Santa Fe
Martes 31 de Octubre de 2017

Arancedo pidió darle "tiempo" a la Justicia en las causas de corrupción

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y arzobispo de Santa Fe dijo que "no hay que apresurarse", aunque "tampoco hay que tener una Justicia que demore años y años"

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) y arzobispo de Santa Fe, monseñor José María Arancedo, sostuvo hoy que "hay que respetar los tiempos" de la Justicia en el marco del avance en las causas de corrupción vinculadas al gobierno anterior y llamó a "no apresurarse". Así lo afirmó en una entrevista con Télam, a pocos días de dejar la titularidad del Episcopado, que ejerció durante los últimos seis años.

—¿Cómo observa el avance en la Justicia de las causas relacionadas con hechos de corrupción del gobierno anterior?
—Lo importante es que la Justicia actúe y sea un poder independiente. La Justicia tampoco debe ser rapidísima sino que debe tener sus tiempos y hay que respetarlos, porque son necesarios para no cometer injusticias. No hay que apresurarse, pero tampoco tener una Justicia que demore años y años, y que las causas prescriban porque pasaron 20 años. Lo importante es contar con una justicia que no dependa del poder de turno, que tenga una prestancia social, que la gente confíe en ella. Hace falta jueces que honren la justicia, elevar el nivel no solo técnico sino también moral de los jueces.

—En la última asamblea plenaria, los obispos iniciaron un tiempo de reflexión sobre los hechos de la última dictadura, para iniciar un camino de reconciliación, algo que generó mucha polémica. ¿Cómo continúa esa iniciativa?
—Se buscó escuchar experiencias y testimonios de cómo se había vivido ese momento. Fue un debate interno que no se tendría que haber hecho público. Se va a seguir trabajando porque la Iglesia necesita reconciliarse primero con ella misma, pero ese camino no implica dejar de lado la verdad, la justicia, la reparación. La reconciliación es un horizonte que debe tener todo acto, es difícil llegar a la paz si la excluimos. No sé cómo continuará el tema con la nueva gestión pero la Iglesia no debería dejar de hablar de reconciliación.