Germán Conti jugó su último partido con la camiseta rojinegra en el encuentro que Colón le ganó a Racing por 3 a 1 y que lo depositó en la Copa Sudamericana del año que viene. La despedida ideal para el Flaco, que la semana próxima estará viajando a Portugal para firmar un contrato por cinco años con el Benfica.

Y por eso el capitán del equipo eligió la Voz del Sabalero por Sol 91.5 para despedirse de los hinchas y recibir el afecto que le fueron tributando desde que comenzó a brillar con la camiseta sabalera y que le permitió meterse en el corazón de los simpatizantes.

Visiblemente emocionado por las muestras de cariño que vive en el día a día, el defensor se quebró cuando le preguntaron qué significa para él Colón: "No puedo decir más que gracias, estoy muy agradecido por todo lo que me brindaron, siempre traté de dar lo mejor y pienso que la gente se reflejó en eso. Si me toca ir me voy en un momento muy bueno, en el tiempo justo. Seguiré a Colon desde donde sea, mirando los partidos por internet y siendo un hincha más. Colón es mi vida" (al borde de las lágrimas).

Sobre sus comienzos en el club expresó: "Llegué a Colón en diciembre de 2003, había dos torneos de verano, me metí de caradura, no imaginaba quedar y cuando quedamos teníamos una alegría enorme. En Ateneo arranqué jugando de 8, en un partido saqué como siete laterales mal y ahí me pusieron de defensor. Incluso el árbitro paró el partido para explicarme cómo sacar el lateral".

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Y agregó: "En Colón era un mundo desconocido, pero por suerte tenía a mis amigos con los que siempre estaba juntos y eso hacía que las cosas fueran más fáciles. En 9ª de AFA me dirigió Mamani y el profe Leo Colman, poco a poco fui creciendo y pasé a 6° de AFA donde salimos primeros en una zona campeonato y de ahí saltamos a Reserva con Johansen que salimos campeones. Además tuve a Chupete Marini dos años y al Chino Aquino en 6ª".

Respecto a sus sueños de chico manifestó: "Cuando iba a ver a Colón pensaba que llegar a jugar en Primera División era inalcanzable, pero con dedicación y esfuerzo pude lograrlo. Además de ir a la cancha porque me gustaba, puntualmente lo hacía también para aprender observando los movimientos de los jugadores en mi puesto".

Consultado sobre si pensó en algún momento dejar el fútbol respondió: "No sé si llegué a ese extremo, pero al principio cuando subí a Primera División no entendía bien cómo era la situación y no podía aguantar que te traten mal o te griten. Pensaba por qué este que cobra una fortuna me putea a mí que no cobro un peso. Encima mis viejos querían que estudie, pero por suerte pude esquivarle al estudio (risas). Soy una persona muy cerrada y me guardaba las cosas para mí, por lo cual agachaba la cabeza y seguía trabajando".

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Sobre el número 30 que lleva su camiseta tiró: "La 30 la empecé a usar porque era uno de los pocos números que quedaban y tanto a mí como a mis hermanos les gustó, pasó por muchas cosas y ojalá que la guarden para la vuelta".

En cuanto a la capitanía expresó: "Eduardo (Domínguez) me dijo que tenía que seguir con la cinta de capitán, bien o mal hice todo para que mis compañeros se sientan conformes en el club".