Este jueves se cumplen cuatro años del descenso de Colón a la B Nacional, después de perder ante Atlético de Rafaela por 1-0. Pese la tristeza que generó dejar el lugar en la máxima divisional después de 19 años, la gente tiene grabado a fuego la campaña de aquel equipo, que tuvo a un nuevito Diego Osella como entrenador y que sabía que dependía de un milagro para salvarse.

No solo estuvo muy cerca de lograrlo, sino que hasta incluso fue el club que más partidos estuvo puntero, lo cual grafica la entrega que tuvo ese plantel, conformado por mayoría de juveniles. Después, casi en algo lógico, no tuvo resto y la historia terminó como nadie la quería. Muchos incluso no quieren olvidar eso por lo que pasó dentro del contexto, que fue el acompañamiento de la hinchada, que copó con más de 15.000 personas el Gigante de Arroyito a ese desempate.

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"Tengo presente ese día. Muy triste en la historia de esta gran institución. No solo por lo sucedido, sino porque todos teníamos la ilusión de poder salvarlo (a Colón), por cómo se armó ese proceso, llegando yo desde Paraná como un desconocido, algo que lógicamente generaba muchas dudas, y con un éxodo de futbolistas, sabiendo que había que afrontar el torneo con muchos juveniles. Se dio todo así y estuvimos muy cerca. El trabajo de inferiores nos posibilitó armar un equipo con el que enderezáramos el rumbo de Colón". Así recordó esta historia Diego Osella que, en diálogo con Diez en la City que se emite por FM "X" 103.5, no pudo ocultar todo lo que le tocó vivir en ese proceso anecdótico.

"Comenzamos con una derrota contra Racing y después ganamos cinco partidos seguidos. Hicimos un buen torneo hasta donde nos dio, con un gran convencimiento por parte de los futbolistas. La institución se tuvo que rearmar a partir de aquello y hoy gracias a Dios goza de otro presente. Lo que hicieron esos chicos fue el cimiento para levantar a la institución", resaltó el estratega, quien hoy se encuentra libre tras su paso por Newell's.

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Siguiendo con su relato, ahondó. "La sensación de que podíamos lograrlo la tuve el primer día que me paré delante de los jugadores. Había solo cinco chicos de experiencia, como (Darío) Gandín, Jacobo (Mansilla), (Germán) Montoya, (Gerardo) Alcoba y (Lucas) Landa; el resto todos juveniles. El primer día que nos juntamos dijimos que la situación era dura e incómoda, pero que era el momento para que levante la mano el que pensaba que esto no se podía hacer. Los miré a la cara y noté un gran convencimiento. Después vino una pretemporada agobiante por el calor de Santa Fe y pienso que a partir de allí nació una mística. Tuvimos la oportunidad de sumar a un solo refuerzo. Estaba Julián Lalinde, un delantero que llegó con muchas ganas, pero cuando el presidente Lalo Vega me comunica que podía ser uno solo, optamos por Ezequiel (Videla), porque no teníamos gente en el medio y porque pensé que (Lucas) Alario estaba en condiciones de ser titular. Cómo será el destino que al año siguiente se formó la dupla Pavón-Alario. Muy loco todo. Los jugadores dieron todo y no nos alcanzó, porque Quilmes hace un torneo raro, donde se le escapa una pelota increíble a (Fernando) Monetti y eso nos mandó a una "promoción". Pero lo de la gente fue terrible y eso marcó un momento en la historia".

Pero eso no fue todo, porque, además, se sinceró: "Hay dos cosas que me marcaron de ese 2014: la primera que es que se fue mi papá y la segunda cuando descendimos. Una amargura muy grande. Nosotros perdemos de manera justa con Rafaela. Veníamos mal, cansados y agobiados. Veíamos que teníamos 25 puntos y no nos alcanzaba; le ganamos a Olimpo más con corazón que con juego y sumamos 30, pero tampoco nos alcanzó. Llegamos muy cansados mentalmente y nos ganaron el partido, pero no la permanencia. Fue una historia linda, porque el presente de Colón hoy es importante, con un gran entrenador y por eso se recuerda mucho lo que pasó en aquella oportunidad".

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Diego Osella era pura explosión de vitalidad. En cada gol corría desaforadamente por los costados festejando, dejando en claro la tensión que había por lo que se estaba jugando. Hoy en día, resaltó que hubo cosas que cambiar para tener otra imagen: "Cambié mucho. Mi manera de ver el fútbol es la misma, porque soy un estudioso y creo que cada acción de juego es estimulable. Pero viendo lo que hice en Colón, hay cosas de las que me avergüenzo y que debí cambiar para ser un mejor entrenador. Hoy soy otro tipo de técnico, pero sigo con la misma adrenalina. Pienso que hubo mucha paciencia de los árbitros en aquel año, porque fui expulsado cuatro veces y eso está mal. No tenía que ser así y por eso fui aprendiendo de esas cosas para mejorar. Le debo mucho a Colón por haberme dado lugar en Primera".

Pese al bajar de categoría, el DT se quedó para pelear el ascenso y, a cuatro fechas del final y cuando estaba todo dado para alcanzar el objetivo, pegó el portazo. "Es algo que no me lo perdona ni mi señora. Creo que estuvo dos meses sin hablarme. Me fui porque entendí que era el momento. El equipo estaba segundo y entendí que el equipo necesitaba una tranquilidad que en ese momento no se la estaba dando. No quería ser egoísta y lo sigo analizando de la misma manera. Lo medité solo, no lo consulté con nadie y sé que molestó a muchos, porque no solo estaba la gloria del ascenso sino también un premio importante. Es lo que sentí y luego eso me generó problemas con mucha gente de mi entorno. Nada opaca el objetivo, que era volver rápido a Primera. Hicimos 24 puntos de los 31 y por eso nos sentimos muy importantes".

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En el final, admitió que no volvió a presentarse la chance de retornar a Santa Fe: "Me agarró siempre con trabajo en los procesos en los que Colón no tenía técnico. La verdad no tuve conversaciones con nadie. Después que me fui de Newell's decidí parar, tomarme un tiempo después de un año muy intenso. Hicimos 64 puntos en varios meses y hasta peleamos el campeonato. Pero necesitaba distanciarme por mi salud mental. Hay cosas que me ofrecieron y que no me gustaron, y otras propuestas que se me cayeron. Así y todo, nunca tuve charlas para volver a Colón. Ahora estoy sin equipo. La campaña de Eduardo Domínguez, con clasificación a la Copa Sudamericana, es excelente y se cae de maduro que no tiene que salir a buscar técnico, porque está en buenas manos".