Colón goleó a Banfield en el Cementerio de los Elefantes

El Sabalero goleó al Taladro por 4 a 1. Chevantón, en dos oportunidades; Federico Higuaín y Graciani convirtieron para el local. Ferreyra descontó para el equipo de La Volpe, que terminó último.  Mirá los goles.

Domingo 11 de Diciembre de 2011

Mariano Cassanello

ovacion@unosantafe.com.ar

Era tan difícil que terminó siendo imposible. Colón necesitaba vencer por una diferencia de cinco goles a Banfield para meterse directamente a la Copa Sudamericana 2012, pero lo hizo sólo por tres. Por ello, su clasificación quedó en suspenso, aunque el Sabalero tiene grandes chances de volver a jugar un torneo internacional el próximo año. El elenco de Mario Sciacqua volvió a ganar en su casa con los goles de Federico Higuaín (PT 4’), Javier Chevantón (PT 44’ y ST 25) y Gabriel Graciani (ST 6’). Facundo Ferreyra, a los 45’ del complemento, descontó para el Taladro y terminó con la ilusión rojinegra.

Pese a que el sueño de la Sudamericana no se pudo concretar ayer, Colón se despidió de la mejor manera de su gente. En el Brigadier López, donde sólo ganó cinco veces a los largo del 2011, se vistió de fiesta y vio cómo el equipo se floreó ante el peor del Apertura —así lo dice la tabla de posiciones—. Con este cierre de año, Colón debe esperar para saber si juega la Copa. Para ello, tiene tres posibilidades.

Una es que Arsenal gane el Repechaje a la Libertadores, con lo cual liberaría un cupo para la Sudamericana. Otra es que Tigre descienda, con lo cual no podría jugar este tipo de certamen. El restante, es llevarse la Copa Argentina, que otorga un lugar, o esperar que la gane alguno de aquellos elencos que lo antecede en la tabla clasificatoria a la Sudamericana.

Dejando de lado las cuentas matemáticas y las diversas situaciones que se pueden dar, el partido que cerró el año para el Sabalero tuvo un claro protagonista. Fue Colón quien manejó el encuentro, por momentos a media máquina, y quien se llevó una merecida victoria. Aunque, en ciertos pasajes, estuvo a un gol de lograr el milagro.

De entrada llegaron los goles. A los 4’, Graciani guapeó una pelota por derecha y sacó un buen centro para que el Pipita convierta de palomita. Así, se aprovechó de uno de los peores y lo empezó a liquidar desde temprano al pleito ante un equipo golpeado, cuestionado, al que el gol de entrada se le hizo difícil de remontar.

Con la tranquilidad de la ventaja a su favor, Colón fue más pese a algunos disparos de media distancia del Taladro. En el medio, Diego Pozo se fue lesionado y le dejó su lugar a Marcos Díaz. El segundo, en ese contexto, estaba al caer. Pero para eso el Sabalero tenía que ir con decisión. Eso sucedió a los 44’, cuando el Perro Prediger metió una buena habilitación para Chevantón, que definió cruzado.

Con el 2 a 0 y la notoria diferencia que había en el campo de juego, la ilusión de marcar cinco goles empezó a crecer. Mucho más cuando, a los 6’, el Polaco Bastía dejó mano a mano a Graciani. El juvenil encaró a Cristian Lucchetti y, cuando lo tuvo encima, picó suavemente el balón. Faltaban dos goles y quedaba mucho tiempo por delante.

Quedaba tiempo para lo mejor que se iba a ver en el Brigadier López en este último tiempo. Sobre los 25’, Chevantón recibió el esférico en el borde del área y, con un suave toque, se la puso por arriba a Lucchetti que hizo más lindo el gol con su volada. Ahora, sólo faltaba uno. Y la gente, en las tribunas, se ilusionaba cada vez más, aparte de presenciar algo poco común en este año: una victoria como locales.

En los más de 20 minutos restantes, no hubo demasiados cambios. Colón continuó dominando y el entrenador sabalero intentó darle aire nuevo con los ingresos de Lucas Alario e Iván Moreno y Fabianesi. Pasaban los minutos y el gol tan esperado no llegaba. Y nunca llegó. Sí llegó el golpe que obligó a Colón a esperar para entrar a la copa. Ferreyra puso el descuento en tiempo cumplido y le permitió a Pablo Lunati terminar el partido.

Y con el pitazo final, Colón cerró un torneo que comenzó de manera irregular pero terminó muy bien. El equipo superó la barrera de los 30 puntos, algo que no lograba desde 2009, terminó entre los mejores con una defensa consolidada y con apariciones como las de Luque, Graciani, la firmeza de Prediger en el medio y la promesa de enmendar los errores que no le permitieron aspirar a más. Por todo ello, Colón termina con una sonrisa el año.

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