Por estas horas Eduardo Domínguez comienza a definir el equipo que el próximo jueves desde las 21.45 recibirá al San Pablo en el cotejo revancha de los 16avos de la Copa Sudamericana. Y la buena noticia para el entrenador sabalero es que tiene a disposición a los mismos 11 futbolistas que iniciaron el partido en el Morumbí logrando un triunfo histórico.

Quizás la duda pueda plantearse en saber si el técnico se animará en condición de local a jugar con cinco defensores como lo hizo en Brasil. Está claro que el plan salió a la perfección y que ahora la obligación es del San Pablo, por lo cual no es para nada descabellado repetir el esquema.

En el cotejo de ida, Colón supo cerrarle las bandas al elenco paulista y ese entramado defensivo fue clave para sacar diferencias. En consecuencia, sería lógico que el DT pusiera en cancha el mismo equipo con la diferencia de adelantarse algunos metros en el campo de juego.

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Uno no imagina a Alan Ruiz jugando de doble 5 como lo hizo en el Morumbí, ni tampoco a Gustavo Toledo y Gonzalo Escobar tan contenidos. No obstante y en función de los últimos encuentros, está claro que Colón es un equipo que se edifica de atrás hacia adelante. Por lo cual la apuesta de tres marcadores centrales (Olivera, Godoy y Ortiz) respaldados por los laterales sería una decisión lógica.

Con Ruiz jugando más cerca de Javier Correa, y Marcelo Estigarribia soltándose por la banda izquierda, Colón podría sorprender al San Pablo que tendrá que salir a buscar el partido. Y más teniendo en cuenta que por lo observado el conjunto paulista no ofrece demasiadas garantías en defensa.

Así las cosas, el 5-3-2 o 3-52 dependiendo del lugar en que se juegue el partido podría ser un dibujo táctico apetecible, combinando equilibrio y también posibilidades de contragolpear, con futbolistas que arranquen desde atrás sin tantas referencias como para sorprender a un equipo que deberá arriesgar.

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En este caso y más allá de ser local, Colón no está obligado a buscar el resultado, obviamente que no debe especular en demasía con el gol a favor, dado que el San Pablo tiene poder de fuego, pero es cierto que la mayor virtud del Rojinegro es su solidez y dio varias muestras de poder mantener el cero en su arco y si eso sucede tendrá el éxito garantizado.

Tiempo para arriesgar tendrá, en caso de que el San Pablo convierta, pero de movida parece una acertada idea arrancar con los mismos 11 del Morumbí: Burián, Toledo, Olivera, Godoy, Ortiz, Escobar; Heredia, Fritzler, Estigarribia; Ruiz y Correa.