Santa Fe
Lunes 06 de Noviembre de 2017

El caso de Abril y Justina abrió el debate sobre la donación de órganos

Circuló la versión de que la familia de la nena asesinada en La Plata donó el corazón que espera la niña de 12 años, pero esto no fue así. Desde el Cudaio de Santa Fe dieron detalles sobre el protocolo de actuación y su director, Martín Cuestas, aclaró que "hay que construir una sociedad donante y no pedir órganos por los medios o las redes sociales"

Desde muy temprano comenzó a circular por las redes sociales que la familia de Abril Bogado –una nena de 12 que murió luego de recibir un impacto de bala en la cabeza tras un asalto en La Plata– había decidido donar su corazón para Justina Lo Cane, también de 12 años, que se encuentra en emergencia nacional. La información se viralizó y es necesario aclarar que la primera acción no existió porque los órganos de la primera nena no eran viables para donar y, además, no se elige a quién donar sino que se debe seguir un protocolo de actuación.

El director del Centro Único de Donación, Ablación e Implante de Órganos (Cudaio Santa Fe), Martín Cuestas, se refirió al caso y realizó una serie de aclaraciones. En primer lugar, recordó que "no se dona a quien se quiere sino a quien se puede y tampoco recibe quien quiere sino quien puede", esto en relación a que si el corazón de la primera nena hubiera servido no necesariamente hubiera sido para la segunda, por más que esté primera en lista de espera nacional.

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Luego aseguró: "No estoy de acuerdo con esos pedidos extraordinarios de órganos porque no aparecen como por arte de magia por más que se pidan en los medios de comunicación o las redes sociales, sino que debemos comprometernos y construir una sociedad donante. Lo primero es informarse para tomar conciencia, llenar el acta de manifestación de voluntad y así se exime a las familias cuando morimos de tomar la decisión de donar o no".

Además consideró que "es ejercer un derecho que nos otorga la ley que dice que toda persona mayor de 18 años debe manifestarse en vida; si no lo manifiesta, la ley lo presume donante y es ahí cuando se consulta a la familia la última voluntad", dijo el director, pero luego aclaró: "Es decir, que cuantas más actas afirmativas tengamos la sociedad donante la vamos a construir más rápido; y cuando más información concreta y adecuada brindemos, más esperanza le vamos a llevar a todas las personas que están esperando".

Con respecto a estas campañas por los medios o las redes, Cuestas dijo: "Todos queremos que esta nena se salve (por Justina), pero de esta forma no la estamos ayudando más, sino que se crea más incertidumbre y muchas veces se intenta limpiar la conciencia al decir yo comparto y quiero que se salve, pero no manifestando mi voluntad de donar. Por eso mi obligación es informar de la forma más correcta porque así no sirve".

Confirmó que son 11.000 los pacientes de todo el país que están esperando: 8.000 un órgano y 3.000 tejidos. "Por eso si este corazón no aparece y esta nena no se puede salvar, la expresión va a ser que la gente no es solidaria y todas las personas que están en espera se deprimen aún más porque van a pensar que nadie va a donar y se van a morir sí o sí; y si llega a aparecer, que ojalá así sea, van a pensar que tienen que ir a la televisión, a la radio o el diario para pedir un órgano", dijo Cuestas.

Es por eso que considera que este tipo de viralizaciones lo único que hace es "entorpecer el proceso y echar hacia atrás todas las campañas que se llevan a cabo".


Cómo funciona
En el caso de que los órganos de Abril hubieran servido, no se puede elegir a quién donárselo y al respecto el director del Cudaio manifestó: "La donación es solidaria, gratuita y sobre todo anónima. Se dona para la sociedad y para quien necesita. Si toda persona decide ser donante no van a ser necesarios estos pedidos extraordinarios porque no va a haber faltante de órganos. Por día se mueren muchas personas y en muchos casos son muertes injustas, absurdas y hasta innecesarias, y si son utilizadas para que otras personas vivan no es necesario acudir a los medios o difundir por las redes".

En esta línea, el funcionario aprovechó para aclarar que "cuando una persona muere por un daño neurológico como en el caso de Abril que tenía muerte cerebral, el único órgano que sigue funcionando es el corazón porque tiene un motorcito propio y eso sucede por un par de horas, entonces es ahí el momento para donar órganos, pero una vez que el corazón para, solo se pueden donar tejidos porque todo deja de funcionar".

En el caso de Abril no se pudo donar porque tenía muerte cerebral y su deceso fue por un paro cardíaco, por eso "la primera explicación de por qué era inviable que ese corazón hubiera ido para Justina", dijo Cuestas y luego aclaró: "De todas maneras por más que hubiera sido posible la donación no quiere decir que hubiera sido compatible con la nena que está en lista de espera".

En esta línea, detalló: "Lo que se hace es registrar todos los datos: bioquímicos, de edad y antropométricos, todo se carga en un sistema informático que es el Sintra (Sistema Nacional de Información de Procuración y Trasplante de la República Argentina) donde se administra, gestiona, fiscaliza y consulta la actividad de procuración y trasplante de órganos, tejidos y células en el ámbito nacional; y de acuerdo a las características bioquímicas de HLA, según las medidas de tórax y edad del donante, empiezan a surgir los pacientes en lista de espera que pueden ser compatibles con los órganos que son viables para ser ablacionados para trasplante".

Tras todas estas aclaraciones y antes de terminar, Martín Cuestas dijo: "No sirve compartir información en redes sociales, sino que lo que suma es informarse para construir entre todos una sociedad donante y esos pedidos extraordinarios van a desaparecer porque los órganos no aparecen como arte de magia".