Ahora también canta

Domingo 12 de Octubre de 2014

Con las luces puestas en un universo de fantasías donde nunca faltan las aventuras, este jueves llega a los cines del país la historia de un valiente torero enamorado que buscará conquistar el corazón de María, una de las mujeres más hermosas de su pueblo. Ambientada en el centro de México durante la celebración del día de los muertos, El libro de la vida muestra cuenta cómo Manolo lo intentará todo por amor pero antes deberá partirá hacia un viaje increíble donde conviven tres mundos tan fantásticos como peligrosos.

Pensada como una fuerte apuesta de 20Th Century Fox en el plano de la animación, los estudios contrataron al director Jorge Gutiérrez como primera medida, y para el universo de las voces, una sección fílmica que con cada nueva producción de este tipo parece crecer agigantadamente: los elegidos fueron nada más ni nada menos que Diego Luna, acompañado de Zoe Saldana, Channing Tatum y Ron Perlman.

Diego Luna, actor y director mexicano, se convirtió en una estrella internacional al tomar proyectos que son tan complejos como satisfactorios. Ahora, a este joven padre de dos hijos, la llegada de El Libro de la Vida le ofreció su propio juego de desafíos creativos. Como Gutiérrez, Luna se aventura en el mundo del cine de animación por primera vez haciendo la voz de Manolo, el personaje central. Sobre su primera vez en el mundo animado, Diego afirma que una vez trabajó para una versión de una película para el cine latinoamericano, pero que por diversos motivos esto es distinto. "Es la primera vez en que me involucro desde el principio, desde el momento en que los personajes eran esbozos. Es un proceso muy agradable porque sos parte del desarrollo de todo el personaje. Lo que hice antes fue simplemente plasmar mi voz en una película que ya existía", le contó a Tiempo Argentino.

–Dados el poder y los estándares del género animado actualmente, muchos actores están ansiosos por aceptar el desafío de grabar su actuación. ¿Qué te intrigó más de ser Manolo en El libro de la vida?

–Tengo hijos y quiero compartir mi trabajo con ellos. Mi hija dijo algo el otro día que fue muy gracioso. Nuestro dentista le preguntó, "¿viste las películas de tu papá?" Ella dijo, "No, no, no. Yo no puedo verlas." El dentista le preguntó, "¿por qué?" Ella le dijo que que hay películas para niños y luego están las que hace el papá y están en una sección completamente diferente. (risas). Tiene cuatro años y lo entiende por completo, ¿sabés? Le digo que voy a ir a hacer algo, pero ella nunca pudo verlo. Así que por primera vez voy a poder compartir lo que estoy haciendo con mis hijos. Creo que fue eso y también que el mundo de la animación cambió drásticamente. Es un mundo muy interesante y estás involucrado desde el principio. Graban tu cara cuando estás diciendo los diálogos. ¿Ves los muchos gestos que tiene el personaje, las caras que hace? Los animadores tienen esas imágenes mientras están creando. La línea entre lo que es real y lo que no, es muy delgada. Siempre me encantó ver películas animadas y hay mucho que puedo hacer como actor que las películas que hago normalmente no me permiten, como ser bobo o, como en El Libro de la Vida, cantar. Ni siquiera sabía si era capaz.

–¡Y no sólo cantar, sino canturrear canciones de Radiohead!

–¡Canto Radiohead! Canto una canción de Elvis Presley que él hizo famosa. ¡También dos originales de Gustavo Santaolalla! ¡Mis grupos favoritos fueron producidos por Gustavo!

–La pasión con la que el director Jorge Gutiérrez explica El Libro de la vida es difícil de resistir. Suena como si ese entusiasmo hubiera jugado un papel para querer grabar la voz de Manolo cantando. ¿Algo de presión del productor Guillermo del Toro te ayudó a decidirte?

