Ovación
Martes 07 de Julio de 2015

Violencia en la Liga santafesina: "Estas cosas no me van a sacar las ganas de dirigir"

El árbitro Gabriel Ibarra fue agredido por un jugador el pasado sábado entre Peñaloza y Gimnasia de Ciudadela. Mirá el tremendo VIDEO de la brutal agresión. 

Otra agresión, otro hecho de violencia incalificable. Esta vez, como hace poco tiempo sucedió, otro árbitro de Liga Santafesina fue agredido física y verbalmente, en el encuentro del pasado sábado en cancha de Peñaloza.
Allí, el local perdía con Gimnasia por 2 a 0, cuando a los 20 minutos de la etapa final, el juez Gabriel Ibarra fue increpado por el delantero de Peñaloza, Jorge Paiva, tras protestarle un fallo. En ese momento Ibarra lo expulsó y el jugador le aplicó tres golpes de puño. Inmediatamente el hombre de negro suspendió el cotejo y la situación no pasó a mayores, ya que el buen comportamiento del resto de los jugadores y el público presente, dejaron entrever que sólo fue un hecho aislado, fuera de contexto de lo que era el partido.

(Video gentileza "Somos Deporte", Cablevisión)
Lo que habrá que seguir trabajando es en el tema de la policía, la cual otra vez brilló por su ausencia como suele suceder en alguna cancha liguista. Justamente en este partido estaba presente el presidente de la Liga Santafesina, Axel Menor, quien tomó cartas en el asunto poniendo paños fríos a todo el hecho de violencia que se generó con el jugador de Peñaloza.
Varias cosas habrá que seguir revisando, trabajando, como sabemos que la Liga lo está haciendo, pero la sociedad sigue padeciendo de una enfermedad que parece incurable. Por lo pronto, Ovación visitó en su domicilio particular al juez Gabriel Ibarra, quien contó todo lo ocurrio:
“Todo comenzó cuando al jugador número 9, Jorge Paiva, le saco amarilla un minuto antes por una falta cometida por él, en el medio de la cancha. La jugada siguiente va la pelota hacia la izquierda en la posición del once, vuelve la pelota atrás. Allí veo que el jugador se desbocó y al rival que tenía enfrente (Osurak) le propinó un patadón sin pelota; ahí lo expulso y en una cuestión de segundos se me viene encima protestando. Cuando está a dos metros mío me increpa verbalmente diciendome “¿Porque me echas?”, “¿Vos sos loco, como me vas a echar?” Veo inmediatamente que me tira una piña y me pega, con mucha fuerza, roza mi hombro y me pega en la nuca, como pegó una, pegó otra, y en la tercera lo sacó levantando mi brazo para protegerme. Lo primero que atinan todos es a sacarlo. Esto me sorprendió para bien en todo momento lo sacaron al jugador de la situación, ninguno atinó a nada, solo a apartar a Paiva. El partido se desarrollaba con normalidad, era un resultado mentiroso, ganaba Gimnasia, el local había creado tres situaciones de gol, este jugador Paiva, erró dos mano a mano, una debajo del arco. O estaba fastidioso, pero se sacó. Después me dijeron que tiene problemas familiares, pero no era para reaccionar así”
—¿Te dejó alguna marca?
No me pegó de lleno, en ningún momento.
—Los dos policías que corresponden protegerte. ¿Estaban?
No. Nunca aparecieron.
—¿Entonces porque se decidió jugar?
Nosotros hacemos todos lo posible para que los partidos de Liga se jueguen. Tenemos una recomendación que nos hacen, es decir, si no hay policías, y si están dadas las condiciones, se hace una nota, se busca los delegados responsables de cada club y si se ponen de acuerdo que cada uno se hace responsable, se puede jugar sin problemas, o sea, con la responsabilidad del caso, que cualquier incidente interno o externo se para el partido.
—¿Esperaste un tiempo prudencial para esperar a los policías?
