Miércoles 12 de Abril de 2017
Monseñor Fernández fue uno de los primeros en llegar a la capilla de la Casita de San Miguel luego de que el joven que allí se encontraba rezando evidenció cómo la hostia, que estaba a los pies de la Virgen, empezaba a teñirse de rojo.
"San Miguel es una casa de chicos que realmente con el padre Suppo están trabajando muy bien desde hace años", describió la máxima cabeza de la iglesia local. Punto y seguido describió el momento exacto en el que se registró el hecho que sorprendió a la comunidad: "Lo hacen de una manera tan seria y profunda, se los lleva a una oración durante muchos momentos del día.—describió monseñor Fernández— Estaban rezando y en un momento, porque nosotros apenas nos enteramos fuimos enseguida, a los 20 minutos. Uno de los chicos abre los ojos, estaba solo en ese momento y ve la hostia que los creyentes vemos, pedimos, en donde está la presencia real de Cristo, aparece como una mancha de sangre, como una gota de sangre que cae desde arriba".
En tanto la Iglesia local emitió un comunicado oficial fechado el 11 de abril en el cual sostienen que en estos casos y otros similares pide que con prudencia y mesura se juzgue el acontecimiento con el objetivo de brindar luz y certeza a lo sucedido. El texto continúa de la siguiente manera:
"A lo largo de la historia, la Iglesia ha recibido el testimonio de la presencia real y substancial de Jesucristo en la eucaristía, bajo esta forma tan singular de manifestación. Los casos no han sido nada comunes ni sencillos de discernir.
Por tal motivo, siguiendo el procedimiento recomendado por la Iglesia, Cuerpo de Cristo, el Obispo de Rafaela ha retirado de la exposición pública la hostia en cuestión reservándose convenientemente. De este modo, se inicia el camino de discernimiento necesario para que, a su debido tiempo, se llegue a conclusiones ciertas.
Cualquiera sea el resultado de tal investigación, debemos utilizar este tiempo para renovar nuestra fe y devoción en el milagro más grande, la presencia real de Jesucristo en cada celebración de la misa.
Conforme se vaya haciendo la investigación correspondiente, se darán a conocer las conclusiones. Mientras tanto, se recomienda la prudencia y el respeto del caso, del lugar y las personas que fueron testigos de tal acontecimiento, especialmente teniendo en cuenta que se trata de un lugar que requiere el silencio y la sobriedad como parte importante del proceso de quienes allí se habilitan y trabajan.
Invitamos a poner la mirada creyente en el Misterio Pascual que celebramos en estos días, centro de nuestra fe y que acompaña de manera cotidiana el caminar de nuestro pueblo".
Obispado de Rafaela.