AFA
Sábado 17 de Septiembre de 2016

Waiheke, el club neozelandés que conquistó a un santafesino

Viajero. Bruno Burgos es uno de los 22 argentinos que juegan en la institución que lleva el mismo nombre que la isla. Llegó a Nueva Zelanda en 2011 con su novia Jimena. Atrapado por el lugar y fanático del fútbol, nunca más regresó

Waiheke es una isla neozelandesa ubicada en el golfo de Hauraki, con una superficie total de 92 kilómetros y cerca de 8.000 habitantes. Allí se encuentra el Waiheke United, club de la cuarta división Conference de Auckland, ciudad que está a 35 minutos en ferry. En la última temporada, jugaron 15 argentinos y este año son 22 de 35 que completan el plantel. A este equipo lo integra un santafesino: Bruno Burgos, que llegó atraído por la belleza del lugar y por el grupo de compatriotas que vive allí. Se radicó hace unos meses, pero aterrizó en tierra oceánica en 2011.

De barrio Guadalupe, el segundo de cuatro hermanos y fanático de Colón de Santa Fe, Bruno Burgos partió de Santa Fe en 2011 junto a su novia Jimena, con la idea de conocer Nueva Zelanda y aprovechar la ocasión para presenciar el mundial de rugby que se disputaba en Auckland. "Nos encantó el lugar y nos fuimos quedando. Tuvimos la suerte de ir sacando las visas y eso no nos ocasionó problemas. Llegamos ahí sin ningún lugar puntal, solo a recorrer. Después, las distintas alternativas de trabajos nos fueron llevando a diferentes lugares", comenzó a contar a Diario UNO, este joven de 32 años.

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Así se ve desde la altura la isla de Waiheke en Nueva Zelanda
Así se ve desde la altura la isla de Waiheke en Nueva Zelanda

Al principio trabajaron en distintas empresas relacionadas con la cosecha y producción de kiwi y otras alternativas. Bruno se fue de Santa Fe con la experiencia en cocina y eso le posibilitó, primero trabajar en un restorán irlandés durante nueve meses, y luego en uno mexicano, en Wellington, donde estuvo casi tres años y llegó a ser el chef principal del local. "Me desempeñé como chef casi tres años y medio, y después nos trasladamos a Waiheke, donde somos unas 8.000 personas, pero en verano esa cantidad se duplica por el turismo", agregó.

Su compañera de aventura estudió biotecnología y cuando llegaron a Nueva Zelanda trabajó en distintos rubros hasta que decidió probar suerte en lo suyo y surgió un doctorado y con una beca comenzó a mostrar sus conocimientos y a adquirir nuevos estudios en un reconocido laboratorio. Y eso fue lo que les posibilitó quedarse tanto tiempo. "Nuestra meta era viajar y si no salía el doctorado para Jimena nos íbamos de Nueva Zelanda, pero surgió esa posibilidad y nos quedamos", manifestó.

Waiheke

Con respecto a la isla, contó que llegaron para radicarse en enero de este año, pero habían ido en varias ocasiones y cosecharon muchos amigos, y eso fue lo que los atrajo para quedarse a vivir allí. "Hay una gran comunidad de argentinos y justo mi novia había terminado el doctorado y decidimos irnos a Waiheke, para que pudiera armar su tesis y mientras yo jugaba al fútbol con los chicos (entre risas) y nos mudamos sin pensarlo mucho", contó más adelante Bruno.

Fanático del fútbol
Su vinculación con el fútbol comenzó cuando vivían en Wellington donde practicaba en un club social "de amigos" y es por eso que los compañeros que tenía en Waiheke le insistían para que empezara a jugar en Waiheke United, "entonces apenas llegué empecé a entrenar para esa institución", contó para luego agregar: "Está bueno, es todo a pulmón, nadie vive del fútbol sino que todo lo hacemos nosotros". Este es el club con más argentinos registrados en AFA en el mundo.

Burgos juega en un equipo que integra la cuarta división de Nueva Zelanda (es como la "C" en Argentina). "La diferencia con nuestro país es que acá a los jugadores les pagan. Allá recién –y a algunos– les empiezan a pagar cuando llegan a la segunda, e incluso en primera hay algunos equipos que no a todos les pagan, pero son muy pocos", describió este santafesino que jugó de delantero, de enganche, de "8".... "Fui variando", dijo entre risas.

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A pulmón. En cada partido entregan todo y la poca gente que va, alienta. La pasión argentina dice presente a pesar de la distancia.
A pulmón. En cada partido entregan todo y la poca gente que va, alienta. La pasión argentina dice presente a pesar de la distancia.

En esta línea aprovechó para aclarar que ni él ni ninguno de los chicos del club viven del fútbol. "Tal vez si hacés una buena temporada en tu club te pueden ver de los seleccionados regionales que juegan la otra liga y ahí te pueden llevar y ofrecer algo", manifestó y así contó que antes de venirse a Santa Fe estaba trabajando en una empresa de elementos para la construcción, en el sector de venta de maderas. "Me pagaban bien, tenía tiempo para ir a entrenar, a jugar y me hubiera gustado seguir en el rubro gastronomía, pero no me daban los tiempos, por eso elegí este trabajo", detalló.

Dejó un párrafo aparte para referirse a la hinchada y el aliento que en cada partido es indispensable para tener más fuerzas. "Allá ningún club tiene hinchada, ni la primera. Van los amigos pero nadie canta ni nada. En el que juego yo tenemos un grupo de locos que nos hacen el aguante, hacen ruido y hasta llevan banderas. En esto también está la pasión argentina", detalló Bruno.

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Entre los gustos y la familia
Regresaron a Santa Fe, no solo para reencontrarse con las familias, sino para casarse y la fecha elegida es el próximo 1 de octubre. "La última vez que vinimos fue para el Mundial de Brasil en 2014. Ahora nos vamos a casar y después el 14 de octubre nos vamos de viaje por Indonesia, Filipinas y Australia, hasta enero y después volvemos a la isla", contó Burgos sobre sus planes y en esta línea agregó que "la idea es trabajar nueve meses y viajar tres, pero ya radicados en Waiheke".

Llegó el momento de hablar sobre los afectos y cómo es vivir lejos de la familia. "Mi hermano me insiste para que me quede, mi abuela está grande y nacieron sobrinos que no conocía y los otros crecen y uno no está, pero es lo que nos gusta. Es difícil porque pensamos en los demás, pero también en lo que quiere uno y en lo que cree que es mejor. Pero es complicado estar lejos, no tener con quién contar si pasa algo. Igual estamos muy contenidos donde estamos, se respira Argentina todo el tiempo, pero no es lo mismo", aseguró entre sentimientos encontrados.

En cuanto a sus proyectos, Burgos anticipó cuáles son sus próximos planes: "Queremos ahorrar todo el 2017, tomar el tren transiberiano que une China con Rusia con la idea de participar del Mundial de Fútbol 2018 que se disputará en este último país. Y después la idea es ir a Europa y quedarnos allá, pero todavía no hay nada y en el camino van surgiendo cosas que te van cambiando los planes. Veremos más adelante dónde nos encontramos", finalizó.

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