Sábado 14 de Junio de 2014
De sobretodo negro y ojos pintados Cesar Andino entra al diario. Tras esa imagen “dark” una sonrisa aparece para cada persona que pasa por delante. Pese a la tragedia que marcó su vida en el accidente de transito que protagonizó y lo puso al borde de la muerte, el Cabezón siempre lleva su mirada arriba y las ganas de salir adelante son más fuerte que todo.
Esta noche tocará en Tribus desde las 22 y será un recital cargado de emociones. Para saber un poco más de la fecha y recordar el pasado de la banda escenario habló con el artista.
—Cabezones siempre fue una banda que evolucionó constantemente y nunca le tuvo miedo a los géneros ¿Cómo se dio esa libertad en la banda a lo largo de los años?
— Creo que empezamos con la escasa información que cada uno tenía en esa época. Lo bueno era que esa poca información era re variada. Antes las bandas surgían de un grupo de amigos, elegidas a dedo. “Vos tocás esto, vos lo otro” y a mi me tocó cantar. Si bien yo cantaba en coros de niños o escuela cuando me puse a cantar quería mostrar otra cosa. Era encarar un micrófono y ver que salía. En cuanto a la música Cabezones fue saliendo de lo que íbamos escuchando. No teníamos la posibilidad que existe ahora de tener una biblioteca de sonidos. Cada uno iba metiendo lo que escuchábamos. Íbamos de Gustavo y le metíamos más heavy o AC/DC o Ramones. Pichu escuchaba más hardcore punk y llegaba con la Polla Records y Ale siempre estaba con rock o hard rock como Mötley o Skid Row. Así salió la primera época de Cabezones.
— Después con el segundo demo de tres temas se nota claramente una influencia hardcore que llegaba de la mano de bandas como Gatos Sucios o N.D.I...
— Si, totalmente. Ese demo fue muy hardcore y fue el prólogo del primer disco, Electroshock, que sin dudas es un disco bien hardcore. De hecho si ves el estilo estético de la banda de ese momento también venía por ese lado. De esa época son las presentaciones con Ratos de Porao y Gatos Sucios en Santa Fe.
—Y ahí aparece otro click que prepara a la banda para el próximo disco....
—Si tal cual. Es como que en ese momento aparecen las primeras conversaciones “en serio” con respecto a tener un banda. Queríamos algo más y para eso era fundamental profesionalizarse. Más aun en mi caso. Un día los chicos me plantean que tenía que estudiar y así fue que ellos me exigieron a mi y yo, desde el estudio, podía exigirlos a ellos. Así empezamos a crecer de otra manera y también fueron otras las metas que nos podíamos proponer. Y así cambiamos del hardcore al grunge pesado sin pensar aun en el Nu Metal. Pero por ese lado íbamos.
—Y llegó Alas...
—Sí, con la guía de Martín Carrizo que nos ayudó mucho. En guiarnos más que nada. El sonido lo teníamos pero faltaba definirnos. Así fue que le dimos una vuelta más a lo que hacíamos no fue descubrir un género pero si mi manera de cantar era algo nuevo que no se había visto acá. La banda era pesada pero no era ni heavy ni pop. Ahí llega Sony y comenzamos a despegar.
“Creo que hicimos el mejor video de la banda que fue Sueles Dejarme Solo y empezó a rotar por todos lados. Ahí explotó todo. Salió justo Manson y Papa Roach y fue el empuje que nos faltaba. Se dio todo”.
—Y después llegaron los viajes, el boom de Alas y el reafirme de Eclipse, hasta una frutilla del postre que fue Obras lleno en tu vuelta tras el accidente.
