Entrevista
Sábado 02 de Diciembre de 2017

"Nuestras ciudades ya no son municipios, son acumulaciones de municipios"

El geógrafo, investigador y docente alemán Bernd Pfannenstein al frente de la conformación del Área Metropolitana de Guadalajara en México estuvo en Santa Fe compartiendo de la experiencia azteca que se presenta como un ejemplo en Latinoamérica. El especialista resaltó que se debe comenzar a "entender que nuestras ciudades son un sistema urbano".

Durante la semana, el investigador Bernd Pfannenstein, invitado por el gobierno provincial, brindó una charla sobre los desafíos de las Áreas Metropolitanas y el proceso de constitución de las mismas en el territorio de Santa Fe. En su charla con UNO Santa Fe, destacó que la provincia tiene mucho potencial para convertirse en la punta de lanza en el país respecto de la articulación eficaz de Áreas Metropolitanas.


En ese sentido, destacó que ya existe una ley al respecto y que lo que se debe lograr ahora para poder avanzar es la generación de acuerdos políticos, institucionales y sociales para pensar las ciudades como un conjunto.


La actividad, que fue organizada por el Centro de Estudios Encuentro para Santa Fe, el Ceficap (Centro de Formación, Investigación y Capacitación Política), Foro Santafesino, Cemupro y Transformar, estuvo dirigida a referentes de instituciones públicas, privadas, organizaciones sociales y académicas vinculadas a la temática.


Pfannenstein es además consultor independiente, con enfoque en geografía urbana, desarrollo y producción del suelo urbano, participando en proyectos para el Instituto Metropolitano de Planeación del Área Metropolitana de Guadalajara.


—¿Cuáles son las características de la experiencia de desarrollo del Área Metropolitana de Guadalajara, México?


—Guadalajara es referente a nivel nacional en México de cómo lograr un proceso de coordinación metropolitana y traducirlo también a un proceso de gestión territorial, que es uno de los desafíos más grandes e importantes de las grandes ciudades en América latina. Por lo tanto, la intención es contar las experiencias que se han logrado en Guadalajara como un buen ejemplo para escuchar y aprender qué se puede hacer para lograr la mejor gestión territorial en una percepción de colaboración intermunicipal. Porque el fenómeno metropolitano se coloca entre las autoridades estatales y municipales, y cada vez está tomando más importancia para lograr un proceso eficaz de la planificación y gestión territorial.


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—¿Cuáles son las cuestiones a tener en cuenta a la hora de encarar estos procesos?


—Lo central y clave es que necesitamos entender que el territorio está llegando cada vez más a una complejidad más alta y debemos tener en cuenta, por una parte, la escala, la planificación. Necesitamos entender que hay que dialogar desde una perspectiva de política pública urbana que debería ser mediante un acuerdo social y político de hasta dónde queremos llegar con estos sistemas urbanos. Me gusta mucho la palabra sistema urbano, porque un sistema solamente funciona si todos los subsistemas y todas las variables del sistema están bien calibradas y, muchas veces, nos damos cuenta de que la complejidad del sistema urbano nos presenta retos cotidianos, y también debemos entender que debemos apostar a un sistema sustentable y funcional. Ahí cada ciudad puede revisar cuáles son sus contextos locales, sus retos y también las oportunidades existentes para tener un proceso eficaz en la planificación y gestión territorial. Porque lo más importante es la necesidad de un proceso coordinado entre los tres niveles de gobierno, con un liderazgo y un proceso de visión de dónde queremos llegar con la visión metropolitana. También debemos entender que necesitamos ahí un proceso de gobernanza, porque el territorio tiene distintos agentes. Pero también se necesita que los gobiernos locales tomen el liderazgo de manera colaborativa e intermunicipal en las áreas metropolitanas para lograr este proceso de gobernanza que incluye la dimensión política, urbanística, técnica, como también la social a través de procesos de participación en la toma de decisión en los entornos urbanos. En este caso, Guadalajara con la implementación de la Ley de Coordinación Metropolitana en 2014 en el Estado de Jalisco, ha logrado un proceso innovador en este reto. Lo interesante ahora es cómo difundir un tema relevante e importante para más ciudades en América latina y en el caso particular de Santa Fe.


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—¿Cuáles son las cuestiones que se lograron resolver y trabajar de manera articulada en Guadalajara y que hoy se pueden observar de manera concreta?


—Lo más importante es el proceso de gobernanza metropolitana. Cómo administrar y gestionar nuestra área metropolitana que contiene nueve municipios y, en ese sentido, también la implementación de una ley que rige este proceso. Porque el fenómeno metropolitano todavía en México, antes de la actualización de la ley de asentamientos y desarrollo urbano del gobierno federal, fue algo que no estaba bien definido y que estuvo ausente en los instrumentos de planificación. Pero se debe entender que las reglas de cómo estamos haciendo y planeando las ciudades, deben innovar y adaptarse, porque el fenómeno de crecimiento y evolución urbana es muy dinámico. Debemos estar a la altura de decidir cuáles son los retos, cuáles son las oportunidades, y qué podemos lograr. ¿Qué ha logrado Guadalajara? La implementación de la Ley de Coordinación Metropolitana, que incluye tres dimensiones.


—¿Cuáles son esas tres dimensiones?


