Colón

José Vignatti, el que casi siempre logra surfear las olas

Cuando la situación más apremiaba, el presidente de Colón José Vignatti logró salir airoso. Por méritos propios, pero también con una dosis de fortuna

Lunes 15 de Marzo de 2021

José Vignatti tuvo muchos aciertos como presidente de Colón. De eso no hay dudas, es de los presidentes más influyentes en la historia de Colón y el que llevó adelante una revolución deportiva en el club. Cuando asumió a fines de 1992 el equipo estaba en la B Nacional y en 2019 lo llevó a disputar una final de la Copa Sudamericana.

En tantos años presidiendo el existieron decisiones acertadas y obviamente que equivocaciones. Pero el balance claramente es positivo. Y allí radica principalmente su virtud como dirigente, pero tampoco se puede soslayar una dosis de fortuna.

El presidente de Colón tiene muchos méritos, pero casi siempre se le añade un poco de suerte. Siempre se dice que a la suerte hay que ayudarla y Vignatti es un claro ejemplo de esa frase. Y en ese sentido los ejemplos abundan, de un lado (virtud) y del otro (suerte).

Acertó claramente cuando fue a buscar a Eduardo Domínguez y le erró feo al traer a Julio Comesaña. Contrató a Pablo Lavallén y en un par de oportunidades lo quizo echar, pese a que fue el DT que lo llevó a jugar por primera vez una final de Copa Sudamericana.

No le fue para nada bien contratando a Diego Osella, pero rápidamente tuvo los reflejos, para cerrar la vuelta de Domínguez. Cuando el equipo estaba en zona de descenso, surgió la pandemia y se suprimieron los descensos. Un alivio, en medio de la crisis deportiva.

Varios jugadores se fueron entablando un juicio a Colón, logró renegociar la mayoría de los contratos, pero con otros no hubo acuerdo. Pero en un fútbol que atraviesa una crisis económica importante, sacó de la galera la venta de Alex Vigo a River por 2.000.000 de dólares el 50% del pase.

Una venta extraordinaria, si se tiene en cuenta los números que se manejan, pero además por un jugador que no estaba en la cresta de la ola. Y encima llegó a préstamo un futbolista como Cristian Ferreira. Trajo a préstamo y sin cargo a un jugador como Alexis Castro que le está dando enormes réditos.

Y con el dinero de la venta de Vigo comenzó a arreglar los varios juicios que iniciaron jugadores y empleados del club. Pero además invirtió en comprar una cancha de fútbol sintético y otra de hockey. Y propició la vuelta del básquet, comenzó a escuchar algunas demandas que llevaban tiempo sin respuestas.

En enero el Pulga se iba, había tomado la decisión de no jugar más en Colón y así lo expresó en reiteradas oportunidades. Sin embargo, Vignatti se puso firme, no lo dejó salir y le manifestó que debía quedarse a cumplir el contrato. Hoy Luis Rodríguez es la figura de la Copa de la Liga y el goleador con cinco goles.

Demoró más de la cuenta la firma de los contratos de Facundo Garcés y Eric Meza. Más allá de la pandemia la decisión se estiró más de la cuenta. De hecho, Meza debutó sin firmar contrato, hoy ambos jugadores son figuras y para que firmen fue determinante la decisión de Domínguez. Sin ese ok, quizás ambos jugadores no estarían en Colón.

El miércoles 10 de febrero se llevó a cabo la Asamblea en Colón que terminó en escándalo. Hubo insultos y golpes de puño y se lo acusó a Vignatti de irse custodiado por la barra. Dos días después Colón goleaba a Central Córdoba y de la Asamblea no se habló más.

Ese día Domínguez habló en conferencia de prensa de falta de profesionalismo. Pero ese cortocircuito rápidamente se disipó por el andar del equipo. Los triunfos acallaron los reclamos y todo volvió a la normalida, quedó tan solo en una anéctoda, aún cuando el DT quiso que todos se enteren.

No fue un buen negocio la contratación de Brian Fernández, pero el rendimiento de los delanteros hizo que nadie se acuerde del ahora delantero de Ferro. Nicolás Leguizamón y Tomás Sandoval hicieron más goles en pocos partidos que Fernández en todo el año.

Y así se podrían seguir mencionando los ejemplos. Pero la realidad indica, que ante las olas más grandes, Vignatti las surfea y sale a flote. Sale casi indemne de las crisis que él mismo genera, por aciertos, pero también por ese halo de suerte que siempre lo ayuda. Vignatti se ayuda a sí mismo, pero cuando no puede siempre le dan una mano.

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