Salud
Jueves 07 de Junio de 2018

Cómo actúa el tabaco en la generación de cáncer

El cuerpo humano tiene la capacidad de regular la reproducción celular. Esto es necesario porque las células muren y se regeneran permanentemente. Un claro ejemplo de esto se da en la piel, donde se van "desprendiendo" las células muertas y aparece piel nueva.
El cigarrillo tiene 7500 sustancias que se introducen en el cuerpo al momento de fumar. De esas 7500 sustancias, 1500 son cancerígenas. Éstas sustancias de origen químico y PH ácido, al estar en contacto permanente con los sistemas vitales, como el sistema respiratorio, empiezan a invadir la reproducción celular modificando las estructuras de ADN y produciendo su mutación.
El cáncer se genera cuando las células mutan y los sistemas de regulación pierden la capacidad de controlar la producción de células con ADN alterado que crecen de forma descontrolada invadiendo otros órganos, alterando su función y destruyéndolos.
La metástasis se produce cuando las células con ADN alterado invaden los distintos órganos del cuerpo.
Existen diferentes tipos de cáncer asociados al tabaquismo:
Cáncer de pulmón.
Cáncer de boca.
Cáncer de labios.
Cáncer lengua.
Cáncer laringe y faringe.
Cáncer cáncer de estómago.
Cáncer de esófago.
Cáncer de páncreas.
Cáncer de vejiga.
Cáncer de riñón.
Cáncer de cuello de útero.
Cáncer de colon y de recto.
Cáncer de hígado.
Cáncer de mama.
Cáncer de la cavidad nasal.
Cáncer de ovario.
Algunas formas de leucemia.

El consumo de tabaco es el principal factor de riesgo para tener cáncer de pulmón.

"De cada 10 personas con cáncer de pulmón, nueve son fumadoras".
En las mujeres, uno de cada diez tumores corresponde a un cáncer de pulmón y la tasa de mortalidad por este cáncer se duplicó en todo el mundo en los últimos 15 años, superando en varios países al cáncer de mama.
El riesgo de cáncer depende de la duración del consumo (a menor edad de inicio, mayor riesgo), del número de cigarrillos que se consumen por día, del tipo de cigarrillos que se fuman y de los años que hace que se dejó de fumar.
El consumo de cigarros, aunque no se trague el humo, también se asocia con mayor riesgo de cáncer, principalmente de pulmón, cavidad oral, laringe, esófago y páncreas.
Al dejar de fumar, el riesgo de cáncer disminuye constantemente cada año, a medida que las células anormales son remplazadas por células normales. Tan importante es cortar con la adicción, que a los 15 años de dejar de fumar, el riesgo de padecer cáncer se iguala a una persona que nunca fumo.
En Argentina, más de 15.000 argentinos mueren cada año por un cáncer relacionado con el consumo de tabaco.