—Una representación política, que son los tomadores de decisiones, el gobernador del Estado y los nueve presidentes de los municipios que conforman la Junta de Coordinación Metropolitana. La segunda es una dimensión técnica, que por una parte es el Instituto Metropolitano de Planificación, un organismo descentralizado que se encarga de los procesos de planificación y gestión territorial con diversos instrumentos que deberían ser articulados a una escala intermunicipal metropolitana. Por ejemplo se logró la elaboración del primer plan de ordenamiento territorial para la definición de la zonificación primaria. En el uso del suelo a una escala metropolitana se trabajó ahí una unificación y homologación de los instrumentos de planificación de los nueve municipios, para traducirlo de un ámbito local a una perspectiva metropolitana con la implementación de un sistema de información geográfica. También, se está trabajando en una actualización del Atlas de Riesgos, que es un instrumento muy valioso para decidir hacia dónde crecer bajo criterios de resiliencia y de la amenaza de riesgos naturales. A su vez, se está trabajando en varios estudios sectoriales sobre la segregación socioespacial y sus consecuencias para los procesos de producción del suelo y, en ese sentido, necesitamos entender que tenemos que resolver nuestros retos urbanos de una manera transversal. Ya no podemos pensar en una perspectiva sectorial de manera aislada, necesitamos un proceso de coordinación y la mejor información para la toma de decisiones. La tercera dimensión es un Consejo de Participación Ciudadana que se conforma con representantes de los distintos municipios para dar voz a los ciudadanos y la posibilidad de tener una plataforma que articule la toma de decisiones de políticas urbanas. Los tres entes de manera conjunta son el sistema del régimen de la coordinación metropolitana, y es algo innovador para verificar cómo logramos un proceso eficaz de gestión metropolitana. Creo que se pueden aprender procesos importantes de estos buenos ejemplos existentes.


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—¿Qué pudo observar puntualmente de Santa Fe y de la posibilidad de consolidar un área metropolitana? ¿Por dónde se debe comenzar?


—La provincia de Santa Fe ya tiene una figura jurídica de Áreas Metropolitanas. Eso es algo que no solamente debemos pensar desde una perspectiva urbanística, sino legal y de financiamiento en nuestras intervenciones urbanísticas. En esta percepción debemos comprender también que nuestras ciudades ya no son municipios, son acumulaciones de municipios que a través de un proceso de crecimiento orgánico tienen interacciones más o menos fuertes en la complejidad del territorio. Necesitamos entender que nuestras ciudades son un sistema urbano. La gente vive en un municipio y trabaja en otro, y ahí debemos empezar a buscar mecanismos que nos permitan estos procesos de colaboración intermunicipal bajo el liderazgo de la provincia como ente estatal en el proceso de la gestión territorial para facilitar mecanismos que permitan la mejor toma de decisión para tener el sistema urbano con la funcionalidad más alta que se pueda. Por lo tanto, la intención del intercambio de información y de buenas experiencias, es identificar posibles caminos para orientar esos tipos de colaboración metropolitana en proyectos específicos. Algo que sería valioso evaluar, es la incorporación de cartografía a escala metropolitana para entender los municipios en distintas escalas. Estamos hablando sobre una escala de ciudad metropolitana concentrando pocos municipios, de un área metropolitana más amplia, y también de una región metropolitana. Lo primero sería pensar en un proceso de gobernanza metropolitana eficaz para estos municipios en su conjunto como sistema metropolitano y, como segundo, elaborar instrumentos de planificación y gestión territorial para tener un sistema coordinado. Antes de tomar decisiones sobre el suelo y sobre a qué lo vamos a dedicar, tenemos que sensibilizar sobre los riesgos naturales existentes. Buscar intervenciones y también identificar el riesgo social porque una de las amenazas más fuertes de las ciudades en América latina es el proceso de segregación socioespacial, el aislamiento de población y la expulsión o exclusión de otros grupos que nos provocan un territorio donde estamos confrontando desafíos. Ahí tenemos que entender que se requiere un trabajo colaborativo y con la misma visión de los distintos municipios, y apostar a un proceso de planificación a largo plazo.


—¿La geografía condiciona la forma en la que se conforman estas áreas?


—En ese sentido, yo creo que ninguna ciencia va a tener ahí una solución única. Creo que tenemos que entender que necesitamos un trabajo interdisciplinar, y un valor que se fue dejando de lado es el de la topografía. El valor de entender las características territoriales desde una perspectiva de la geografía, pero también como un proceso de planificación multinivel y que es multiescala en ese sentido. Se deben pensar elementos de planificación que otorguen en un primer plano un análisis profundo sobre los riesgos naturales existentes, y de ahí bajarlo a un plan de gestión territorial. Pensar todo como un sistema completo, eso es lo más importante. Ver que todo tiene conexiones, que es un proceso de interacción, y que el sistema tiene que articularse y coordinarse. Por otro lado, no se trata de copiar y pegar respuestas, pero sí se puede escuchar y aprender de otros ejemplos. Veo mucho potencial en Santa Fe que en conjunto con los municipios metropolitanos puede encaminar un destino igual al de Guadalajara para ser referente en Argentina, de cómo lograr un proceso de coordinación metropolitana eficaz. Lo importante ahora sería lograr el acuerdo político y técnico para elaborar los elementos de planificación correspondientes que beneficien a sus ciudadanos.