Santa Fe

Barrancos: "No hay soberanía de los cuerpos de las mujeres"

La investigadora e historiadora estuvo en Santa Fe para brindar una charla sobre las restricciones del Estado y la corporación médica a la autodeterminación de las mujeres. "La Argentina merece un debate sobre el aborto", dijo.

Sábado 25 de Marzo de 2017

El poder de las corporaciones médicas y el Estado sobre los cuerpos de las mujeres fue el eje sobre el que abrió el debate Dora Barrancos, historiadora feminista y directora de Conicet, el miércoles en la sede de Amsafé provincial. La charla fue organizada por el Consejo de la Comunidad del Hospital Iturraspe en el marco del Mes de la Mujer.

"En realidad no hay soberanía de los cuerpos femeninos porque dependen de la voluntad ajena y eso se ve, sobre todo, cuando el Estado penaliza el aborto", expresó en diálogo con Diario UNO.

Y agregó: "Es muy difícil hacer una composición sobre la soberanía del cuerpo cuando el cuerpo está alienado por un orden jurídico que clausura la decisión sobre sí mismo".

La investigadora remarcó que, a pesar de eso, en los últimos años, la Justicia argentina ha interpretado las cuestiones relativas al aborto. En particular mencionó el fallo FAL (2012). "La Corte Suprema de Justicia de la Nación es clarísima en la cuestión de la despenalización obligatoria en el caso de violación", remarcó sobre el fallo que marca que el Estado no debe obstruir ni dilatar el acceso a la interrupción del embarazo en los casos de violación.

Barrancos también mencionó la articulación que han hecho algunas provincias, incluida Santa Fe, para determinarse en torno a esa acordada de la Corte y las dificultades que existen en ciertos agentes corporativos, en particular el médico.

"Hay conciencias que cambian cuando brindan atención en el sistema público y en el privado."

"Hay conciencias que cambian cuando brindan atención en el sistema público y en el privado."

—Si el Estado cambió su postura sobre el derecho al aborto, a través del fallo FAL y de la implementación de protocolos para la atención de las distintas causales, ¿por qué sigue la resistencia a permitir la autodeterminación de las mujeres?

—Hay mentalidades que son muy resistentes y hay otras conciencias que cambian cuando brindan atención en el sistema público y en el privado.

—Fuera de la resistencia que hay en la corporación médica, ¿qué pasa en la sociedad?

—Hay un abordaje que se hizo hace dos años que mostraba que alrededor del 70 por ciento de la población hoy está de acuerdo con despenalizar el aborto. Hay que recordar que la Argentina, y América latina, son el patio trasero en cuanto al ejercicio del derecho a decidir sobre el cuerpo. Todos los países de Europa lo tienen. De hecho, Polonia, que es un país muy católico, quiso retroceder y no pudo hacerlo. En España pasó lo mismo. Hay que recordar que esos países avanzaron sobre esas cuestiones como consecuencia de las violaciones que hubo, sobre todo, durante la segunda Guerra Mundial.

"También hay situaciones en las que peligra la vida de la mujer y los propios médicos católicos acceden a realizar un aborto", agregó.

—¿Por qué hay profesionales de la salud que se oponen a aplicar la normativa en los casos en los que está permitido el aborto?

—Hay varias cuestiones. Debo admitir que la corporación médica todavía tiene miedo a que lo procesen por cometer un delito. Pero, históricamente, en la Argentina es muy raro encontrar casos de médicos que han sido llevados a juicio, y mucho menos condenados, por hacer un aborto. Ha sido en casos, por ejemplo, de muerte de la paciente. La verdad es que la jurisprudencia argentina marca que la tentativa de aborto hecha por la misma persona no es punible y, en segundo lugar, para penalizar a alguien hay que comprobar que la persona en cuestión estaba embarazada. Ahí hay una cuestión en la que el derecho se para y dice que sin prueba del embarazo no se puede determinar si hubo una maniobra abortiva. La cuestión es que la comunidad médica se divide entre los que tienen miedo y los que tienen problemas de consciencia, que son los menos.

