El gol que Matías Fritzler convirtió a los 34 minutos del segundo tiempo se recordará por siempre en Colón. Es que con ese tanto el equipo de Eduardo Domínguez agigantó su leyenda, tras derrotar al imbatible para los argentinos San Pablo, en el Morumbí.

Se esperaban cerca de 3.000 hinchas sabaleros en Brasil, pero la movilización fue masiva y los dirigentes tras una gestión que realizaron con el Consulado Argentino y con los popes brasileños consiguieron que todos los que viajaran para estar presentes en el cotejo de ida de la segunda fase de la Sudamericana pudieran ingresar al estadio.

Fueron cerca de 5.000 almas sabaleras, las que coparon el mítico estadio y se hicieron sentir en el gol de Fritzler, para sepultar a otro elefante, esta vez en su propio terreno. Sin embargo, a la obra buscará abrocharla el próximo 16 de agosto, cuando el gigante San Pablo pise el Brigadier López.