Eduardo Domínguez desembarcó en Colón en enero de 2017, luego de la repentina salida de Paolo Montero, quien renunció para dirigir a Rosario Central (también figuraba entre los candidatos a hacerse cargo de Independiente).

El Sabalero había cerrado un pobre 2017, donde en su último partido fue vapuleado por Boca, quien lo derrotó por 4-1 en La Bombonera, con dos goles de Ricardo Centurión, y los restantes de Carlos Tevez y Cristian Pavón; Nicolás Leguizamón anotó el empate parcial del conjunto santafesino.

Fue entonces que José Vignatti se fijó en Domínguez, un entrenador con un corto pero prometedor recorrido como DT en Huracán, donde lo llevó hasta las instancias decisivas de la Copa Libertadores de América. Se hizo cargo el 5 de enero de 2017 del equipo, que tenía la primera consigna de consolidarse en Primera División en lo que restaba de la temporada 2016/2017.

En su primer partido oficial frente a Olimpo en el Brigadier López quiso apostar por una idea más audaz que la de su antecesor, pero en el entretiempo cambió rotundamente para rescatar un empate 1-1. A partir de ese momento el equipo no paró de cosechar resultados positivos. De hecho a la fecha siguiente dio el batacazo en el 15 de Abril, tras vencer a Unión por 2-0, en lo que sería el inicio de una tremenda racha de victorias, que llegó a siete y se convirtió en la mejor del club en Primera División.

El Sabalero en algunos pasajes de ese torneo peleó con los de arriba y se dio el lujo de ser uno de los que intentó discutirle el título a Boca. Pero luego llegó un bajón futbolístico, hasta que los resultados nuevamente acompañaron para que el club pudiera inscribir otra vez su nombre entre los clasificados a un torneo internacional (Copa Sudamericana 2018).

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Domínguez tuvo la posibilidad de armar un nuevo equipo y se fueron varios jugadores del plantel, mientras que llegaron otros como Alexander Domínguez, Cristian Galván, Marcelo Estigarribia, Diego Morales, Gustavo Toledo, Matías Fritzler, Cristian Guanca y Gonzalo Marinelli.

Colón arrancó con buen suceso la Superliga, incluso fue el último equipo en perder un invicto que llegó a los 10 encuentros. El trago amargo de ese semestre significó la eliminación temprana de la Copa Argentina a manos de Huracán, mientras que cerró la primera parte del torneo con dos derrotas en serie ante Atlético Tucumán y Talleres, que lo alejaron de los primeros puestos.

Llegó el parate y las dudas sobre qué sería del futuro de Domínguez. En ese momento, Ariel Holan presentó su renuncia en Independiente, donde el DT de Colón pasó a ser el principal candidato a reemplazarlo. Luego el actual entrenador del Rojo dio un paso al costado y firmó un nuevo contrato.

Hasta que para Colón llegó la tranquilidad con los últimos días del año, ya que Domínguez llegó a Santa Fe y luego de ponerse de acuerdo con una serie de requerimientos que los directivos en un principio no estaban dispuestos a conceder, firmó la extensión de su vínculo hasta junio de 2019.

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En realidad en enero de 2017 el técnico había firmado un contrato por un año, con la opción favorable a Colón de extenderlo por seis meses más, alternativa que pretendían los popes santafesinos. Los pedidos del DT fueron un secretario técnico, tecnología para sumarle a los entrenamientos y viajes en vuelo chárter para afrontar los compromisos más significativos que le quedaban al equipo por delante.

Los dirigentes se sumaron al proyecto del DT de dar el salto de calidad e hicieron un gran esfuerzo económico para contratar a Javier Correa, Gonzalo Escobar y Alan Ruiz. El objetivo fue superar la campaña anterior y lograr el boleto para la Libertadores, aunque obtener el de la Sudamericana también era una opción favorable, aunque sin dudas la ambición de mínima.

Sin embargo la campaña estuvo muy lejos de colmar las expectativas que se habían centrado en el equipo. Al clásico llegó como favorito, lo ganaba con el tanto de Correa, Domínguez prefirió cerrar el partido y Unión lo terminó empatando. El Sabalero le ganó a los rivales más débiles, aunque defeccionó ante los más importantes, en una gran cuenta pendiente en esta campaña.

Esto generó un descontento entre los principales dirigentes de Colón, sobre todo en Vignatti, quien no vio reflejado en el campo de juego el gran esfuerzo que se hizo para potenciar el plantel. En diciembre, luego de arduas negociaciones para la renovación del contrato, la relación quedó bastante tensa, ya que el presidente debió ceder en algunos puntos en los que no estaba de acuerdo para que el entrenador extienda su contrato con el club.

Al máximo directivo sabalero, en la presentación de la Copa Santa Fe, lo consultaron sobre la continuidad del DT, a lo que respondió que "es una pregunta capciosa de los periodistas". Pero en otro tramo cuando se lo consultó por la campaña manifestó que "una vez que termine el torneo haremos la evaluación".

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Está claro que algo se rompió, desde las dos partes, por lo cual más allá de la suerte deportiva que tenga Colón en los últimos tres partidos del año (ante River, Racing y los 68 minutos que le quedan al cotejo ante Vélez) parece que la suerte está echada, y que Domínguez una vez que se cierre la actividad oficial dejará de ser el DT sabalero.

El extécnico de Huracán le dio mucho al club, ya que cuando llegó tenía serios problemas con el descenso y ahora el objetivo se cambió para pensar nuevamente en jugar torneos internacionales. De hecho el equipo espera rival en la actual Sudamericana y depende de sí mismo para lograr el boleto para la próxima. Pero la forma de plantear los partidos y la incoherencia que hay entre la jerarquía del plantel y los puntos en la tabla de posiciones pusieron en jaque su continuidad para la próxima temporada.