–Cuando los realizadores llegaron y me mostraron el guion, nunca dijeron, "tenés que cantar" (risas). Tenían un Plan B que era: "Encontraremos una voz similar a la tuya", lo que hacen muchos. Se acercaron a mí por mi voz. Lo primero que fue rarísimo fue que llegué y Jorge me hizo una presentación. Guillermo del Toro estaba ahí diciéndome, "¡tenés que hacerlo! ¡Tenés que hacerlo!" (risas) Jorge me mostró un poco del personaje, que habían animado con mi voz. Yo dije, "¿qué?". Grabaron cosas de mis otras películas y lo animaron. ¡Hicieron el casting de mi voz sin que yo supiera! (más risas) Cuando lo vi, tuvo sentido, ¿entendés? No había lugar para decir: "No sé si esto va a funcionar, Jorge". ¡Funcionó a la perfección! Pero luego me dijeron que había mucho canto. Yo dije, "Uff". Lo pensé un rato. Recuerdo haberle dicho a Jorge, "¿sabés qué? No quiero que mis hijos me pregunten en la casa, ‘Papá, ¿podés cantar esa canción?’ Y yo decir, ‘andá y apretá play en el equipo de audio, ¿y luego hacer playback para ellos? No lo iban a creer. Odiaba la idea de que reconocieran que no era mi voz. Así que dije: “Por favor dame una oportunidad”. Jorge estaba bastante seguro de que podría hacerlo. Gustavo estaba un poco más, como decirlo, cauto (más risas). Les dije, "sólo déjenme trabajar con dos canciones y denme algunas semanas para entrenar". Me hicieron trabajar con un entrenador impresionante. Llegamos al estudio y le mostramos a Gustavo y estaba muy contento. Todos creyeron que podía hacerlo y desde ese momento no volví a tener dudas.

– Mucho de lo que el público aprenderá está sobre los hombros de Manolo, que es el punto focal de El Libro de la Vida. ¿Cómo querías resaltar las fortalezas de este papel clave?

–Esto es algo que el director y yo teníamos muy claro. Queríamos evitar caer en el estereotipo del protagonista de estas películas, como que fuera "el personaje torpe". De hecho, la idea era crear un hombre muy humilde, muy honesto donde todo para él se tratara verdaderamente del amor. Tan simple como suena, es también muy difícil no caer en la trampa de intentar ser gracioso. Las películas animadas y las caricaturas te permiten ser bobo y es fácil caer en eso, pero aquí queríamos evitarlo, era importante para nosotros mantener la integridad del personaje y mantenerlo cerca de quiénes somos realmente. Hasta la voz necesitaba ser muy clara, muy real, el canto tenía que venir del corazón. No se trataba de la habilidad para cantar. Se trataba de la honestidad donde salen las palabras como si estuviera pensando lo que está cantando. Todo se trata de un director loco pidiéndole a su actor todo el tiempo de mantenerlo realista en una película animada que a veces puede ser casi imposible.

–Las primeras reacciones al arte de El Libro de la vida es que generó mucho interés por parte de los espectadores por su originalidad. Sin embargo, la gente realmente no sabe lo que le espera una vez que vean la película entera. Es difícil describir su visión original.

–Vamos a mundos que son cálidos y emocionantes y coloridos. La cantidad de detalle en la animación, cada cuarto, cada espacio, cada uno de estos personajes es increíblemente bello. ¡Pero es difícil describirlo! Definitivamente es una película que no puede compararse con ninguna otra. Te sentás y es realmente un mundo nuevo en términos de animación. No podés decir, "esta es otra de esas películas que ocurrieron así o así". Esta es especial y única.

– Si Manolo aprende para el final de El Libro de la vida a escribir su propia historia, ¿qué parte de tu narrativa te proporcionó un sentimiento de orgullo?

–Supongo que la oportunidad de siempre: estar explorando. Eso es algo que me da mucho orgullo por haber encontrado la forma de siempre enfrentar nuevos desafíos. Nunca me tomé muy en serio. Pero siempre estoy listo para fracasar. No me importa, estoy joven. Al mismo tiempo, siento que recorrí mucho camino y no estoy cansado. ¡Me siento muy feliz porque hay mucho más por explorar!

