Jueves 17 de Agosto de 2017
Según consta en una acta histórica, el 22 de septiembre de 1946, los integrantes de la asociación de exalumnos de la escuela N° 12 Luis Pasteur entregaron a los por aquel entonces directivos de la entidad, un retoño del pino de San Lorenzo, bajo el cual José de San Martín descansó el 3 de febrero de 1813, después de la batalla contra las tropas realistas.
Se trató, tal como explicita el mencionado registro, de un ejemplar hecho con semillas legítimas de 35 centímetros de altura que se plantó, en el marco de un acto protocolar, en el patio delantero del edificio junto con una placa identificatoria y bordeado por una reja de protección.
Dicho ejemplar histórico sufrió algunas modificaciones con el paso del tiempo, algunas de las cuales se sospechan como actos vandálicos, ya que no cuenta con los dos últimos elementos mencionados y además se encuentra inclinado.
Es en ese marco que los directivos de la escuela IV Centenario que funciona hoy en el lugar realizan gestiones para conservarlo. "Hemos iniciado los trámites en el Ministerio de Educación y en el municipio de solicitud de apuntalamiento, entendiendo que debe realizarse alguna gestión especial debido a que estamos hablando de un árbol con mucha historia que además está emplazado en un sector muy concurrido por niños", explicó en diálogo con UNO la directora de la institución, Gloria Arce, y siguió: "Además, tenemos pensado contactarnos con personal del Inta para que nos asesoren respecto de su cuidado, porque hemos visto que tiene algunos claveles del aire y tememos que esto pueda ocasionarle un daño".
Asimismo, al hacer alusión a la falta de la placa y la reja, la mujer detalló que no tienen conocimiento fehaciente sobre lo que sucedió con las mismas. "Entiendo que la reja se puede haber quitado, pero la placa no sabemos. Cuando asumí como directora de esta escuela en 2008 ya no estaba", dijo Gloria Arce, al tiempo que detalló que esos puntos no son un condicionante a la hora "de brindarle todos los cuidados y también los honores al árbol".
"Cada 17 de agosto, cuando se cumple un nuevo aniversario del deceso del General San Martín y hacemos el acto correspondiente, trabajamos con los grados sobre su historia y les mencionamos a los pequeños lo importante que es tener parte de su legado en nuestra entidad", remarcó la docente, quien rescató la importancia de que toda la comunidad santafesina sepa de la existencia de ese árbol.
"No sé si toda la gente sabe que está aquí, y creo que es algo importante de remarcar, sobre todo porque desde la calle puede verse (está emplazado dentro de la escuela muy cerca de la esquina de bulevar Gálvez y Lavalle)", puntualizó Arce y comentó: "Nosotros, con el afán de rescatar este emblemático ejemplar, ya hemos hecho pequeños obsequios con partes de troncos que cayeron en tormentas, los cuales entregamos en un acto de la escuela, por ejemplo. Y creemos que el día que ya no resista más podremos hacer lo mismo".
Una santafesina que recuerda la historia
Mirella Gaineddu (84) es una de las santafesinas exalumnas de la escuela Luis Pasteur que tuvo el honor de estar presente el día en que el pino fue llevado a la entidad. "Recuerdo muy bien ese acto, y el orgullo que nos había dado a todos contar con ese ejemplar. Yo cursaba el sexto grado por aquel entonces, el último antes de finalizar la primaria, porque en aquella época no había séptimo", comenzó a describir en diálogo con UNO la mujer, que actualmente vive a dos cuadras de la misma, en el mismo barrio Candioti que la vio nacer.
"Antes y después de la plantación del árbol, habíamos trabajado mucho en el aula sobre quién era San Martín, su coraje y lucha por nuestra patria, su paso por San Lorenzo y mucho más. Por eso, sentíamos que podíamos tocar la historia con nuestras manos", completó Mirella, quien comentó que le encantaría que "a los niños de hoy les sigan enseñando de la misma forma el valor de los próceres, la importancia de conservar nuestra historia y de sentirnos orgullosos por pertenecer a esta patria".
Sobre el pino
El pino donde José de San Martín descansó el 3 de febrero de 1813 -desde donde dictó el parte de guerra a Buenos Aires, según describió Bartolomé Mitre, "bañado en su propia sangre y cubierto con el polvo y el sudor de la victoria"- está ubicado sobre la avenida que lleva su nombre, principal arteria de la ciudad de San Lorenzo, al sur de la provincia de Santa Fe.
Tal como se describe en la página web de ese municipio: "Se trata de un ejemplar de Pinus pinea o pino piñonero, una conífera originaria de la costa del mar Mediterráneo. Según algunos historiadores, este pino sirvió de marca o mojón para señalar el pago de San Lorenzo, dentro de la estancia de San Miguel, que perteneció a los Jesuitas. No queda claro su origen, hay quienes aseguran que lo trajeron de Europa como una plántula, pero también es posible que lo hayan plantado los franciscanos cuando se instalaron en la zona, hacia 1796, en los fondos de la huerta conventual. Sus piñones se utilizaban en confituras y panificación en la cocina".
Cabe destacar que el árbol -que terminó vencido en 2012 después de más de 220 años de vida- fue declarado Monumento Histórico Nacional por Ley N° 12.648 del 2 de octubre de 1940. Y seis años más tarde, el decreto nacional N° 3.038 lo declaró Árbol Histórico.