El flamante delantero de Colón, Mauricio Pinilla, en el 2014 inmortalizó en su espalda lo que pudo significar el triunfo de Chile ante el anfitrión Brasil en el Mundial de Fútbol de ese año al tatuarse el instante en que falló un remate que pegó en el travesaño del arco defendido por Julio César.

De haber anotado el tanto, la Roja habría eliminado al anfitrión en el estadio Mineirao, de Belo Horizonte. Sin embargo, el partido terminó empatado 1 a 1 tras 120' y en la definición desde los 12 pasos Brasil se impuso a Chile 3-2, con lo que avanzó a cuartos de final.

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Apenas llegó al país trasandino lo primero que hizo Pinilla fue visitar a su tatuador, quien contó detalles de lo que le pidió el delantero: "Llegó con una fotografía del momento en que disparó al arco y me pidió que le hiciera un tatuaje. Me dijo que no podía dejar de pensar en ese momento, en lo que habría pasado si el balón hubiese estado unos centímetros más abajo. Por ello quiso dejar registro de lo que estaba sintiendo".

El Pini se grabó bajo el dibujo de su disparo en inglés la frase "A un centímetro de la gloria" para acompañar la imagen del fallido gol. El tatuaje tiene la imagen de Pinilla en colores y la imagen de los jugadores brasileños en blanco y negro.