Otra vez ganaron los violentos. La barrabrava ubicada en la popular norte que da al gimnasio Roque Otrino tiró tres bombas de estruendo sobre el arco de Vélez. Eso hizo que el árbitro del encuentro, Andrés Merlos, suspendiera el encuentro por falta de garantías.

LEER MÁS: Cayeron tres bombas de estruendo y el árbitro Andrés Merlos suspendió el partido

Un perjuicio mayúsculo para la institución que, se evalúa, sufrirá una multa económica y la posible suspensión del estadio. El repudio fue generalizado por los otros tres sectores del estadio.

El primer gesto de intimidación se dio al comienzo del encuentro con la caída del primer proyectil. El segundo se dio a los 12', poniendo en jaque la continuidad del pleito ante el aviso del juez que dijo que si arrojaban otra suspendía el partido.

De nada valió la advertencia de Merlos porque minutos después cayó una tercera bomba y el árbitro finalizó el partido.

¿A qué obedeció esta acción de la barra? Se manejan varias hipótesis, entre ellas el "incumplimiento" por parte de la dirigencia en el pedido de entradas, la falta de apoyo económico (de dirigentes y jugadores) que hubo para viajar a Venezuela por Copa Sudamericana y hasta la negativa en dar dinero para que estos vayan al Mundial de Rusia.

Lo que sí sorprendió es que no se hayan acercado los jugadores de Colón a calmar las aguas. ¿Acaso habían sido amenazados en estos últimos días? El único que gesticuló fue Adrián Bastía en el final, pero nada más. Por lo pronto, los hinchas fieles pagaron el precio del accionar de la barra, que nuevamente se apoderó del espectáculo y donde el fútbol quedó en segundo plano.