Lunes 04 de Junio de 2012
Claudio Caplan
“Empecé a bajar de peso pero por querer entrenar, seguir en ritmo y jugar en Reserva no le presté atención y bajé 14 kilos; después otro de los síntomas fue que en las prácticas me cansaba más de lo normal y así fue que hablé con el médico, hicimos los estudios y salió algo que obviamente no era sólo fatiga o que estaba mal de la cabeza, sino era que algo andaba realmente mal”, fue la frase que el volante Juan Pablo Pereyra le confesó a Ovación —sufre de hipertiroidismo— y sorprendió a más de uno.
—¿Es hereditario?
—Sí, es así. Mi vieja y mi hermana tienen la misma enfermedad y ahora me tocó a mí. El objetivo es seguir recuperándome y tomar la medicación para frenar la pérdida de peso y empezar a entrenar porque estoy flaco y débil.
Obviamente que después de las primeras frases que dejó picando el Flaco quedó claro por qué no es tenido en cuenta desde un tiempo a esta parte por el técnico Frank Darío Kudelka. Luego, Pereyra siguió explicando más cuestiones: “A veces hay mucha diferencia entre lo que hay que hacer y lo correcto, acá tendría que haber parado para empezar con las medicaciones y lo correcto era de devolverle al club la confianza que puso en mí para comprarme, pero salió mal y hoy no puedo jugar un partido porque no llego… Quise estar siempre pero llegó un punto que no tenía fuerzas para nada y así y todo, por terco, jugué en Reserva hasta que no di más… Cuando hay problemas de salud hay que parar y listo”.
—¿Estás haciendo alguna dieta especial para volver a estar en forma?
—Acá lo único que queda es comer, pero lo que pasa es que bajé 14 kilos y me acostumbré a comer poco, pero tengo que volver a comer para recuperar todo lo que perdí, y a su vez entrenar duro.
Así se inició todo
“Cuándo vine de las vacaciones ya estaba con 4 kilos menos y después de que hicimos el trabajo de pretemporada terminé con 7 kilos abajo, pero siempre pensé que fue por la exigencia de los trabajos. Además no me sentía mal pero después me di cuenta que estaba mal, así bajé a Reserva y fue peor porque bajaba por jugar y entrenar, más lo que ya tenía gastaba más energía”, contó el ex Estudiantes de La Plata sobre cómo era su día a día mientras seguía en actividad oficial.
Aunque el jugador explicó lo que hoy vive, tampoco olvidó lo que fue su transcurrir desde que llegó como uno de los refuerzos que más expectativas generó en el hincha de Unión. “Llegué y desde la cuarta fecha hasta la última del año pasado estuve quebrado y ahora estuve enfermo e igual le metí para adelante. Por eso nadie me puede decir que no tuve voluntad de seguir. Nunca busqué excusas para justificar mi rendimiento sino que siempre practiqué al máximo, pero a veces algunos pueden pensar que no di todo y eso no es así.
—Queda claro que desde que llegaste a Unión no se te dio una...
—Es así, lo que nunca me pasó en mi carrera lo viví en Unión. Me desgarré, me quebré y ahora lo de la enfermedad, pero nunca usé eso para ponerlo como motivo de que no andaba bien… Siempre le di para adelante.
El futuro
Todavía con la sorpresa de lo que narró el Flaco, fue inevitable consultarlo sobre cuál será su futuro inmediato teniendo en cuenta que la institución santafesina adquirió en su momento el 25% de su ficha.
“Ahora tengo que volver a Estudiantes porque también es dueño de mi pase y veré qué pasará, aunque la prioridad la tiene Unión. No sé qué va a pasar… Voy a entender si no tengo que seguir más acá aunque ojalá pueda quedarme porque quiero jugar acá y sino buscaré otro lado”.
“Lo que pasa es que Estudiantes tiene el mayor porcentaje de mi pase y por eso tendría que arrancar la pretemporada allá pero yo no quiero volver a Estudiantes. Deseo quedarme acá para demostrarles porqué confiaron en mí. Dentro de la cancha no hice las cosas bien y fuera no se me dio nada por todo lo que saben ahora… A eso hay que sumarle que cuando nació mi nene también tuvimos problemas con mi señora y la verdad que la pasamos mal, por eso quiero jugar acá, sino será en otro lado. Ahora sólo tengo la mente puesta en recuperarme”, cerró Pereyra.