Ciencia
Domingo 02 de Octubre de 2016

Vocación sacerdotal, el relato de dos nuevos hombres de la Iglesia

En diálogo con Diario UNO, los jóvenes Alejandro Ramírez y Germán Moretti, Quienes se ordenaron como sacerdotes el pasado viernes, hicieron un repaso sobre su historia personal de encuentro con este don religioso, la actualidad de la Iglesia y la comunidad en general

Como cada año, en coincidencia con la celebración por San Jerónimo, el pasado viernes se ordenaron dos nuevos sacerdotes en la ciudad: Alejandro Ramírez y Germán Moretti, de 29 y 31 años, que ya tuvieron la oportunidad de oficiar sus primeras misas solemnes en la Basílica de Guadalupe y la Parroquia Santa Rosa de Lima, respectivamente.
Días previos, a la espera de saber cuáles serán sus destinos pastorales dispuestos por el arzobispo José María Arancedo– recibieron a Diario UNO en la sede del Seminario Metropolitano Nuestra Señora para dialogar sobre el llamado vocacional, la realidad de la Iglesia actual, el rol del papa Francisco y la comunidad en general.

—¿Cómo descubre un joven que quiere ser sacerdote?
Germán Moretti: "La vocación es un misterio, y así como muchas veces está el llamado y falla la respuesta humana para la decisión, otras tantas la misma se descubre luego de mucho tiempo de discernimiento. En mi caso, llegué a Santa Fe (oriundo de Estación Díaz) para estudiar abogacía, pero en el camino me encontré con la necesidad de cambiar la justicia civil por la divina y lo hice. Por supuesto que todo se dio en forma progresiva, porque si bien esto es un llamado de Jesús, no es que baja una voz del ángel Gabriel desde el cielo y te invita, sino que es uno el que tiene que afinar el corazón para escuchar.
Particularmente cuando decidí acercarme a la Basílica del Carmen –porque vivía a unas pocas cuadras– con la necesidad de escuchar esa voz en medio de la crisis de extrañar la familia y los amigos, nunca imaginé que esta entrega se canalizaría en el sacerdocio".
Alejandro Ramírez: "Cuando ingresamos al seminario en 2008 éramos siete compañeros y quedamos solo dos. La reducción se debe a distintos motivos, pero como explicaba Germán tiene que ver muchas veces con que aquí adentro también se sigue haciendo el discernimiento. Cada caso es distinto y personal, yo siempre digo que hay momentos de dolor o sufrimiento en la vida que te ponen ante Dios con dos opciones, o te acercás o te alejás, y en mi caso opté por la primera. Me pasó personalmente que comencé a acercarme a la Iglesia por la separación de mis padres, a Guadalupe, y de a poco empecé a vincularme con los grupos de jóvenes, la figura de los sacerdotes, y por supuesto a despejar dudas, porque el sacerdocio es mirado desde afuera en general como algo extraño, muchas veces cuestionado, y al principio uno también tiene miedos, de saber si está en el camino correcto, si es lo que le gusta, como puede pasarle a cualquiera quizás cuando comienza una carrera".
En ese contexto los hoy sacerdotes remarcaron que el camino dentro del seminario es largo, son nueve años. Uno de propedéutico, cuatro de filosofía y cuatro de teología. El primer año es de adaptación académica y nivelación, donde los jóvenes se van acomodando a la vida nueva. Luego vienen cuatro años donde las materias filosóficas son el centro, más algunas pedagógicas. Y los últimos cuatro años son específicamente teológicos, orientado a lo sacerdotal.
Sobre ese punto y al hacer mención a su paso por la entidad, los jóvenes relataron muchas experiencias e hicieron hincapié en el hecho histórico que les tocó atravesar cuando se designó como autoridad máxima de la Iglesia a un argentino: el papa Francisco.
"Es de las cosas que creo que nunca vamos a olvidar", dijo Alejandro y Germán acotó: "Nunca nos imaginamos que podía ser Bergoglio. Recuerdo que pasamos de un momento de estar petrificados frente al televisor a la euforia total cuando dijeron el nombre".

—¿Y cómo viven ustedes el rol del Papa dentro del seminario, se vivieron cambios?
A. R.: Hay gestos que por supuesto se notan en el seminario como en el resto del mundo. A mí me da la sensación de que Francisco habla más con lo que hace que con lo que dice, y en eso hay algunas diferencias con los papas anteriores que fueron europeos. Por otro lado creo que se nota mucho el cambio en el llamado que nos hace a toda la Iglesia en el Año de la Misericordia, sin perder la exigencia cristiana, de acercarnos más a los que lo necesitan, sobre todo en la coyuntura que nos toca; y también en sus imposiciones cuando las creyó necesarias.

—Hay quienes señalan ciertas controversias en Francisco y la Iglesia en general al vincularse con temas políticos ¿Cómo lo ven ustedes?
A. R.: El tema Iglesia-política siempre genera polémica. En el caso de Francisco entiendo que a pesar de sus esfuerzos por abstraerse de ciertas cosas, se le intenta poner interpretación a ciertos hechos que no sé si lo tienen.
G. M.: Tanto en política como en otros temas, la Iglesia no debe entrometerse, pero sí hacer oír su voz. Sobre todo cuando está en juego la dignidad de la persona. Por supuesto que no para decirle a la ciencia qué hacer o a la política cómo gobernar, pero sí cuando lo hace en pos de la defensa de sus miembros con la caridad.

Sobre su futuro
Al egresar del seminario y asumir el sacramento del presbiterado –que implica también (como en su anterior rol de diáconos) las promesas de celibato, obediencia e incardinación a la diócesis–, los exseminaristas ya tienen permitido celebrar misas, recibir confesiones y dar la unción a los enfermos. Asimismo y de acuerdo a sus preferencias, cada uno se inclinará por trabajar en lo que más le llame la atención y de acuerdo a las necesidades emergentes.
"Yo estoy como diácono en la Basílica de Guadalupe ahora, y allí hay diferencias sociales muy marcadas. Por tanto el trabajo debe adaptarse a lo que se demanda, ya que la pobreza se manifiesta en todas las clases sociales, más allá de que alguno tenga un poder adquisitivo más o menos elevado. Porque siempre está la miseria humana", remarcó el presbítero Germán Moretti y Alejandro Ramírez agregó: "Se trabaja con todos, ya que si bien Francisco dice siempre que hay que tener preferencia por los pobres, no hay que tener exclusividad e intentar abrir el corazón a todos".

Llamado a la reflexión
Este año ingresaron a la arquidiócesis local seis jóvenes, un número elevado si se tiene en cuenta que hubo años en que solo se registraron tres y significativo para el país que según las estadísticas de la Osar (Organización de seminarios de la Argentina) está en descenso permanente, ya que de los 1.501 seminaristas que estudiaban para ordenarse sacerdotes en 1999 en la Argentina, la cifra se redujo a 827 en el 2014; y además se estima que entre el 50 y el 60 por ciento de los que ingresan se ordenan sacerdotes.
En tanto, si bien la ordenación del pasado viernes se condice con el promedio histórico local, invita a la reflexión de la comunidad cristiana.
"Dios sorprende siempre, y así como hubo años con muy pocos ingresos, se registraron algunos como el 2015 donde se inscribieron once", aseguró Alejandro Ramírez y cerró: "En general, puede que resulte complejo en la sociedad actual escuchar el llamado a la vocación sacerdotal, ya que, sin ánimos de demonizarla, se vive muy apurado y con pausas escasas, donde se le da mucha prioridad al celular o la computadora, y muy poco a los momentos de silencio o reflexión".

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