— Si Obras fue lo mejor que me pasó en la vida musicalmente pero también fue el principio del fin. Creo que toda la banda lo sintió de la misma manera. Fue el punto máximo de la carrera. Había 4 mil personas viendo a Cabezones y la gente de Sony ese día nos entrega el disco de Oro. Todo el círculo que tanto esperábamos se había cerrado. Recuerdo que tenía una foto del primer recital en la vecinal del Sur. Y pensaba: “Pasó tanto tiempo y tantas cosas que nos merecemos una noche así”. Es difícil que llegue esa noche. Hay bandas que tocan 30 años y no se les da ese momento. Fuimos muy afortunados. Pero ese fue el punto máximo y final de nosotros cuatro. Lo notamos instantáneamente al bajar del escenario. Estaba todo dicho o no había que decir nada. Sin decirlo ya sabíamos que no daba para más. Hubo mucha tragedia tras el accidente. Yo ese día subí a tocar con las dos piernas enyesadas . Había una carga emotiva muy grande para ellos y para mí. Fue un año difícil para todos.
Yo veía en la cara de ellos que no se bancaban más ese peso. Era mucha tristeza por lo mío y por Gabi (bajista de Catupecu Machu que iba junto a Andino en el auto en el accidente). Las tragedias son de cada uno. Cada uno lo supero como pudo y hoy después de mucho tiempo todo se entiende y queda más que claro que cada uno de nosotros hizo lo que pudo y como pudo. Igual fueron los mejores años de mi vida.
— El tema es que Cabezones fue una banda de amigos que formaron una banda de música. No fue un invento de probeta buscando el éxito seguro. Eso hace más difícil aún superar los malos momentos...
— Fueron 15 años juntos de vernos todos los días. Le dediqué más tiempo a la banda que a mis parejas. Creo que vi más a los chicos que a mi viejo y a mi vieja en toda mi vida. No se que banda se ve todos los días en 15 años. Vivíamos juntos íbamos a las mismas fiestas. Compartíamos los mismos momentos.
“Y bueno luego de Obras se rompe todo y fue muy difícil volver a juntarnos. Lo intentamos muchas veces pero cada uno estaba en la suya y yo iba de operación tras operación y en lo personal estaba cada vez peor. Nunca pensé que no iban a tocar más.
— Y el punto cúlmine fue la presentación trunca en River junto a Aerosmith ¿Qué fue lo que pasó ahí?
— Lo que pasó era que yo no podía responder de ninguna manera. Ni física ni mentalmente. Ellos sabían que yo iba a dar todo pero no podía. Yo estaba muy mal con una tremenda adicción a los calmantes y mientras yo pensaba como iba ser el show ellos sabían que no podíamos tocar así y a la vez otra gente estaba viendo como internarme. Yo no podía estar parado y no solamente por las piernas sino que no era coherente en lo que decía o lo que cantaba. Eso a ellos le pegó muy fuerte.
Porque todos pusimos el alma y la vida en torno a esto y yo no respondía y la vez yo sentía mi tragedia y pensaba que era sólo mía y que ellos me estaban dejando solo. Algo que con el tiempo entendí que no era así y que cada uno lo superamos como pudo. Es como que renací y vi todo con otros ojos. Es importante renacer”.
— Lo bueno es que pese al tiempo que pasó y la banda ya no es la misma otra vez tenés la posibilidad de subir al escenario ¿Qué va a pasar en Tribus esta noche?
— Si por suerte en mi vuelta a Santa Fe me crucé con muy buena gente y muy buenos músicos. Si hoy en día estoy arriba de un escenario de nuevo es gracias a ellos. Siento desde hace un tiempo de nuevo el alma de una banda con todas las letras. Todos los integrantes escucharon Cabezones y en mayor o menor medida tienen algo de la banda adentro. Eso se nota y es lo que hace a una agrupación fuerte. Mi agradecimiento es total a los muchachos porque gracias a ellos puedo seguir tocando.
Esta noche viviremos una gran fiesta y no será una noche más para mi. Luego de este show y un toque en Vorterix en Buenos Aires me someteré a una operación para cortar mi pierna que tanto problemas me trajo últimamente. Es una decisión difícil pero necesaria en mi vida. El rock estará presente, además es mi cumpleaños y espero que estemos todos para juntar fuerzas.