Colón sufre la falta de convicción en un proyecto deportivo
Luego de la renuncia de Eduardo Domínguez, a la dirigencia de Colón se le quemaron los papeles, tomando decisiones por obligación y no por convicción

Miércoles 08 de Febrero de 2023

La renuncia de Eduardo Domínguez desnudó la falta de convicción por parte de los dirigentes de Colón a la hora de encarar un proyecto deportivo. Y es que luego de la salida del entrenador que llevó al Sabalero a la gloria, la gran mayoría de las decisiones que tomó el presidente José Vignatti junto a sus colaboradores fueron desacertadas.

El principal argumento para sostener la siguiente reflexión, tiene que ver con que en un año a Colón lo dirigieron cuatro entrenadores. Y que en este arranque del 2023, se especula con que podría surgir un quinto técnico que se siente en el banco si Marcelo Saralegui no obtiene un buen resultado ante Sarmiento y el Clásico contra Unión.

Es por ello, que ante la seguidilla de malos resultados, rápidamente los dirigentes dan un golpe de timón y cambian de nombre. Pero lo más preocupante es que en el revoleo de entrenadores, no hay un línea definida. Entonces se salta de un DT experimentado como Julio César Falcioni o otro con poco recorrido en Primera División como Sergio Rondina.

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Luego directamente se apunta a un técnico de la casa como Adrián Marini que solo había dirigido la Reserva. Y después se buscó a Marcelo Saralegui cuya última experiencia había sido dirigiendo a Colegiales en el 2016. Se lo trajo como interino y se lo ratificó en el cargo luego de la negativa de Ricardo Zielinski.

Habría que preguntarse ¿Por qué después de ser campeón a Colón le cuesta tanto traer un técnico de prestigio? y es que Vignatti recibió muchas negativas por parte de entrenadores de trayectoria. En consecuencia, la realidad indica que se termina quedando con lo que puede y no con lo que quiere.

Durante las anteriores gestiones de Vignatti Colón se dio el lujo de traer a Miguel Ángel Russo, Ricardo Gareca, Jorge Fossati y Edgardo Bauza. luego bajo el mando de Horacio Darrás llegaron Francisco Maturana, Alfio Basile y Gerardo Martino. Todos nombres destacados, que aún sin ser campeón, decidieron dirigir a Colón.

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Y eso en el presente no sucede, lo que resulta sin dudas muy llamativo. Un club que jugó tres finales en dos años, que fue campeón y que en la actualidad le cuesta encontrar un entrenador para llevar adelante un proyecto deportivo serio y con futuro. Es por ello, que la dirigencia conduce a los volantazos.

Así las cosas, Colón está huérfano de un plan deportivo. Se gestiona en el día a día y en función de los resultados. Si un técnico no tiene un buen arranque, vuela por los aires. Y así sin dudas que es muy difícil consolidar un rumbo deportivo, fundamentalmente si las decisiones son adoptadas por obligación y no por convicción.

Si a Saralegui le va mal en estos dos partidos, habrá un cambio de figuritas. Nuevamente se apelará a retocar el maquillaje, pero no se buscará un cambio profundo. De hecho, Colón no cuenta con un secretario deportivo y las decisiones las toma Vignatti, pero habrá que recordar que ya no está Domínguez y eso es un problema. Mejor dicho, a esta altura, la ausencia del DT campeón es el gran problema.