Estados Unidos
Jueves 30 de Junio de 2016

"Voy a pelear por un lugar"

Carlos Francisco Delfino se entrena con su padre todos los días en Unión, esperando sumarse al grupo que afrontará los Juegos Olímpicos que se desarrollarán en Río de Janeiro. "Volver a jugar al básquet es un motor muy grande", manifestó el Cabezón en diálogo con Ovación

La rutina se repite cada mañana bien temprano. Luego de realizar parte de su rehabilitación en Bologna, Carlos Delfino agarra su bolso, su pelota y los conos para pisar el Ángel Malvicino junto a su padre Carlos Gustavo y realizar distintos ejercicios basquetbolísticos. En un alto de su intensa agenda, a horas de ser convocado por Sergio Hernández para integrar la Preselección Argentina que disputará los Juegos de Río, atendió a Ovación y expresó su pensamiento tras el llamado de Oveja: "Con Sergio (Hernández) venimos hablando desde hace tres años, desde que estoy lesionado. Es una de las personas que más habló conmigo, que está al tanto de las operaciones que me hice. Por ahí hablábamos dos veces por semana y por ahí lo hacíamos una vez cada cinco meses. Estaba siempre al tanto desde que me dieron el alta médica, que me estaba recuperando. Me falta aire porque estuve parado tres años; físicamente me siento bien y juntos tomamos esta decisión y estoy muy contento por la convocatoria".
La calidad de una muñeca de seda no tiene fecha de vencimiento. En cada tiro su mecánica exquisita marca la vigencia de un jugador que da lo que no tiene para pisar nuevamente un rectángulo. Por eso se ilusiona con ponerse la celeste y blanca en Brasil: "Después de tantas operaciones sé que no voy a jugar sin dolor, no me duele constantemente, soy consciente de que no voy a tener la explosión de antes y menos enseguida, hay que ir dándome tiempo. Va de la mano con encontrar aire y despertar la pierna, yo en el pie no pienso, lo hago en recuperar mi forma física y cuando lo pueda hacer en el impacto de cada paso ir mejorando. Estoy dentro de los 21 y pelearé un lugar".

Su relación con Manu

Si hay algo que une a Delfino y Emanuel Ginóbili es la comunicación permanente después de tantos logros compartidos. El bahiense es uno de los que siempre se interiorizó por su estado de salud. Así lo manifiesta el exjugador de Unión: "Siempre estoy en contacto con Manu, es otra de las personas que siempre estuvo al tanto. Nos reímos un poco cuando se conoció lo de la citación; en la última convocatoria había 24 kilos de diferencia entre nosotros dos, ahora hay mucho menos porque yo bajé bastante por la operación. En todas las selecciones siempre estábamos juntos y nos reíamos porque vamos a seguir estando juntos a otra velocidad (risas), a otra potencia, pero seguiremos jugando uno contra uno en cada práctica y estaremos compartiendo muchas más cosas juntos".

Desafío supremo

No es un intento más. Tal vez por todo lo que pasó en este tiempo. Con la sensación de ir respetando un camino, sin apurar los pasos pero queriendo que el desenlace es el que espera, el escolta juntó a todos aquellos que lo acompañaron: "Volver a jugar al básquet es un motor muy grande y volver a entrenar teniendo la chance de participar en un preseleccionado para ir a un Juego Olímpico es más enorme. Estuve tres años parado, hace un año hice una prueba en San Antonio, de la que nadie estaba enterado; tres días después me operé porque no estaba bien. Muchos doctores me decían que me retire, uno solo me dijo que no y hoy estoy acá y en carrera. Más motivación que eso no hay, la vengo luchando hace rato y ojalá pueda ser parte del equipo".
De cara a Río ya no está Pablo Prigioni, aunque sí se sumarán jóvenes que vienen pidiendo pista en este, como Gabriel Deck o Patricio Garino, por citar algunos casos. Al respecto, opinó: "Es algo biológico, siempre va a pasar, con jugadores jóvenes que vienen de temporadas bárbaras con sus equipos, van ganando experiencia. Todos pasamos por esos procesos y ojalá que así sea, si podemos ayudar los más viejitos mejor, es parte del proceso de crecimiento y adaptación que tiene un equipo".

Más allá de la Selección

El que siguió paso a paso su calvario que parece llegar a su fin, sabrá que Delfino muchas veces pensó en retirarse. Pero sacó fuerzas desde sus entrañas para estar de pie y saber que su deseo está próximo a cumplirse: "Más operaciones no creo que vuelva a tener, creo que si me opero de nuevo me corto el pie, me voy a jugar con los muchachos de Cilsa (risas), de alguna manera quiero jugar. Seguramente después de todo lo que viví lo tomo con mucha más calma, con mucha motivación y muchas ganas. Tal vez es la última vez que lo intento porque no soy un pibe, no tengo 23 años que se perdió tres años de carrera, en dos meses cumplo 34 y sé que no me queda mucho. Mi vida va más allá de la Selección. Quiero jugar al básquet, respetando los procesos. Era muy distinto lo que estaba preparando para hacer un prueba en Estados Unidos de 10 días, a partir de que aceleramos las charlas con Sergio, se dio esta posibilidad y ahora sé que van a ser más entrenamientos exigentes, así que me estoy preparando con todo para lo que vendrá".

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