¿Consumo en niveles récord?, pero con bolsillos exhaustos: la paradoja de los "ganadores y perdedores"

El consumo general sube por el peso de las tarifas mientras los salarios pierden 4% anual y el bolsillo se asfixia

10:43 hs - Domingo 07 de Junio de 2026

La economía argentina actual presenta una encrucijada difícil de explicar a simple vista. Por un lado, los datos oficiales reflejan un nivel récord en los indicadores generales de consumo; por el otro, la realidad de los ingresos muestra una película completamente distinta. ¿Cómo se sostiene un consumo en máximos históricos si los ingresos no acompañan?

Dos informes privados, de las consultoras PxQ y Synopsis, le ponen números a este desacople.

La paradoja: el peso de las tarifas

La clave para entender por qué el consumo global se mantiene alto –mientras las familias sienten que el dinero rinde cada vez menos– radica en la composición del gasto. Según un reciente estudio de la consultora PxQ, la masa salarial general se encuentra todavía 11% por debajo de su máximo histórico.

La explicación a esta brecha se encuentra en el fuerte aumento de los servicios básicos y tarifas. El consumo global se mantiene en niveles elevados porque el usuario no puede recortar fácilmente el gasto en luz, gas, agua o transporte. De este modo, el sector de los servicios públicos se convierte en el gran "ganador" de la torta del gasto, obligando a los hogares a desviar fondos que antes se destinaban a bienes de consumo masivo (como alimentos, indumentaria o esparcimiento), los cuales terminan siendo los claros "perdedores".

Respecto a los ingresos, el informe de PxQ señala un punto de inflexión: los salarios registrados habrían dejado de caer en mayo, mostrando una tenue estabilización. Sin embargo, el alivio es relativo, ya que en el acumulado del año todavía arrastran una pérdida de 4%.

El "desacople" entre la macro y el bolsillo

Por su parte, la mirada de la consultora Synopsis, dirigida por el politólogo Lucas Romero, aporta la dimensión social y de percepción de este fenómeno. Desde la consultora explican que existe un marcado "desacople" entre los indicadores macroeconómicos que festeja el Gobierno y la experiencia diaria de los ciudadanos.

Para la mayor parte de la población, la economía real se encuentra en recesión porque el indicador que mejor observan es su propio ingreso disponible. Al tener que destinar una porción cada vez mayor de su sueldo a pagar las facturas de servicios, la sensación de asfixia económica persiste, independientemente de lo que dicten las planillas oficiales de consumo total.

El consumo por habitante sigue abajo

Otro dato clave, que publicó La Nación en base a estimaciones que complementan este escenario, es que si bien el consumo total es alto por el peso de los servicios y ciertos sectores hiperespecíficos, si se mide el consumo por habitante, todavía estamos 2% por debajo del año 2017. Es decir, la torta general creció un poco, pero al repartirla por habitante rinde menos que hace casi una década.

En resumen: El número es técnicamente real en los papeles de la macroeconomía, pero está "inflado" por el costo de las tarifas y los servicios fijos. Refleja un traslado forzoso de recursos: la gente dejó de consumir bienes (comida, ropa, salidas) para poder seguir pagando las cuentas fijas.