Miércoles 13 de Julio de 2016

Vecinos de barrio Siete Jefes piden medidas para reforzar la seguridad

Propuestas. La limpieza de los terrenos, iluminación interna y arreglos en la vía son solo algunos de los reclamos para poder mejorar las condiciones de vida y evitar nuevos hechos delictivos en esa zona de la ciudad

Bajo la consigna de generar condiciones de seguridad para todos los habitantes del barrio, desde la vecinal Siete Jefes solicitaron a la Municipalidad que se proceda a la limpieza de la zona comprendida entre la calle Vélez Sarsfield y la vía, a la altura del 3800 –la única cuadra que quedó sin desmalezar– donde se pueden observar muchos pastizales, cuyas alturas llegan a superar 1,50 metros.
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A la falta de desmalezamiento, los vecinos suman el pedido de "cerrar" el paso para que no se puedan cruzar los terrenos del ferrocarril. En un sector, eso se realiza con un riel puesto a media altura que se sostiene con pequeños pilotes de cemento. Los vecinos piden que esa valla se extienda para que las motos y las bicicletas no puedan cruzar hacia el oeste, que es la forma en la que escapa la mayoría de los delincuentes que cometen un robo en la zona.
Esta situación fue advertida por el personal de la Policía Comunitaria e informado por la vecinal a las autoridades municipales en una serie de reuniones que se realizaron a principio de año en las instalaciones de la Estación Belgrano y en las que se acordó (tal como hay en calles anteriores) la colocación de nuevos pilotes sobre los 300 a 400 metros faltantes para, de esa manera, evitar el escape de los ladrones.
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Habiendo pasado bastante tiempo del pedido sin respuesta alguna, la vecinal pidió el cierre de espacio para mejorar la circulación de la zona pero, fundamentalmente, para intentar solucionar el problema de la inseguridad.
Desde la vecinal aseguraron que si bien la situación en el barrio es similar a lo que sucede en el resto de la ciudad, el objetivo principal es la prevención de los delitos. "Ahora es lo que pasa en todos lados; no es que estamos ni bien ni peor que el resto de Santa Fe", aseguró Néstor Capodanno, presidente de la vecinal de Siete Jefes, sobre los niveles de inseguridad que se perciben en las calles.
Si bien a principio de año el número de hechos delictivos preocupaba a todos por igual, hoy el panorama habría mejorado. En ese sentido, el presidente de la vecinal elogió el trabajo de los agentes de la Policía Comunitaria que trabajan en el perímetro.
Por su parte y en contraposición a lo planteado por Capodanno, Mercedes Araujo, actual secretaria general de la entidad vecinal Siete Jefes y expresidenta, manifestó su preocupación por los reiterados hechos de inseguridad que se registran a toda hora.
"La gente tiene mucho miedo porque cualquier moto que pasa es indicio de que algo puede suceder" - Mercedes Capodanno, secretaria general de la vecinal Siete Jefes
"Las alarmas suenan a cada rato", relató quien fuera presidenta de la vecinal. A pesar de que se realizó un importante número de reuniones, pocos fueron los vecinos que asistieron a las mismas. En el radio del barrio conviven los sistemas de alarma comunitaria y las privadas. Sin embargo, el problema subsiste.
Desde la vecinal aseguraron que a pesar de contar con una mayor presencia de la Policía Comunitaria, ya que a diario los agentes circulan por las calles del barrio, esto no desalentó el accionar delictivo en la zona.
"La gente tiene mucho miedo porque cualquier moto que pasa es indicio de que algo puede suceder –explicó la referente vecinal–. A lo mejor se trata de alguien que va a trabajar y estamos todos alertas".
En esa línea, Araujo sostuvo que los puntos centrales para poder evitar situaciones desagradables para los vecinos se centran en el reconocimiento del territorio, una buena iluminación y poda de árboles.
"Son las tres cosas básicas para empezar a dar soluciones y prevenir los robos en la vía publica", aseguró la vecina. La reacción al temor es similar en casi todos los vecinos que, lejos de reclamar por mejoras, ya se acostumbraron a vivir con miedo y toman un mayor número de recaudos al momento de movilizarse por las calles del barrio.
"La gente se acostumbra y se esconde más o está más alerta. Algunos cuando observan gente que no es de la zona, avisan", aseguró Araujo.

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