La organización de Miss Estados Unidos, mal llamado "Miss América" en el país del norte, "consciente" de los nuevos vientos que soplan, ha decidido reinventarse: a partir de este año las concursantes no desfilarán en traje de baño y serán valoradas por su carácter y no por su físico.

La competencia comenzó hace casi 100 años en Atlantic City, Nueva Jersey, como un concurso de belleza en traje de baño diseñado para atraer turistas al centro vacacional costero el fin de semana largo por el feriado del Día del Trabajador.

Pero ha encontrado resistencia a las competencias en trajes de baño, y en menor grado a las de trajes de noche, que algunos consideran obsoletas. Un escándalo el pasado diciembre, cuando ex directivos de Miss América denigraron la inteligencia, apariencia y vidas sexuales de antiguas ganadoras en correos electrónicos, llevó a cambios en la directiva, y los tres principales cargos de liderazgo los tienen ahora mujeres.

"No vamos a juzgarlas por su apariencia porque estamos interesadas en qué las hace a ustedes", dijo Gretchen Carlson, una ex Miss América que encabeza la junta directiva de la organización, al hacer el anuncio ayer en el programa de TV Good Morning América.

Carlson, cuya demanda de acoso sexual contra el presidente de Fox News Roger Ailes llevó a la salida de éste, dijo que la junta ha escuchado a potenciales concursantes decir "no queremos salir ahí en tacones altos y trajes de baño". "Adivinen qué", dijo. "Ya no tienen que hacerlo".

En lugar de lucir trajes de baño, las aspirantes participarán en una sesión interactiva con los jueces "donde resaltarán sus logros y metas de vida y cómo usarán sus talentos, pasión y ambición para desempeñar el trabajo de Miss América", dijo la organización en un comunicado.

"La nueva misión de Miss América es 'preparar grandes mujeres para el mundo, y preparar al mundo para grandes mujeres'", dijo Regina Hopper, presidenta y directora ejecutiva del grupo. "Queremos que más mujeres jóvenes vean este programa como una plataforma con la cual pueden promover su deseo de hacer una verdadera diferencia y proporcionarles las herramientas y recursos necesarios para que tengan éxito en cualquier camino profesional que elijan".

Leanza Cornett, Miss América 1993, apoya el cambio. Dijo que la competencia en traje de baño fue algo que sintió que tuvo que padecer.

"La odié", dijo ayer. "Siempre me sentí torpe e incómoda. Pero sí reconocía el sentido de esa parte de la competencia. Parte de la tradición de por qué estábamos aquí en Atlantic City era que comenzó como un certamen de belleza en trajes de baño. Así que lo toleré".

"En el clima de #MeToo, pienso que es una decisión realmente sabia", añadió. "Vivimos en otra era, y cuando fomentemos el empoderamiento de las mujeres nos tomarán mucho más en serio, y eso me parece enorme".

Carlson dijo que no le preocupa que los índices de audiencia del concurso sufran por la eliminación de los trajes de baño. Señaló que esa porción del certamen no es la más vista y que los televidentes parecen estar más interesados en la competencia de talento.

También dijo que el grupo hará cambios a la competencia en trajes de noche, señalando que no se juzgará a las mujeres por el vestido que elijan.

"Es lo que sale de sus bocas lo que nos interesa", dijo.

Los cambios se implementarán este año, en el certamen del 9 de septiembre.

Carlson dijo que la Organización Miss América enfatizará su papel como una proveedora de a becas.

En enero, el entonces CEO de Miss América, Sam Haskell, dimitió después de que se filtraran unos correos electrónicos en los que arremetía contra el físico, la inteligencia y la vida personal de algunas ex concursantes, entre ellas Carlson.

En el próximo certamen, que se celebrará el 9 de setiembre, se sustituirá el tradicional desfile en bikini por un debate entre concursantes y jurado.