Policiales
Jueves 04 de Agosto de 2016

"Ya vivimos con miedo, porque pueden venir a matarnos a todos"

Lo dijo Erika Solís, la mujer golpeada el pasado miércoles en el acceso al Hospital Cullen. Hubo nuevas derivaciones del caso.

Ayer, Diario UNO de Santa Fe mantuvo un extenso diálogo con Erika María del Valle Solís de 38 años; ella y su esposo fueron agredidos en la explanada del hospital Cullen, en un hecho que generó conmoción pública. La situación incluyó una persecución y el arresto de tres integrantes de una familia, el secuestro de un arma de guerra y las derivaciones surgidas por otros delitos que ahora son investigados por la Justicia.
Erika está casada con José Moretti de 42, y ambos son padres de tres hijos, dos adolescentes de 13 y 14 años, y el menor de siete. Relató que el miércoles, alrededor de las 18.30 fue con su esposo y el pequeño al hospital Cullen, ya que a las 19.15 su esposo tenía un turno para ver a un médico oftalmólogo a raíz de un severo problema que lo afecta en uno de sus ojos. Los tres fueron caminando desde su casa, estimando que en media hora llegarían con comodidad para el turno que les había asignado el oculista.
Pero, cuando cruzaban por calle San Lorenzo a la altura de J. J. Paso, un motociclista los vio y entonces se dirigió en términos irreproducibles hacia su marido y lo llenó de amenazas. El matrimonio reconoció al joven motociclista, y rememoraron ambos un viejo problema que habían mantenido hace unos dos años con su hermana, por una discusión que terminó con una denuncia por amenazas en la Comisaría 2ª.

Hubo golpes y tiros
Finalmente, el motociclista se alejó por J. J. Paso hacia el oeste, y la pareja con el niño siguieron caminando por San Lorenzo rumbo la norte. Cuando iban por avenida Freyre y faltaban pocos metros para llegar al Hospital Cullen, nuevamente escucharon gritos, se dieron vuelta y vieron al muchacho que detuvo la marcha de su motocicleta, se bajó y lo invitó a José a pelear en el cantero central, gritándole todo tipo de improperios. En ese momento se levanto el pulóver y sacó un arma con la que empezó a dispararle.
Las detonaciones no pasaron inadvertidas en esa zona, ya que la llegada como la salida de personas del Cullen es incesante en todo horario.
Casi simultáneamente, una camioneta blanca detuvo su marcha en avenida Freyre casi Lisandro de la Torre adonde habían quedado paralizados Erika y su hijo, y fue entonces cuando vieron bajar del vehículo a un hombre y una mujer que se le tiraron encima y comenzaron a pegarle a la joven mamá hasta que lograron derribarla.
La víctima se defendió como pudo del violento embate que sufrió. La situación se vio coronada por el llanto desesperado e impotente del chico, que vio a su madre objeto de la violenta golpiza, con el rostro completamente ensangrentado por el corte en la frente.

Le pidieron ayuda a los policías
Mientras, José corrió hasta el nosocomio provincial y llamó a los policías que estaban en la guardia, mientras se escuchaban disparos que solo agregaban confusión al violento suceso.
Los uniformados salieron a socorrer a la mujer y el nene, y en ese momento comenzaron a llegar patrulleros del Comando Radioeléctrico.
Solís fue acompañada hasta la guardia del efector y le dijo a los efectivos del Comando que ella conocía a los agresores, y abundó afirmando que eran integrantes de una familia, identificando al padre como R. L. M. de 56 años, a su hijo G. A. M. de 27 y a la hija R. N. M. de 30, y que además conocía adónde vivían.

Los agentes informaron la novedad y transmitieron que dos de los agresores, un hombre y su hija, se habían fugado en una Ford modelo Courier blanca con chapa patente CBU 386, y el restante, lo había hecho en una motocicleta.
El operador del 911 trabajó con sus pares de las cámaras de vigilancia dispuestas en la ciudad, y fue así como controlaron el tránsito por Bulevar Zavalla hacia el sur, ingresando a las populosas calles de San Lorenzo.
Tal como fue consignado en Diario UNO de Santa Fe, los tres familiares fueron arrestados al llegar a una vivienda en San José al 1000.
El varón menor arrestado es miembro de la Guardia de Seguridad Institucional (GSI) de la Municipalidad, y le secuestraron una pistola calibre 380 cargada con balas, la cual es considerada arma de guerra.

Otras derivaciones
El miércoles a la medianoche, al detenido de 56 años le secuestraron un teléfono celular del que intentó deshacerse por todos los medios a su alcance. Ese nuevo suceso fue informado al fiscal del Ministerio Público de la Acusación Daniel Alberto Filippi, que ordenó secuestrar el aparato de telefonía con obligatoria cadena de custodia, para que sea enviado a realizar todos los peritajes respecto de su contenido.


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