En relación a los problemas de consciencia, generalmente ligados a la postura de la Iglesia católica sobre el tema, Barrancos detalló: "Hay que examinar a la propia Iglesia católica con respecto al aborto porque Santo Tomás decía que la animación al feto (el momento en que entraba el alma al cuerpo) se daba en momentos diferentes para el varón y para la mujer. Y decía que no era inmediata. Entonces hasta el momento de la animación parecería que se habilitaba la posibilidad del aborto. Después, en 1869, eso cambió drásticamente. Recientemente el papa Francisco dijo, en el contexto del Jubileo, que las mujeres que habían abortado debían ser perdonadas. Entonces quiere decir que hay alguna ventana que se ha abierto. Por otro lado, la Iglesia debería contar los casos en los que permitió el aborto a monjas que habían sido violadas en África, por ejemplo".

Reacciones

Barrancos resaltó que la Argentina merece un debate sobre el aborto y comentó que Incidencia Transversal, un grupo de mujeres de distintos sectores que ella también integra, ha presentado nuevamente un proyecto de ley para despenalizar el aborto en el país.

Si bien la socióloga está convencida de que la aceptación de la propuesta es amplia en la comunidad no desconoce la resistencia que hay en ciertos sectores y las reacciones que acarrea.

—¿Qué opinión tiene del Día del Niño por Nacer (25 de marzo)?

—El Día del Niño por Nacer es la concesión que hizo (Carlos) Menem, lo que ya lo hace una contradicción porque su exmujer (Zulema Yoma) contó públicamente que se había hecho un aborto instada por su marido. Hubo una especie de ida y vuelta con relación a mantener a la Iglesia más sosegada respecto de algunos pronunciamientos en relación a la brutal crisis social que se vivía. Entonces se generó esa fecha que no existe en ningún lugar del mundo, ni siquiera en los países más católicos.

"Nadie representa a nadie. Es la ocasión para que cada mujer se represente a sí misma."

"Nadie representa a nadie. Es la ocasión para que cada mujer se represente a sí misma."

Además se refirió a acciones y campañas como la del Bebito (que insta a colgar la imagen de un feto en balcones y autos para evitar abortos) y evaluó: "Es una cuestión que refiere a mentalidades muy regresivas y conservadoras. Hay una reacción en ese sentido pero estoy segura de que si hoy se hace un sondeo la mayoría de la población está contra la penalización".

De todas maneras reconoció que sí hay diferencias de mirada entre las mujeres más jóvenes. "Es probable que no estén tan proclives a la medida pero, después de los 20 años, cuando ya la experiencia de vida es muy demarcatoria, la mirada cambia".

Nadie representa a nadie

Por último, Barrancos se refirió a las multitudinarias marchas que se realizaron en más de 55 países el 8 de marzo para reclamar el derecho de las mujeres a vivir libres de violencias.

"Me parece que fueron muy conmovedoras. Hay un antes y un después. Sin dudas, las mujeres están interpeladas por sí mismas. No es lo mismo que hace 10 años. Hay un fuerte sacudón. Por eso creo y apuesto a que hoy haya menos posibilidades de que no se apruebe una ley respecto del aborto. Porque la verdad es que forma parte de la violencia y esa violencia que ha sido tan resistida". expresó y siguió: "Ya son dos marchas de Ni Una Menos y dos paros. Me parece que es muy conmovedor y que estamos en una circunstancia nueva. Eso también tiene su asidero fuerte en muchos espíritus de varones que están dispuestos a acompañarnos como jamás lo habían hecho".

—Uno de los temas de los que se hicieron ecos los medios y que entró en debate después de las marchas y que generó fuertes críticas estuvo vinculada a las consignas a favor de la interrupción legal del embarazo.

—No hay ninguna organización feminista que esté en contra del aborto. Puede haber mujeres que estén en contra pero los diversos feminismos de la Argentina están con el mismo propósito. Lo importante es que nadie quiere representar a nadie. Es la ocasión para que cada mujer se represente a sí misma. Nadie puede arrogarse ni es el objetivo. Lo notable es que, en esos días, cada mujer se representó a sí misma en la calle.

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