Martes 23 de Enero de 2024
En poco más de dos años, Colón pasó de golear 3-0 a Racing en una final del torneo argentino y bordarle a su escudo la primera estrella de la historia de la mano de Eduardo Domínguez a hundirse en la tabla general y caer en desgracia bajo la dirección técnica de Israel Damonte, quien agarró el timón cuando el barco ya se estaba hundiendo tras la renuncia de Néstor Gorosito.
La salida de Eduardo Domínguez en diciembre del 2021 no solamente marcó el fin de la era más gloriosa para la historia de Colón, sino que su renuncia como entrenador, tras la derrota frente a River en la final del Trofeo de Campeones, desencadenó esta casi tragedia deportiva.
Así comenzaron las malas decisiones ya que después de él, ningún entrenador terminó su contrato: todos fueron echados por los resultados deportivos. En el comienzo del 2022, el primero fue Julio Falcioni, que ante la negativa de varios entrenadores, fue el único que aceptó llegar. Luego de la eliminación de la Copa Libertadores en octavos de final, lo rajaron a mitad de año.
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Luego llegaría la elección de Sergio Rondina que duró un abrir y cerrar de ojos, 7 fechas le bastaron para aniquilar la paciencia de los hinchas y dirigentes. De todos modos, dejó una frase que apuntó a la comisión: “Acá no te dejan trabajar tranquilo, Colón salió campeón en pandemia porque los dirigentes son todos de riesgo y así Eduardo Domínguez pudo trabajar”.
Por una cuestión de urgencia, hicieron venir a un apuesta, Marcelo Saralegui, que no tenía ni el cuerpo técnico armado. Llamó como pudo a un profe y a su amigo Samanta Rodríguez Peña y viajaron a Santa Fe. De seis partidos ganó la mitad. Tranquilizó a los dirigentes que, como no pudieron contratar al Ruso Zielinski, se decidieron por la opción más económica: era la del uruguayo, un ídolo del club, quien fue ratificado para comenzar el 2023 como entrenador: duró otros cuatro partidos. Perdió los tres primeros y empató el clásico ante Unión. Luego de compararse con "tarzán", lo echaron.
Llegaría el desembarco de Pipo Gorosito. El entrenador empezó su ciclo con un discurso tribunero metiéndose a la gente en el bolsillo con la famosa “soy negro y me gusta el porrón”. Algunos resultados importantes, la mayoría empates y derrotas claves hicieron que se fuera antes de tiempo.
A 5 fechas del final, la dirigencia debía buscar un entrenador, sin mucha danza de nombres, el elegido fue Israel Damonte, quien logró que Colón llegue al último partido regular de la Copa de la Liga dependiendo de sí mismo, pero una derrota en Liniers lo condenó a jugar un desempate.
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El 1 de diciembre el Sabalero se jugó su última chance para seguir en Primera División ante el Lobo. Fue una tarde de lluvia torrencial y si bien fue un duelo parejo y muy trabado por la lluvia y el temor a perder, a los 42 minutos, Soldano, se la bajó a Nicolas Colazo, que estando desgarrado y antes de salir de la cancha, saco un zurdazo fuera de contexto al ángulo y puso el 0-1 que seria definitorio.
La entidad santafesina pasó del cielo al infierno en apenas 2 años, 5 meses y 27 días. Con el descenso consumado se convirtió en el segundo equipo que más rápido perdió la categoría tras ser campeón en Primera División.