Un sueño cumplido para Gutiérrez

Jorge Gutiérrez nació en la ciudad de México y supo desde una edad muy temprana que quería ser animador, inspirado por las caricaturas y las películas de la época dorada de su niñez. Elaborada con el amor por su país, su cultura y tradiciones, El libro de la vida podría parecer una gran fantasía. Pero debajo de su exquisito arte yace una historia muy personal de honor, amor y familia. El director, lo explica de esta manera:

–Manolo, el joven héroe del film, debe completar varias tareas para poder alcanzar su verdadero destino. ¿Qué tarea completa esta película para vos y para los otros artistas que crearon esta especial experiencia fílmica?

– Ya llevo trabajando en este proyecto 14 años. Estoy a punto de cumplir 40. Es un gran pedazo de mi vida esta película. El hacerla es mi sueño. ¿En cuanto al equipo? Todos le vertieron su alma y su corazón. Como artista, si no puedo volver a hacer nada más, y esto fue todo, me quedo contento. Estoy muy satisfecho.

– ¿Cuándo se volvió real El libro de la vida para vos?

– Creo que al escribir el primer borrador del guion. Ya había dibujado los personajes con mi esposa y tenía una vaga idea de lo que iba a ser la historia. Trabajo con un coescritor, y normalmente yo escribo el primer borrador. Él lo lee y comenzamos a pasárnoslo entre nosotros. Nunca antes había escrito una película, por lo que el escribir ese primer borrador hinchado de 140 páginas fue épico. Estaba en mi departamento en Burbank, mi esposa dormía y yo terminé de escribir. Simplemente comencé a llorar. Dije, “Si logramos hacer esto, va a ser espectacular”. Fue uno de esos momentos donde pensé que aunque nunca lograra hacer la película, había algo muy bueno aquí. No quiero decir que es bueno creativamente, simplemente quiero decir que es bueno para la humanidad. Vivimos en tiempos tan caóticos y México es célebre en los noticieros por cosas muy malas. Este es un gran recordatorio de que también hay cosas bellas ahí. Hay un hermoso país que no debe ser recordado por las cosas malas.

Canciones de corazón

La música es uno de los grandes elementos presentes en El libro de la vida. La producción tuvo la fortuna de contar con el aporte de Gustavo Santaolalla quien hace su debut en un film animado. Bajo su supervisión, los productores consiguieron los derechos para realizar nuevas versiones de canciones firmadas en el pasado por Mumford and Sons ("I Will Wait"), Elvis Presley ("Can't Help Falling in Love"), Radiohead ("Creep"), Biz Markie ("Just a Friend"), y Rod Stewart ("Do ya Think I'm Sexy"). "Gustavo es conocido por mezclar el sonido de Latinoamérica con influencias del norte, incluyendo música electrónica, punk y rock", afirma Guillermo del Toro, el productor del film. Continúa: "En eso se convirtió el sonido de El libro de la vida, y la idea de que estas canciones de todo el mundo, y de diferentes épocas, pasaran por la máquina de sonidos del film para que su sonido fuera auténticamente mexicano, pero que al mismo tiempo tuvieran un alcance global. Por ejemplo, la conmovedora interpretación de Manolo de "Creep", de Radiohead, proviene de lo que él cree es un momento tranquilo de soledad. Después se embarca en la ancestral tradición de llevarle serenata a la chica de sus sueños. Acompañado por sus corpulentos amigos mariachis, los hermanos Rodríguez (cuyas voces corren a cargo de Cheech Marin, Gabriel Iglesias y Ricardo Sánchez "Mandril"), intentan cantar versiones divertidas, aunque casi no tan románticas de "Do Ya Think I’m Sexy", de Rod Stewart, y "Just a Friend", de Biz Markie, esta última acompañada por un piano de juguete", aclara el productor.

Jorge Gutiérrez, director del film, también aporta su parecer sobre las vicisitudes de uno de los protagonistas. "Manolo se da cuenta de que tiene que cantar desde el corazón y no usar la canción de otro. 'I Love You Too Much' es una canción de amor que brota desde su corazón y alma, ¡y funciona!" Sólo van a tener que ver la película para más tarde darme la razón. Se trata de una producción donde nos preocupamos mucho por los detalles", concluye.