No porque ya sabía que no iban. La gente de Peñaloza llamó, y supuestamente cuando termina la reserva tienen que estar. Cada club se hace cargo, se responsabilizan por cada lado, se firma una acta y se juega. Todos los partidos sin policía son así. Además estaba el presidente de la Liga, que garantizaba todo.
—¿Entendió la gente que el partido estaba suspendido?
Si. Di por suspendido el partido, todos lo entendieron. Me sorprendió para bien, y esas cosas están cambiando en la liga, la muy buena predisposición de Peñaloza, en donde me pidieron disculpas y se pusieron a mi disposición, un muy buen gesto, tanto de los jugadores, del cuerpo técnico y de la gente.
—¿En algún momento el jugador que te agredió te pidió disculpas?
No. En ningún momento se acercó.
—¿Hiciste la denuncia policial?
No. No lo consideré, el hacer la denuncia. Podría hacerla, pero no le veo. Para mi, hoy, no se si correspondería que sea, pero, para mi empezó y terminó en la cancha. Ahora yo si espero una sanción deportiva ejemplar para el jugador, porque esto si que no puede pasar. Me dijeron que él tuvo una semana complicada, problemas familiares, pero terminó explotando en una cancha de fútbol, lugar que parece ser que todos se sacan las ganas.
—Esta no es la primera agresión hacia ustedes. ¿Siguen hablando entre ustedes, para buscar alguna especie de solución?
La semana próxima nos juntaremos para seguir hablando, porque es tema permanente que tocamos y se vuelve a repetir casi siempre lo mismo, se piden garantías, primero la policía, luego la garantía de los delegados cuando no están los uniformados, que cuando haya un mínimo problema se para el partido, en ese sentido estamos respaldados por el Colegio de Árbitros, como los dirigentes de la liga y del propio presidente Axel Menor, se hace hincapié, primero la seguridad de todos los componentes de un espectáculo deportivo ante cualquier tipo de disturbio.
—¿Fue una ventaja que estuviera el presidente de la Liga?
Si fue una ventaja, también que estuviera justo una cámara de televisión. Últimamente me está pasando que es esta la primera vez que me pasa esta agresión en primera división, pero en inferiores, en menores, se llega a un punto donde los padres hacia los jugadores rivales, a los árbitros, hay una mala predisposición de ellos, se nota mucho, más en las categorías más chicas, solo por una cuestión que parece que, los padres piensan que los chicos son el salvavidas económico para los padres, en vez de disfrutar, van a exigirle al chico de 10 o 12 años, le meten mucha presión. Uno ve esto, no me gusta, lo digo, esto nos pasa a todos los árbitros, ya tenemos años en esto, existe una exigencia extrema de los padres hacia los chicos.
—¿Ahora en frío que análisis haces de lo que pasó?
Hoy entiendo, pero no comparto la actitud de sacarse las ganas dentro de un campo de juego.  Lo entiendo, pero se equivocó de ámbito para hacer lo que hizo. Esto es un trabajo para mi, pero además es una pasión que tengo por dirigir. Estas cosas no me van a sacar las ganas de dirigir, me encanta y disfruto dirigir y no por uno o por dos que vienen, me van a sacar las ganas, lo voy a seguir haciendo.
—¿Y en caliente, pensaste lo peor?
En el momento tenía mucha bronca y lo único que quería era reaccionar, porque uno es un ser humano y tiene sangre caliente, pero tampoco quería demostrar que en situaciones como esta podía perder la cabeza, por más caliente que estaba, necesitaba estar frío, porque si respondo a una agresión con otra, todo lo que diga después no valdría la pena, porque estaría inmerso en la misma violencia.
—¿Que reflexión haces de esto?
Espero que no se repita, no hacia mi persona, sino, al ambiente del fútbol. La gente no sabe el esfuerzo que hacemos los árbitros para estar y nos cuesta mucho y no es bueno que no valoren el esfuerzo.

Ernesto Titi Cantero / ernesto.cantero@uno.com.ar
 

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