Jueves 07 de Julio de 2016

¿Volvieron los fantasmas a la famosa casa de Avenida Freyre?

Lectores del UNo enviaron nuevas fotos al facebook del diario donde muestran extrañas sombras detrás de una ventana.

Lectores de diario UNO enviaron al facebook del matutino imágenes de supuestas apariciones de fantasmas en la casona de avenida Freyre y 3 de febrero.

En las fotos compartidas a través de las redes sociales, se ve a un joven con el fondo de unas ventanas en la casa y supuestas sombras detrás de ellas.
También el mismo joven mostró en una de las imágenes sus manos con signos de haber recibido lesiones aunque no precisó de qué forma se lastimó.
Este es el mensaje de uno de los chicos que dejó en el face del UNO: "Hola les voy a contar una historia que pasó hace poco un amigo de Facebook, se fue a sacar una foto a la noche en la famosa casa que dicen que está embrujada por la avenida Freire. Bueno el se sacó una foto y la publicó en su muro pero el nunca se dio cuenta de lo que había detrás de él, hasta que yo la vi y me llamó la atención 2 manchas blancas detrás de él, agregué zoom y ahi estaban 2 caras observándolo... bueno juzgen ustedes.", dijo Paito Lxc

Cabe recordar que la casa es imponente, hermosa y está llena de misterios. El paso del tiempo tuvo su efecto en esa construcción, ya que hoy se puede observar en su fachada algunos deterioros. El cartel que años atrás se exhibía en el balcón del inmueble y que rezaba la típica frase: "Dueño alquila", fue retirado hace un tiempo atrás.

Lo que menos se podría pensar es que esta casa es el lugar elegido por espíritus o fantasmas. Sin embargo, es innegable que los rumores abundan. En un mundo dominado por la comunicación una simple búsqueda en internet, con la dirección de la edificación arroja una importante cantidad de informes, notas y videos relacionados con los misterios que a lo largo del tiempo se tejieron alrededor de ella.


El testimonio de la antigua dueña

Diario UNO pudo contactarse con Silvia Caminos, una vecina del barrio que durante treinta años vivió junto a su familia en la mítica casa. Ella guarda en su memoria hermosos recuerdos de su paso por esa vivienda, donde disfrutó de su adolescencia y gran parte de su vida adulta. "En esa casa viví desde los 14 años hasta pasados los 40, que fue cuando se vendió", recuerda Silvia.

En el año 1958 su padre, Rodolfo Caminos, decidió mudar a su gran familia al inmueble de 3 de Febrero. Ya en ese entonces, los rumores sobre fantasmas circulaban. Tanto es así que desde el Centro de Espiritistas de la ciudad, se ofrecían a realizar una curación de la casa, para sacarle los fantasmas. "Mi papá les agradeció, pero argumentó que tenía una gran cantidad de hijos que se iban a encargar de espantarlos", agregó Silvia. Su familia estaba compuesta por sus padres y, en ese entonces, eran siete hermanos de diferentes edades.

Como en toda familia, hay recuerdos felices y están aquellos, que no son gratos a la memoria, pero que sucedieron. La muerte de uno de sus hermanos, mellizo con otro, generó un enorme dolor en los integrantes de la familia Caminos. El chico murió en 1968 a los nueve años, víctima de un accidente de tránsito. "Fue un accidente tremendo, lo aplastó un camión sobre calle bulevar Zavalla. Pero fue un accidente, él iba en bicicleta, se bajó y lo chupó", recuerda con angustia la mujer.

Sobre las leyendas que circulan de la casa, afirma no entender el origen de tanto misterio. "Me causa gracia todo lo que se dice sobre la casa, porque nosotros no escuchamos nada. Así como tampoco los amigos que invitábamos a la casa", cuenta.

Al mismo tiempo, afirma que los únicos ruidos que podían escucharse en ocasiones era el crujir de los muebles de madera que había en la vivienda, que por cuestiones lógicas producían esos sonidos. Lejos de atribuirlo a un hecho paranormal, los habitantes de la casa lo tomaban como algo natural.

Hermosos y felices momentos fueron los que vivieron tanto Silvia como los integrantes de su familia. Sin embargo, luego de la muerte de sus padres, en 1987, decidieron vender la vivienda y cada uno de los hermanos tomó un camino diferente. "Nos mudamos al morir nuestros padres, pero la verdad es que todos fuimos felices allí", agrega.

Años más tarde, Silvia es testigo del deterioro que sufrió la casa. Los años dorados, quedaron atrás para que aparezcan ventanas rotas y paredes descoloridas. Al momento de describir cuál es la sensación que la invade cuando la contempla, con un tono de angustia recalca: "No me gusta verla. Un día entré, había albañiles trabajando y no sentí nada, porque no está ni parecida a lo que la teníamos nosotros; ahora está destruida".

Grandes reuniones, tardes marcadas por la presencia de muchas personas, el té de las tardes, risas y música son solo algunas de las escenas que describe hoy esta mujer, que en cierto modo vivió con nostalgia el tener que dejar la vivienda.

"Solo recuerdo años felices, todos felices. Todavía puedo sentir cómo entraba el sol por la casa, las escalinatas y el poder sentarse a la siesta en invierno, cuando el sol del oeste pegaba en el rostro", finalizó una de las pocas testigos que pudo disfrutar de su estadía en la casa, que a muchos hoy les genera temor.



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