La mayoría de los hinchas de Colón piensa lo mismo: con menos plantel el equipo jugaba mejor y ahora que tiene mayor recambio no encuentra el funcionamiento. Eduardo Domínguez tiene dos jugadores por puesto, cuenta con más de una decena de mediocampistas y además la dirigencia realizó un esfuerzo económico muy importante para darle el gusto al entrenador.

Llegó Javier Correa, por quien el club debió desembolsar más de 1.000.000 de dólares por el 50% del pase, adquirió el 65% de la ficha de Gonzalo Escobar en 10.000.000 de pesos. Sumó a Alan Ruiz a préstamo sin cargo, pero con un contrato muy importante y por pedido del técnico incorporó a Mariano González.

Cuatro refuerzos para potenciar el plantel y el único futbolista que dejaron ir fue Diego Cacheta Morales, ya que el cuerpo técnico no lo tenía en cuenta y su llegada a Colón había sido gestionada por el presidente José Vignatti.

Estaba todo dado para que Colón pudiera dar el salto de calidad atendiendo a que debía afrontar también el debut en la Sudamericana. El final del 2017 no había sido el mejor con dos derrotas consecutivas frente a Atlético de Tucumán y Talleres y es por eso que el técnico le solicitó a la dirigencia el arribo de algunos futbolistas importantes sobre todo de mitad de cancha hacia adelante.

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Pero sin dudas que la cantidad de variantes con las que empezó a contar Domínguez le jugaron en contra, dado que cambió permanentemente de un partido a otro y en las 20 fechas que se llevan jugadas de la Superliga, nunca repitió la formación. Administrando abundancia falló más que cuando no tenía tanta riqueza y debía conformarse con lo que tenía a mano.

Las continuas modificaciones le jugaron en contra y pese a contar con una racha de siete partidos seguidos sin perder (contando los de la Sudamericana) la realidad marcaba que sumaba, pero sin convencer. Ganaba con lo justo y más como consecuencia de las individualidades que del propio funcionamiento colectivo.

En lo que va del 2018, el Sabalero disputó ocho partidos por la Superliga, sumando tres triunfos, dos empates y tres derrotas. Sumó 11 puntos sobre 24 en juego con una eficacia del 45,8% por debajo de lo que había logrado Domínguez en los primeros 12 encuentros del torneo que se jugaron en la segunda mitad del 2017 donde cosechó 20 unidades sobre 36 en juego con una eficacia del 55,5%.

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Pero si se toma como referencia el primer semestre del 2017 cuando Domínguez asumió en Colón, los números son aún mejores ya que había dirigido 16 partidos, sumando 29 puntos sobre 48 en juego con una eficacia del 60%.

Por lo cual es evidente que el rendimiento y la eficacia fue mermando, y en contrapartida con un plantel más jerarquizado el equipo perdió confiabilidad y generó más dudas en su funcionamiento, de allí la preocupación pensando en lo que viene. Colón continúa en zona de clasificación a la Sudamericana, pero si no mejora será complicado continuar manteniendo ese privilegio.