Colón llegará a la última fecha dependiendo de un milagro para clasificarse a la Copa Sudamericana del año que viene. Es que el equipo de Eduardo Domínguez deberá ganarle en el Cilindro de Avellaneda a Racing, que pelea por ingresar a la Libertadores 2019, y aguardar que se le den un par de combinaciones de resultados de sus rivales por el mismo objetivo para abrochar su clasificación.

El Sabalero dilapidó en tres días sus máximas pretensiones de llegar a una nueva Copa, ya que el lunes no pudo contra un equipo muleto de River, y este jueves un plantel plagado de jóvenes promesas de Vélez le dio un golpe de nocaut, cuando todavía le quedan 90 minutos por disputar en la temporada.

Domínguez, al igual que lo había hecho frente a River, se decidió por colocar en campo a un equipo sin un delantero definido, y minó el banco de suplentes con tres: Tomás Chancalay, Javier Correa y Diego Vera. Pero esta vez al equipo no solo le faltaron oportunidades claras de gol, sino que fue superado en todos los sectores del campo de juego por un equipo juvenil de Vélez, que encaró la temporada con el único objetivo de zafar del descenso.

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Y otra vez la sala de conferencias extrañó al técnico sabalero, que al igual que en el encuentro anterior frente a River se decidió por no dar explicaciones de lo sucedido frente al Fortín, lo que alimenta la teoría de quienes sostienen que su ciclo al frente del equipo está terminado.

Hace un par de días, en diálogo con Diez en la City por FM "X", cuando se lo consultó a José Vignatti por la gestión de Domínguez al frente del plantel contestó que "el balance es buenísimo, eso está fuera de discusión". Sin embargo, aclaró que "nos armamos para entrar a una copa internacional, que es lo que nos merecemos".

Más allá de esas declaraciones, se sabe que el titular sabalero es un hombre de fútbol y que entiende mucho de qué se trata este juego, no solo por lo que pasa dentro de una cancha sino también por cómo afrontar este tipo de situaciones en cuanto a sus declaraciones.

Sin duda que la relación entre Domínguez y Vignatti no atraviesa su mejor momento, ya que quedó resquebrajada cuando en diciembre el entrenador se fue de vacaciones y sembró un mar de dudas en relación a su continuidad. Se habló de su posible arribo a Independiente tras la renuncia de Ariel Holan (luego dio marcha atrás), aunque en el último día del año llegó a Santa Fe y acordó su permanencia en el club hasta junio de 2019.

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No solo molestó la incertidumbre que sembró el entrenador, sino que también se le sumaron su pedido de un nuevo contrato (tenía firmado uno con una cláusula automática de renovación por seis meses más), las exigencias en cuanto a viajes en avión, la inclusión de un secretario técnico y la inversión en cuanto a tecnología para los entrenamientos.

Pero todas las exigencias del entrenador fueron satisfechas por los dirigentes, que además se comprometieron y sumaron al objetivo de dar un salto de calidad. Fue así que hubo una importante inversión en cuanto a dólares para que lleguen Javier Correa, Alan Ruiz, Gonzalo Escobar y Mariano González.

El objetivo, según lo manifestado por los protagonistas, era superar la campaña anterior donde se había conseguido la clasificación a la Sudamericana 2018 (actualmente se encuentra en la segunda fase), por lo que la Libertadores era el gran deseo de todos. Sin embargo, de no poder cumplirse esa primera gran ambición, disputar otra vez el segundo certamen internacional en importancia del continente no era un premio menor.

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Pero la campaña no estuvo a la altura del esfuerzo que se hizo para potenciar al plantel, el equipo ganó los partidos contra los rivales más débiles pero falló en el intento ante equipos de mayor jerarquía. De esta manera llega a la última fecha de la Superliga dependiendo de un milagro para llegar a la Sudamericana.

A pesar de tener un año más de un jugoso contrato en el Sabalero, estarían dadas todas las circunstancias para que Domínguez una vez que el equipo termine su participación en la Superliga deje de ser el entrenador del equipo.

Los dirigentes reconocen que su llegada fue significativa para que Colón se consolide en Primera y se clasifique nuevamente a un torneo internacional, pero falló en el intento de dar el salto de calidad, que tanto están reclamando los hinchas y que los dirigentes están dispuestos a acompañar. La última palabra la tendrá Vignatti, a quien luego de la derrota ante Vélez se lo pudo observar en los pasillos del estadio muy disgustado con la actuación del equipo, aunque no se descarta que sea el mismo entrenador quien tome la decisión de dar un paso al costado luego del encuentro frente a Racing.