Colón terminó con un sabor agridulce el partido de este domingo al mediodía en el Brigadier López. Más que nada, porque igualó 2-2 ante Tigre después de estar dos veces abajo en el marcador y sobre el final tuvo dos opciones claras para ganarlo, pero se topó con un conocido, el arquero Gonzalo Marinelli, que apareció para evitarlo.

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Un segundo tiempo que tuvo de todo: goles, emociones y también polémicas. La acción que pudo cambiar la historia del resultado se dio a los 32', cuando el árbitro, Germán Delfino, cobró un penal de Guillermo Ortiz a Ignacio Canuto a la salida de un tiro de esquina por un agarrón.

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Estaba a escasos metros y, amén de la protestas de los jugadores sabaleros, el fallo no cambió y el que agarró la pelota fue Federico González, que sabía que debía enfrentar a un agrandado Leonardo Burián. Es así como el delantero se paró recto y sacudió al medio y con mucha fuerza, pero el dio muy abajo y el remate pegó en el travesaño. La cuestión es que picó en la línea y salió para dejar latente las chances de Colón para seguir en partido.

Daba la sensación que el 3-1 hubiese sido fulminante. Algunos pidieron que había sido gol, pero la realidad es que es una jugada muy "fina", ya que la pelota da justo en la línea. Dependiendo la imagen, parece que no ingresa toda. Pero en otras genera por lo menos dudas.

Lo concreto que eso le dio una vida más al elenco de Eduardo Domínguez, que no la desaprovechó, porque apareció Javier Correa para la igualdad y de no ser por la gran actuación de Marinelli en el final, pudo ganarlo.