.  La segunda alternativa es que Natalia esté en el extranjero. Sin embargo es más difícil de probar justamente porque faltan las actas referidas a las elecciones. 
 
En esta línea, el 23 de mayo de 2014 la doctora Zulema Rivera, abogada de la oficina de víctimas del Centro de Asistencia Judicial pidió a la Dirección Nacional de Migraciones constancias de salidas u entradas del país de Natalia, pero hasta la fecha, no hubo respuestas.  La tercera derivación es que el certificado de voto emitido es en la escuela donde Natalia siempre votaba, lo que podría significar que estaba en la zona o que alguien votó con el nombre de ella y hubo fraude. 
 
En la Corte
La semana pasada, días antes de que se cumpliera el séptimo aniversario de la desaparición de Natalia, las integrantes del Programa de Género de la UNL se reunieron con el ministro de Justicia y Derechos Humanos Ricardo Silberstein quien se mostró dispuesto a reflotar la publicación del pedido de paradero y a realizar ofrecimientos de recompensas para quienes aporten datos de interés para la causa. Sin embargo, no todo fueron buenas noticias. Ese mismo día se enteraron de que el juez Darío Sánchez había pedido su apartamiento de la causa por considerar que debía ser investigado por la Justicia federal y ahora la decisión está en manos de la Corte. 
 
“Nosotros estamos de acuerdo con que el caso tiene que ser investigado por el fuero federal. Lo que criticamos es que Sánchez haya dejado pasar tanto tiempo antes de apartarse. Estas pruebas, de los certificados electorales, las aportamos en julio del año pasado”, indicó Spina.
 
Mientras la causa esté en la Corte, la investigación no tiene juez, por lo que el pedido de la familia de Natalia, de presentarse como querellantes, y de que se realicen una serie de medidas probatorias, por ahora deberá esperar antes de tener una respuesta. 
Gabriela Albanesi / galbanesi@uno.com.ar / De la Redacción de Uno

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